martes, 20 de agosto de 2019

Se trata del camino, no solamente del destino

Comienzo este texto con el difícil reto de condensar en pocas palabras toda una experiencia única cargada de diversas sensaciones. Una experiencia en la que se creó un clima tan especial que es difícil encontrarle una explicación, ya que quizá fue la perfecta combinación de varios factores. La interculturalidad; el carisma de los combonianos y las combonianas; el grupo de personas que formábamos parte; el recorrer los pasos de Comboni; conocer su historia y la de las personas que ayudaron a construir su idea, dignas de admiración como Liliana Rivetta o Giuseppa Scandola; el convivir en el caminar con gente tan distinta, pudiendo escuchar y contar vivencias o reflexiones; las risas; el compartir y vivir nuestras formas de sentir la fe... y otras tantas cosas que hicieron de este camino, un camino excepcional. 

"el convivir en el caminar con gente tan distinta"
Una de las etapas del camino Verona-Limone
Las convivencias mensuales de Combojoven siempre me han ayudado a orientarme en mi camino, a no desviarme por las distracciones de la vida cotidiana, cuestionándome continuamente. En cambio, la peregrinación de Verona-Limone me ha ayudado a saber cómo afrontar mi camino personal, a mejorar la forma de recorrerlo, y a saber disfrutar el camino. Además, personalmente, me ha aportado una valiosa lección: el saber escuchar. Siempre he vivido con la incesante necesidad de sentirme escuchado, pues me horroriza el abrirme y expresarme para que nadie me preste atención, pero pocas veces he sentido la necesidad de situarme al otro lado, de ser el que pone la atención y el tiempo necesario para entender al que está junto a mí. Y así me ha pasado con mi forma de vivir la fe. Siempre esperando a que Él me escuche, sintiéndolo por encima mío, pero jamás el pararme, ponerme en silencio y escucharle a mi lado. Y poder aprender a escucharle y sentirlo tan cerca después de tanto tiempo me ha hecho sentirme muy feliz y con una intensa paz interior. Esta actitud también me ha permitido conocer mejor y, mirar de otra forma, a la gente que está a mi alrededor. 

"entender al que está junto a mí"
Una de las etapas del camino Verona-Limone
Siento que no he podido expresar con las palabras la transformación que he vivido estos días en Italia, pues me es muy difícil plasmar tal vivencia en unos párrafos. Simplemente os invito a que forméis parte de este grupo extraordinario, y viváis vuestra fe y vuestra vida de una forma tan especial. Aún más difícil me resulta dar el suficiente agradecimiento a todas las personas que han formado parte de este camino y a la familia comboniana por hacerlo posible. Me siento increíblemente afortunado de hacer parte de ello.

Borja Vitón

Momento de oración en el camino
 

lunes, 19 de agosto de 2019

Unidos podemos avanzar

Per chi sono? Con esa pregunta comenzaba esta aventura. ¿Para quién soy? ¿Para quién es mi vida? En una palabra: discernimiento. Antes de este viaje, creo que la habría oído dos veces contadas. Es curioso cómo algo que nunca te había llamado la atención puede cobrar sentido tan repentinamente. Discernimiento es buscar, continuar buscando y, cuando creas que ya has llegado, seguir buscando. ¿Buscar el qué? El sueño que tiene Dios para ti: tu misión para hacer un poco más real Su Reino en la Tierra. Para el discernimiento, es clave volver a los orígenes y a la ilusión del principio, moverse, descubrir nuevas personas y realidades, escuchar historias y testimonios. Exactamente todo lo que nos tenía preparado este viaje.

Una de las etapas del camino Verona-Limone

El discernimiento no tiene sentido sin confianza. Sin confiar, discernir se complica todavía (¡todavía!) más. La confianza es algo recíproco: tú confías en Dios pero Él también confía en ti para llegar a ese sueño que te tiene preparado. Ese es el reto, no sólo confiar sino confiar con paciencia, con alegría y con amor.

"Tú confías en Dios pero Él también confía en ti"
Cruz en la subida al Santuario Madonna della Corona

A lo largo de la peregrinación, la alegría y la confianza salían solas. Estábamos en familia, en sintonía, en armonía. Aquí te quieren sin importar tu nacionalidad, tu edad, tu idioma o tu vocación. Te quieren simplemente por ser tú, igual que te quiere Dios. Te quieren como si cada día fuera tu cumpleaños. Cada etapa, cada parada, cada abrazo de bienvenida y cada palabra de ánimo ha sido única. He redescubierto la ilusión y la alegría de ser amada por todos y por Dios.

Sin embargo, tras la Transfiguración, hay que bajar de la montaña y volver a la realidad. Nuestra misión no acaba en la entrada de la casa de Comboni en Limone. Empieza ahí, dónde comenzó él. Nuestra misión continúa y consiste en llevar esa alegría con confianza al resto de España, Italia, Polonia, Europa, África y el mundo entero.

"La alegría y la confianza salían solas"
Momento de canto en una de las Eucaristías en el camino
Gracias como siempre a la familia comboniana: combonianos, combonianas, seculares, Gims y combojóvenes. Ya sabía que había magia en esta familia pero ahora la he descubierto más allá de las fronteras y los idiomas gracias a cada uno de vosotros.

Isa Cerezo 

Foto de grupo en Limone

Las Obras de Dios

"Las Obras de Dios nacen y crecen al pie de la Cruz" San Daniel Comboni

lunes, 5 de agosto de 2019

Oración de la familia comboniana

Padre, que has manifestado en San Daniel Comboni un ejemplo admirable de amor a ti y a los pueblos de África, concédenos por su intercesión ser transformados por la caridad que brota del Corazón traspasado de Cristo, Buen Pastor.

Haz que, imitando su santidad y su celo misionero, nos consagremos enteramente como comunidad de apóstoles a la regeneración de los más pobres y abandonados para alabanza de tu gloria. 
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
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