miércoles, 27 de abril de 2011

50 santos para 50 días

Para vivir de la Pascua a Pentecostés

¿Pero hay santos en nuestro tiempo?

Aunque parezca extraño, hay muchos santos en nuestro tiempo, un tiempo de cambios profundos y rápidos, de formidables progresos técnicos y tremendas catástrofes humanas. Estos años, desde 1900 hasta hoy, pasarán a la historia como un tiempo terrible: dos guerras mundiales, genocidios, guerra fría, terrorismo cruel y desenfrenado. Un tiempo que ha sufrido las mayores persecuciones padecidas por el cristianismo, junto la lenta ‘apostasía’ cristiana de Europa. Pero, en medio de todas esas catástrofes, la frágil barquilla de la Iglesia sigue adelante gracias a sus santos, que ha habido muchos, tal vez más que en otras épocas.

El equilibrio ecológico espiritual del mundo
Cuando las cosas van mal, la maldad y el pecado parecen desbordarse, Dios se busca quien compense. Por eso en las épocas más convulsas o aparentemente más alejadas de Dios, hay más santos que nunca. Sólo algunos terminan siendo visibles, y la Iglesia los declara santos para que nos sirvan de ejemplo y ánimo. Pero de la inmensa mayoría sólo Dios tiene conocimiento: son los santos anónimos, nunca serán canonizados, y ni falta que hace, pero durante su vida han esparcido ayuda, alegría y esperanza a su alrededor.  De eso se dan cuenta sólo, y un poco tarde, las personas que los han tratado, y ni siquiera todas. 
El Concilio Vaticano II insistió en que todo cristiano tiene que intentar la santidad, cada uno a su estilo, en sus circunstancias, pero procurando amar a Dios y al prójimo de todo corazón. Porque eso son los santos: gente que ha amado, gente que ama. Mucho se habla de ecologismo, de desarrollo sostenible… está muy bien en lo material. Pues los santos son, en el mundo del espíritu, los que mantienen el equilibrio ecológico espiritual del mundo, los que mantienen -en nombre de todos- la relación con Dios.

¿Los 50 “principales”?
Hemos seleccionado cincuenta, que no tienen por qué ser los “50 principales”. Hay hombres y mujeres, religiosos y seglares, niños, jóvenes y mayores… De países diferentes y profesiones diferentes. He escogido algún representante de las diversas persecuciones de nuestro tiempo: México, España, Alemania nazi, imperio soviético, Latinoamérica… 
La mayoría de los que vais a conocer están en proceso oficial de canonización. Alguno ya es santo, unos cuantos beatos, algún venerable (con sus virtudes heroicas aprobadas oficialmente). Y bastantes siervos de Dios, es decir ‘principiantes’ cuyo proceso de beatificación está en marcha.

Todos nos interpelan
Pero a pesar de su diversidad todos nos interpelan, todos nos pueden enseñar algo. Y nos dicen que también nosotros podemos ser ‘santos’, sin pretender dictarnos el cómo: que seamos santos según nuestro carácter, nuestra vocación, nuestro estilo y en nuestras circunstancias, en un tiempo donde nos toca ir a contracorriente. Pero los santos nos dicen que no importa, porque  Jesús sigue bien presente en el mundo, está con nosotros, con el Espíritu Santo y la Iglesia. Y, bien mirado, nuestra santidad es Él. Por eso, en todas partes sigue habiendo millones de personas que le quieren y le siguen. Y tú uno de ellos.

Es una estupenda propuesta de 

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