lunes, 31 de diciembre de 2018

Feliz Año 2019

El 2018 nos ha regalado muchos momentos inolvidables, trabajaremos por un 2019 donde seguir sumando para construir un mundo más humano, más justo, más sostenible, más solidario: más misionero. Un mundo que merezca la alegría ser vivido.
¡Feliz Año 2019!


jueves, 27 de diciembre de 2018

Pido la Paz y la Palabra


Querida familia y amigos:
Hace unos días leía una reflexión de Thomas Merton. Hablaba sobre la necesidad de entender la profundidad del misterio que celebramos en Navidad, y de lo fácil que nos resulta dejarnos llevar por la nostalgia (que no es mala) o por el consumismo loco que puede rodear estos días de desayunos, comidas, cenas y regalos (el consumismo no es bueno, no). Dice Merton que no se trata de sonreír al precioso niño que reposa en los pesebres de nuestras casas y capillas; si no de darnos cuenta de que lo que celebramos es el nacimiento del "gran profeta", "del Salvador".
La reflexión sigue... Son seis páginas... Pero no os voy a hacer la síntesis que no creo que a todos os interese. Después de leerla me quedaba con esas dos palabras: PROFETA Y SALVADOR.
Aunque aquí estemos en un pueblo entre montañas en una isla del Océano Índico (casi ná) el todopoderoso internet (cuando funciona) nos brinda la posibilidad de conectar con el resto del mundo. Y frente al panorama de miedo, violencia, desconfianza ante el diferente, banalidad, individualismo egocéntrico, pesimismo, "borreguismo", "estrechez de mente", "ceñimiento a la ley deshumanizada", idolatría de la imagen y el buen nombre, y de la tradición, que no se nos olvide la tradición...
Con este panorama... Como diría Blas de Otero, PIDO LA PAZ Y LA PALABRA.
Pero no cualquiera ni a cualquier precio.
La PALABRA que era Dios y estaba con Dios. Desde siempre.
La PALABRA que se hizo carne en una mujer: embarazada sin casar, emigrada, refugiada, bajo la violencia de un tirano cruel, sometida a una potencia extranjera, en un contexto machista, siendo hermana y cuidando la vida con otras mujeres... En una mujer que dijo SÍ a Dios y en Él a la VIDA, porque la PALABRA ERA VIDA. Y en una mujer que sacó las castañas del fuego en Caná (con el problemón de una boda donde no quedaba vino), que cuidó del Hijo, y de los amigos del Hijo. Que aguantó al pie de la cruz, sin que nadie le quitase ni un poquito de dolor ni sufrimiento. Y que mantuvo la esperanza de la humanidad toda... Cuando el que es la VIDA, parecía muerto.
Y la PAZ. La que el coro de ángeles anunció a los pastores (gentes de mal vivir de la época). Y que ahora desearía cantar y gritar con ellos para todos mis hermanxs que se duelen por la violencia. En Siria, en Yemen, en Centro África, en Congo, en Sudán, en Libia, en Venezuela, en Honduras, en El Salvador, en las plantaciones de té en Sri Lanka (elegido mejor destino turístico para el 2019), en las fábricas de China, en los burdeles de Thailandia y del mundo entero, en los caminos del Campillo...
Y en miles de casas donde se vive con violencia, en coles que parecen junglas, en las cárceles, en los CIES, en las vallas que cercenan sueños y vidas. En los parlamentos, donde todos esos encargados de velar por el bien común, se visten cada día de mentiras para ser más ricos y poderosos, sin importarles las vidas que cuesta su codicia.
Y en la Iglesia, santa y pecadora, para que no perdamos el Norte, que no es la ley ni la moral ultramontana, ni la "comodidad" de hacer el bien y no pecar... si no el Emmanuel, el Dios con nosotros, Jesús de Nazaret. El que nació desahuciado, eligió vivir humilde y honradamente, ajeno a la violencia, poniendo a la mujer y al hombre en el centro porque eso era cumplir la ley de Dios. El que habiendo amado a los suyos... decidió amarlos hasta el extremo, hasta la última consecuencia. Y el que por la fe, creemos que resucitó y prepara junto al Padre ese banquete donde la comida y el vino, y el espacio y la alegría no faltarán para nadie.
¡Vaya sermón os metido... Es que... cuando me apasiono... no mido!
Pues eso. Que os quiero y os extraño y rezo, mucho. Ante el Niño de mofletes sonrosados que yace en el pesebre y ante el hombre que ama en plenitud en la cruz.

¡FELIZ NAVIDAD! Con cariño, Bea

martes, 25 de diciembre de 2018

Dios con nosotros

Queridos amigos y amigas, familia...
En esta ocasión quiero escribiros para desearos una feliz Navidad.
Esta es la "frase hecha" de estas fechas pero... ¿Sabemos el verdadero significado de esta fiesta? Creo que es muy positivo tener buenos deseos de paz, alegría y amor a todos, es un tiempo entrañable, lleno de expresiones de afecto y cariño. Pero no hemos de negar que también es un tiempo de desenfrenado consumismo, los centros comerciales y avenidas se llenan de gente apurada por encontrar el regalo de última hora y parece que la ansiedad se apodera de muchos de nosotros en este tiempo, perdiendo el norte y la mirada.
Ojalá pudiéramos pararnos un ratito esta Navidad, aunque sea un momento, en silencio, delante de este pesebre que hemos montado con todo detalle. Y veamos realmente lo que significa esta fiesta.

"Lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre
porque no hubo lugar para ellos en la posada." Lc 2, 7

Este niño despreciado desde su nacimiento, sólo encontró calor en los brazos de su madre María y de José. ¿Por qué Dios habría escogido tal modo de nacer? No quiero dar el típico sermón de que Jesús está en los pobres. Hasta que no miremos el rostro de nuestro hermano necesitado y veamos a Jesús, hasta que no nos dispongamos de veras, de corazón, a descubrir REALMENTE  lo que es la Navidad, será difícil entender el modo que tiene Dios de alcanzarnos.
Dios con nosotros, Dios al que no le da pena nuestra humanidad, nuestro límite, nuestro pesebre sucio y "maloliente". Dios que quiere bajar, a lo más bajo, para rescatarnos desde allí y que nadie pueda decir que Dios está lejos.

¡Qué gran noticia! Escuchemos y veamos esta Navidad como Dios pasa por nuestra puerta y... llama. Él toca y pide posada, en tantas personas que parecen haber perdido su dignidad, en tantos refugiados y migrantes aferrados a una esperanza que peligra cual vela expuesta a un viento gélido y brutal, en una amigo que necesita que te sientes y le escuches, sin más.
Jesús, Dios con nosotros, ¡Gracias por venir a nuestras vidas, que no te dejemos pasar de largo esta Navidad!
Saludos a todos, desde aquí os llevo en el corazón, no me olvido de vosotros. Aquí en Ecuador también se me está llenando el corazón de nombres y rostros que llevaré conmigo siempre. Gracias por vuestras oraciones, vuestro recuerdo y cariño.

Un abrazo de Paz,
Lucía

P.D 1: Especiales condolencias a mi familia de la Chana por la muerte de Rosalía, he sufrido al saber de su partida. Estará ya gozando y bromeando con Dios en el Cielo, como hacía con nosotros y los inmigrantes del Proyecto Girasol.
P.D 2: Felicitación Navideña elaborada con mucho cariño, pesebre hecho de material reciclado ¡allí aparecemos toda la comunidad!


lunes, 24 de diciembre de 2018

Feliz Navidad

¡¡Feliz Navidad!! Os deseamos una muy feliz Nochebuena de compartir con familia y amigos. En esta noche tan especial no queremos olvidar a quienes viven noches muy duras, en alta mar o cruzando desiertos, para ellos nuestra pequeña luz del árbol. 
Ante tanto discurso de miedo y odio al migrante empobrecido y desposeído no podemos olvidar que María y José se vieron obligados a huir con Jesús recién nacido a un país desconocido, armar una nueva vida con las pocas pertenencias que llevaban puestas. Jesús, tras ser agasajado con oro, incienso y mirra por los Magos de Oriente; Jesús, finalmente agasajado con oro, incienso y mirra por miles de devotos en todo el mundo; Ese Jesús, fue migrante, fue desposeído de sus vestiduras y crucificado. Por eso el Reino de Dios es de los olvidados y silenciados, porque el mismo Dios es uno de ellos. Ante el miedo y el odio, los cristianos y cristianas debemos clamar con la libertad que da el amor, ser coeherentes con el mensaje del Evangelio.
Os compartimos esta preciosa "Nana de la patera", cantada por la Escolanía Salesiana María Auxiliadora de Sevilla, la letra es del poeta Alfonso Valverde y la música de Juan Manuel Espinosa.


A la nanita nana
duérmete, cielo,
la patera es chiquita
grandes los sueños.

Que Jesús y María también se fueron,
huyendo de un Herodes
al extranjero,
huyendo de un Herodes
el Dios eterno.

Cuando lleguemos, niño,
cuando lleguemos
comerás pan de trigo
y hasta cordero…

Que es Navidad, mi vida,
y el Dios del cielo
sólo quiere una cosa:
que nos amemos…

Nosotros por el hambre,
Él por el miedo,
nosotros en patera,
Él en jumento.

Tu papá va remando
y yo te velo,
los Herodes y el hambre
quedaron lejos.

Cuando lleguemos, niño,
cuando lleguemos
comerás pan de trigo
y hasta cordero

Que es Navidad, mi vida,
y el Dios del cielo
sólo quiere una cosa:
que nos amemos.

A la nanita, nana,
duérmete, cielo
que se duerme mi niño,
se está durmiendo.

Que lo arrullen la luna
y los luceros,
que se callen las olas,
que calle el viento…

A. Valverde

lunes, 17 de diciembre de 2018

jueves, 13 de diciembre de 2018

Haciendo camino en el trabajo de la periferia

Es difícil de imaginar que se pueda ser misionera en los Estados Unidos de América y justo aquí es donde he sido enviada como evangelizadora del Reino. El trabajo que realizo es el de acompañar y promover el liderazgo en la iglesia local, diócesis de Richmond, entre la comunidad latinoamericana, asiática, afro-americana y africana. Comunidades muy ricas en culturas y expresiones religiosas que traen un nuevo modo de celebrar y de participar en la vida parroquial.

Inma Cuesta, a la derecha
El Papa Francisco nos invita a ser una Iglesia en salida y promover la cultura del encuentro. El desafío que la iglesia estadounidense enfrenta ante esta llamada hace parte de su misma historia. Me explico, la iglesia católica se caracterizaba por construir “iglesias nacionalistas” donde cada grupo de inmigrante traía con él su sacerdote y así, fueron construidos sus templos. No es extraño encontrarse en la misma calle dos o tres iglesias católicas donde se celebraba la misa en diferentes idiomas y se rezaba a diferentes devociones. Hoy, sin embargo, con la llegada del migrante latino y el africano, se vive un fenómeno muy distinto. Ellos no han traído a sus sacerdotes ni han construido templos propios, al contrario, los latinos, por ejemplo, empezaron a celebrar sus misas en los sótanos de las casas o en un salón aparte de la parroquia, pero no en el templo. En la medida que su población ha ido creciendo las puertas de las parroquias se abrieron para ellos, se invitaron a sacerdotes latinos y africanos a venir para acompañar a estos pueblos. Gracias a esta presencia los templos se han revitalizado y rejuvenecido.


Los desafíos que más observo en toda esta nueva vitalidad son la falta de aceptación y apreciación mutua entre las diferentes culturas y las diferentes manifestaciones de la religiosidad popular del pueblo inmigrante. La acogida es una de las asignaturas pendientes, hablando en general, de la iglesia local hacia la iglesia inmigrante. Se percibe, al igual que fuera en la sociedad, rechazos, malentendidos, falta de apertura y de acogida hacia el diverso. Como bien nos menciona nuestro Papa, el diverso no es una amenaza sino una riqueza. Y eso, nos da miedo, porque no estamos abiertos a explorar y aprender del otro. De hecho, al acompañar a nuestros hermanos y hermanas inmigrantes he aprendido que como pueblos son muy acogedores, alegres y muy solidarios entre ellos, con un gran sentido de Dios y un gran amor hacia la vida en comunidad. Las parroquias se han convertido para ellos en su nueva familia, formando una nueva comunidad, y abriéndose a la diversidad cultural existente entre el mismo pueblo latino, asiático y africano. Queda, aún el reto de abrirse hacia el resto de la comunidad parroquial y viceversa. 

Como misioneras combonianas, presentes en este país estamos proponiendo a la iglesia local un nuevo ministerio “One World Encounter in the Love of God”, (un mundo de encuentro en el amor de Dios), con el fin de crear espacios de encuentros, y responder así a la llamada hecha por nuestro capitulo general (2016) de ser mujeres puentes y cultivar la mística del encuentro. Estamos convencidas de que debemos de ser promotoras de esta cultura del encuentro para construir un mundo más solidario y evangelizar desde el ejemplo de vida, con nuestro ser internacional y vivir en comunidad.  Inspiradas y llamadas a ser testigos del amor de Dios, allí donde nos encontremos, vivamos con quienes trabajemos.
 

Es esto lo que caracteriza nuestro ser misioneras combonianas hoy, en un mundo herido y roto por nuestra gran diversidad. En vez de vernos como complementarios nos vemos como amenaza y nos destruimos los unos a los otros, nos encerramos en nuestro propio mundo lleno de seguridades y comodidades. En vez de osar nuestra identidad misionera de arriesgar, de ir al encuentro de nuestros hermanos/as más vulnerables y marginados y juntos con ellos/as ser la expresión de amor y ternera de nuestro Dios que nos acoge a todos/as desde nuestra realidad.

Jesús, es el que nos invita a salir de nosotros/as mismos/as e ir al encuentro del que sufre y vive el rechazo diario por haber nacido en un pueblo donde sus gobiernos no toman la responsabilidad de buscar el bien común para todos sino solo para unos pocos, poniendo sus vidas y las de sus familias en peligro, forzando al resto de la población a emigrar y buscar un porvenir mejor y más duradero para sus familias. ¿Quiénes somos nosotros para decir dónde y cómo deben de vivir? ¿Quién me ha dado un pedazo de tierra, simplemente, porque allí nací? ¿O quiénes ponen murallas entre las naciones cuando todos somos hijos de un mismo Padre?  Pertenecemos a un único planeta, llamado Tierra, y estamos llamados a respetarnos y otorgarnos dignidad mutua. ¿Quién ha dicho, que por la ambición de unos pocos se tenga que poner en peligro nuestro bienestar y nos sintamos obligados a huir? En fin, estas son algunas de las preguntas que yo misma me hago. Creo que hoy, más que nunca, estamos invitados a imitar a Jesús e ir al encuentro de los demás con compasión, humildad y ternura. 


Como religiosas combonianas apoyamos también a las religiosas latinas que vienen a este país para que puedan tener apoyo y crear espacios de encuentro entre ellas y colaborar con el nuevo sistema que presenta esta iglesia local.

Es importante la presencia de la mujer religiosa que acompaña al pueblo inmigrante y escucha el sufrimiento, el anhelo y los sueños de las personas que deben de abandonar sus países para buscar una mejora de vida para sus hijos/as.

Por eso, como combonianas estamos colaborando en la asociación de Hnas. Latinas Misioneras en América (AHLMA)


Como misionera y evangelizadora, siento que nuestro papel principal es el de construir puentes entre las diferentes culturas donde exista el respeto, la apreciación mutua y el sentirnos hijos de Dios que ama a cada una de sus criaturas y las ha creado diversas como característica en común. La diversidad es lo que nos une a todos, Dios ha creado a cada ser único e irrepetible.

Para mí, es importante como misionera valoras las diferentes culturas y crear un futuro posible donde todos/as tengamos nuestro propio espacio y nuestro propio modo de adorar y venerar a Dios, con nuestras diferentes expresiones de religiosidad popular donde abrimos el espacio a nuestra creatividad y modo diverso de relacionarnos con lo divino.

Hna. Inma Cuesta, mc

lunes, 10 de diciembre de 2018

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Credo

Creo en un Dios impotente,
en un Dios débil debilitado,
creo en un Dios que no puede,
que no triunfa. Derrotado.

Creo en un Dios tan vecino
que se vuelve un Dios humano,
que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.

Creo en un Dios sin poder,
hecho hombre y torturado,
y por corona: ¡espinas!,
y por respuesta: ¡insultado!.

Creo en un Dios impotente,
un Dios de brazos atados,
un Dios distinto a los hombre,
poderosos, soberanos...

Creo en un Dios que no sabe
negar lo que ha declarado,
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!

Creo en un Dios novedoso,
de novedad siempre a mano
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.

Creo en un Dios generoso,
del amor crucificado,
creo en un Dios también pobre,
que tiene a los pobres al lado.

Creo en un Dios que no puede,
¡es el amor quien lo ha atado!
Creo en un Dios sin poder,
pobre... ¡resucitado!

E. de la Serna
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