lunes, 21 de enero de 2019

Una cita en la que se augura un encuentro

"Si se me pregunta qué es la religión, en qué consiste ésta, cuál es su naturaleza y esencia, deberé decir: es una cita. Una cita en la que se augura un encuentro. La religión debe definirse como la cita del ser humano con lo sagrado" Eugenio Trías (Ciudad sobre ciudad)

sábado, 12 de enero de 2019

Encuentro Taizé

Del 28 de Diciembre de 2018 al 1 de Enero de este nuevo año, ha tenido lugar en Madrid el 41º encuentro ecuménico organizado por la comunidad de Taizé para jóvenes en Europa. Lo cual ha llevado a Madrid a unos 15.000 jóvenes de todas partes del mundo.

Hace unos meses, nos propusieron asistir a este encuentro al grupo Combojoven y yo me apunté casi sin pensarlo ¿Por qué? ¿No son acaso unas fechas para pasarlas en familia? En mi caso más aún porque celebro mi cumpleaños, pero precisamente por esto tomé esa decisión, me considero una persona bastante familiar, pero mi concepto de familia no se limita a aquella en la que naces, para mí es un grupo de personas con las que puedes compartir tu vida, construyendo mano a mano andamios que nos ayudan a seguir creciendo, como cristiana además, siempre han resonado en mi cabeza las palabras que hace ya bastante tiempo nos dirigió Jesús,  con las que nos vino a decir que su familia eran aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen. 
Celebración conclusiva en la iglesia de acogida San Juan Bautista
Con todo esto, el día de los santos inocentes dejaba a mi familia en Francia y aterrizaba, con bastante retraso, en Madrid, lo cual me impidió participar ese día en el encuentro. Las siguientes jornadas tuvieron una estructura similar, por las mañanas desayunábamos juntos todos los que nos hospedábamos en la misma casa, en mi caso era la casa de los combonianos en la que también estaban acogidos un grupo de polacos, otro de ucranianos y otro grupo de Portugueses, este último  era parte del JIM de Oporto, algo así como el Combojoven de Portugal.

Después nos reuníamos por parroquias para hacer la oración de la mañana y tras rezar nos dividíamos en grupos más pequeños para o bien conocer algunas de las comunidades locales o bien leer y reflexionar en común sobre algunos textos. Un aspecto que me gustó mucho de las mañanas es que no nos dividieron por nacionalidades, sino por cercanía con nuestros lugares de hospedaje, con lo que en cada parroquia había representación de multitud de nacionalidades, lo que propició mucho más el dialogo y la integración y nos permitió conocer diversos contextos.

El primer día nos tocó ir a conocer el hospital de San Juan de Dios y aunque toda su labor me pareció admirable y necesaria, tal vez suene raro, pero lo que más me sorprendió fue durante el café de fin de la visita cuando empezamos a hablar y compartir impresiones y experiencias con el resto de personas, cómo el ambiente era de apertura absoluta, donde las barreras de idiomas u otras posibles diferencias se convertían en puentes al dialogo y al compartir, en interés por conocer a los demás, donde como si del inicio de un chiste se tratase nos vimos dialogando una ucraniana, una mexicana, dos italianas y una española y en esas conversaciones, casi como conclusión de la broma, descubrimos que las italianas eran parte del grupo constituido por varios jóvenes GIM de Italia (que vendrían a ser como el Combojoven italiano) lo cual me emocionó bastante porque la mayoría eran de Verona y hace casi dos años participé en una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida en el camino de Verona a Limone, siguiendo las huellas de Comboni. A continuación nos separamos para el almuerzo, pero volveríamos a juntarnos y me acabaría reencontrando con Federico, una de las personas con las que compartí la peregrinación a la casa natal de San Daniel Comboni.
Grupo comboniano de Italia, Portugal y España
Por las tardes, tanto el sábado cómo el domingo a partir de las tres, se ofertaban multitud de talleres, pero sólo daba tiempo a asistir a uno por día, de modo que decidimos ir el primero a uno de cuentacuentos y reconciliación y el segundo a otro de cantos y testimonios de cristianos en países árabes. Ninguno de los dos talleres coincidió con la idea que me había hecho de ellos pero no por ello me arrepentí de haberlos escogido, el primero me hizo valorar más aún la importancia de los cuentos en la transmisión de la cultura así como en el plano del conocimiento y crecimiento personal e interpersonal, además nos permitió descubrir la universalidad de los cuentos y personajes, cómo aunque cambien de piel de un continente a otro (de lobo a guepardo, de zorro a antílope, etc.) la metáfora de cada personaje así como la enseñanza de cada cuento sigue siendo la misma, o al menos similar, de modo que da igual donde hayas nacido, cual sea tu edad, tu planteamiento religioso o tu contexto socio cultural, los cuentos, sobre todo los tradicionales, nos ayudan a crecer, a aprender y a reconciliarnos, tanto con el otro como con nosotros mismos.

El segundo taller nos permitió conocer experiencias y algunas melodías de cristianos del Líbano y de Egipto, lo cual me pareció muy interesante, porque son iglesias que apenas conocía y unas comunidades que no suelo tener en cuenta cuando hablo o pienso en esta familia.
Siguiendo con el programa, todas las tardes, a partir de las 6 repartían en IFEMA la comida para todos los que estaban inscritos y aunque no era nuestro caso, nosotros llevábamos la comida de casa, porque los españoles no necesitaban inscribirse para participar en el encuentro, entrabamos igualmente para cenar con el grupo con el que hubiésemos compartido esa tarde. 
Oración en IFEMA
Sobre las siete y media comenzaba la oración en el pabellón contiguo. Las oraciones también tenían la misma estructura todos los días, lectura del evangelio, reflexión, peticiones, y meditación del padre Alois, todo ello intercalado con cantos en distintos idiomas. Al finalizar esta oración común comenzaba otra en torno a la cruz, acompañada de nuevo por distintos cantos meditativos.

Fuera de esta rutina, el 31 por la noche, a las once compartimos por parroquias una bonita oración final, la última del año, tras la cual iniciamos la “fiesta de los pueblos” que comenzó compartiendo las ya tradicionales doce uvas. En esta fiesta casi todas las naciones presentes en nuestra parroquia compartieron algo típico de su región ya fuesen unas canciones populares o villancicos, danzas tradicionales o algún juego.
Momento de la fiesta de los pueblos
A la mañana siguiente hubo una misa de nuevo en la parroquia pero en mi caso asistí a la de los Combonianos, a la que también asistieron los jóvenes del GIM, tras la cual estuvimos compartiendo cantos España e Italia, intentando estirar el tiempo lo máximo posible hasta que llegó la hora de partir.

Aunque más de una vez he participado en oraciones de este tipo, con un ambiente parecido y mismos cantos, esta ha sido mi primera vez en un encuentro oficial de Taizé, me cuesta expresar con palabras lo que ha supuesto esta experiencia para mí, pero lo que tengo claro es que me encantaría poder repetirla. Una de las cosas que más me ha marcado de este encuentro es comprobar cómo una misma fe, sin importar diversidad de ritos, idiomas o culturas, nos puede unir tanto que todas esas diferencias se desvanecen casi por completo; también me llevo la unión con esa familia Comboniana con la que he podido corroborar nuevamente que, aunque procedamos de distintos países, sigue existiendo una conexión especial, como si nos hubiésemos conocido de toda la vida a pesar de que aún nos cueste recordar los nombres de cada uno, he podido comenzar a crear nuevos lazos de amistad y como decía al principio, de familia, que refuerzan las ganas de seguir en el camino de la construcción o descubrimiento del reino de Dios.

Ana Isabel Tejada
Ana, a la izquierda, de camino al centro

 

jueves, 10 de enero de 2019

Gustad y ved: ¡Qué bueno es!

Queridos amigos de Combojoven,

Por fin me siento para intentar transmitiros algo de mi reciente experiencia comunitaria.
Me explico, se trata de una experiencia que realizamos las novicias durante el segundo año y que dura aproximadamente dos meses y medio. En este tiempo nos mudamos a una comunidad fuera del  noviciado, fuera de Quito, a vivir en una comunidad como una hermana más, integrándonos en la vida cotidiana y apostolado.

Yo fui destinada a la comunidad de Sta. María, una aldeíta situada a la ribera del río Cayapas, al norte de la provincia de Esmeraldas, a la que solo se puede acceder mediante canoa a motor y el viaje dura tres horas. En esta comunidad no se goza de agua potable por lo que los habitantes deben consumir el agua de lluvia para beber y el del río para uso doméstico. Este río contiene metales pesados debido a la contaminación de las minerías que han estado trabajando recientemente, sin preocuparles lo que esto afecta a la salud de la población.

De izquierda a derecha: hna Isabel, yo, hna MJose, hna Elvira, hna Amparo, hna Marcela. Posando con el padre Robinson y conocido suyo.

Las hermanas están acompañando en el río a las dos culturas presentes: los afro y los chachis (indígenas). Ambas etnias son radicalmente diferentes entre sí, pero son capaces de entenderse y de convivir pacíficamente. Ha sido mi primera experiencia en la pastoral del campo, lo que ha supuesto para mí superar algunos desafíos y temores relacionados sobre todo con la higiene, los bichos y la alimentación.

En esta experiencia comunitaria he podido cantar con el salmo 34:

“El ángel de Señor pone su tienda en torno a sus fieles y los libra,gustad y ved qué bueno es el Señor,dichoso el hombre que se acoge a Él”.

He gustado la bondad del Señor en la belleza y la maravilla de la naturaleza que me hizo sentirle muy cerca y presente en la pureza de algunos paisajes. He visto cuán bueno es a través de la comunidad y su acogida cercana, cálida, sencilla...En su confianza depositada en mí durante este tiempo.
He experimentado la bondad de Dios a través del contacto con la gente, especialmente de los niños.


Ellos siempre salían a mi encuentro en los momentos de mayor cansancio o desánimo, sacando lo mejor de mí: llenándome de energía, alegría y espontaneidad. Su mirada curiosa sobre mí, era la mirada de Dios.También su capacidad de jugar, asombrarse, y divertirse con cualquier cosa y en las situaciones más precarias, me ha revelado el rostro amable y tierno de Dios; la esperanza de un pueblo, la creatividad de Dios en medio del abandono humano.

He visto cómo Dios nos precedía en los pueblos más alejados que hemos visitado: Él estaba en su deseo de alimentarse de la Palabra de Dios, en su sed de recibir la Eucaristía y en la fidelidad de los catequistas, aún en medio de un semi-abandono de parte de la Iglesia y de la insistencia de las sectas y otras confesiones presentes en la zona.

En fin, tantas maravillas que no puedo acabar de contar en una humilde entradita del blog. Pero sí me gustaría compartir con vosotros un numeral de nuestra Regla de Vida de las Misioneras Combonianas que podría reflejar lo que ha significado mi experiencia:

“Estamos dispuestas a vivir y trabajar, pasando inadvertidas entre privaciones, incomprensiones y peligros, preparadas a disminuir para que otros crezcan, como una piedra escondida bajo tierra que quizá nunca verá la luz pero que participa en la edificación del Reino.” RdV 4.4


Y para convertirme en esta piedra, Cristo debe ser mi piedra angular, mi fundamento, la pieza que ensambla todas las demás.

Un fuerte abrazo a todos y los mejores deseos para este año 2019,
Lucía.


lunes, 7 de enero de 2019

Oración de San Francisco

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Oh Maestro, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.

San Francisco de Asis

sábado, 5 de enero de 2019

Pequeñas luces en Navidad

Celebramos la cena de Nochebuena y la comida de reyes. Nos alegramos con los regalos, con los reencuentros y con el tiempo libre. Es fácil que la felicidad llegue en estas fechas, pero es difícil entender la Navidad.

Difícil pensar en el abismo entre el pesebre de Belén de hace 2000 años y el supermercado lleno de luces con unas figuritas en su escaparate.

Difícil figurarse el esfuerzo de una mujer embarazada, María, andando sola por la montaña para visitar a Isabel; Difícil figurarse el miedo de las mujeres a caminar solas, del desprecio al esfuerzo del cuidado maternal, de la fuerza de la sororidad.

Difícil comprender a unos sacerdotes al servicio de Herodes intentando descifrar el lugar del pesebre, a unos sabios desviando su camino porque Dios no quería ser adorado por reyes ni gobernantes; Difícil comprender a unos sacerdotes al servicio de los discursos de miedo y odio a la diversidad de origen y de amor, intentando descifrar qué es Dios, a tantos héroes y heroínas anónimas dignificando vidas, huyendo de las cámaras porque no quieren medallas ni altares.

Difícil imaginar el duro viaje en burro hasta Egipto, el miedo de una mujer llamada María y su esposo José con un niño recién nacido; Difícil poner nombre a las estadísticas de desplazados, refugiados, ahogados, enterrados en el desierto, a los que se oyen en los telediarios, y aún más a quienes no dan voz. Al sentimiento de libertad, que no se puede nombrar pero sí gritar ¡Boza!

La noche, imagen de miedo, terror, de tristeza, dolor, de confusión, ofuscación. Y sin embargo, es una noche la buena, es una noche la mágica, difícil de entender. Tal vez porque es en la noche cuando mejor se comprende cuánto alumbra y guía una pequeña estrella.
Noches Mágicas, Noches Buenas a tod@s, a cada rincón del mundo, en este 2019.

Íñigo Vitón García

Y mañana cuando acabe Navidad,
seguirá brillando el árbol.
Y, cuando apague las luces la ciudad,
aún seguiremos soñando
con noches de paz.
Y es probable que en agosto
siga siendo Navidad.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Feliz Año 2019

El 2018 nos ha regalado muchos momentos inolvidables, trabajaremos por un 2019 donde seguir sumando para construir un mundo más humano, más justo, más sostenible, más solidario: más misionero. Un mundo que merezca la alegría ser vivido.
¡Feliz Año 2019!


jueves, 27 de diciembre de 2018

Pido la Paz y la Palabra


Querida familia y amigos:
Hace unos días leía una reflexión de Thomas Merton. Hablaba sobre la necesidad de entender la profundidad del misterio que celebramos en Navidad, y de lo fácil que nos resulta dejarnos llevar por la nostalgia (que no es mala) o por el consumismo loco que puede rodear estos días de desayunos, comidas, cenas y regalos (el consumismo no es bueno, no). Dice Merton que no se trata de sonreír al precioso niño que reposa en los pesebres de nuestras casas y capillas; si no de darnos cuenta de que lo que celebramos es el nacimiento del "gran profeta", "del Salvador".
La reflexión sigue... Son seis páginas... Pero no os voy a hacer la síntesis que no creo que a todos os interese. Después de leerla me quedaba con esas dos palabras: PROFETA Y SALVADOR.
Aunque aquí estemos en un pueblo entre montañas en una isla del Océano Índico (casi ná) el todopoderoso internet (cuando funciona) nos brinda la posibilidad de conectar con el resto del mundo. Y frente al panorama de miedo, violencia, desconfianza ante el diferente, banalidad, individualismo egocéntrico, pesimismo, "borreguismo", "estrechez de mente", "ceñimiento a la ley deshumanizada", idolatría de la imagen y el buen nombre, y de la tradición, que no se nos olvide la tradición...
Con este panorama... Como diría Blas de Otero, PIDO LA PAZ Y LA PALABRA.
Pero no cualquiera ni a cualquier precio.
La PALABRA que era Dios y estaba con Dios. Desde siempre.
La PALABRA que se hizo carne en una mujer: embarazada sin casar, emigrada, refugiada, bajo la violencia de un tirano cruel, sometida a una potencia extranjera, en un contexto machista, siendo hermana y cuidando la vida con otras mujeres... En una mujer que dijo SÍ a Dios y en Él a la VIDA, porque la PALABRA ERA VIDA. Y en una mujer que sacó las castañas del fuego en Caná (con el problemón de una boda donde no quedaba vino), que cuidó del Hijo, y de los amigos del Hijo. Que aguantó al pie de la cruz, sin que nadie le quitase ni un poquito de dolor ni sufrimiento. Y que mantuvo la esperanza de la humanidad toda... Cuando el que es la VIDA, parecía muerto.
Y la PAZ. La que el coro de ángeles anunció a los pastores (gentes de mal vivir de la época). Y que ahora desearía cantar y gritar con ellos para todos mis hermanxs que se duelen por la violencia. En Siria, en Yemen, en Centro África, en Congo, en Sudán, en Libia, en Venezuela, en Honduras, en El Salvador, en las plantaciones de té en Sri Lanka (elegido mejor destino turístico para el 2019), en las fábricas de China, en los burdeles de Thailandia y del mundo entero, en los caminos del Campillo...
Y en miles de casas donde se vive con violencia, en coles que parecen junglas, en las cárceles, en los CIES, en las vallas que cercenan sueños y vidas. En los parlamentos, donde todos esos encargados de velar por el bien común, se visten cada día de mentiras para ser más ricos y poderosos, sin importarles las vidas que cuesta su codicia.
Y en la Iglesia, santa y pecadora, para que no perdamos el Norte, que no es la ley ni la moral ultramontana, ni la "comodidad" de hacer el bien y no pecar... si no el Emmanuel, el Dios con nosotros, Jesús de Nazaret. El que nació desahuciado, eligió vivir humilde y honradamente, ajeno a la violencia, poniendo a la mujer y al hombre en el centro porque eso era cumplir la ley de Dios. El que habiendo amado a los suyos... decidió amarlos hasta el extremo, hasta la última consecuencia. Y el que por la fe, creemos que resucitó y prepara junto al Padre ese banquete donde la comida y el vino, y el espacio y la alegría no faltarán para nadie.
¡Vaya sermón os metido... Es que... cuando me apasiono... no mido!
Pues eso. Que os quiero y os extraño y rezo, mucho. Ante el Niño de mofletes sonrosados que yace en el pesebre y ante el hombre que ama en plenitud en la cruz.

¡FELIZ NAVIDAD! Con cariño, Bea
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