jueves, 22 de febrero de 2018

Somos un diamante

Foto de grupo del encuentro Combojoven febrero 2018
En el Encuentro del fin de semana 17-18 de Febrero, comenzamos con una oración, seguida de un taller elaborado por el Padre Daniel, sobre "el eneagrama", una técnica de autoconocimiento...de cómo encontrar en nuestras Raíces de la Vida, en nuestra infancia, "las escorias" que rodean al diamante en bruto.
Taller dirigido por el Padre Daniel
Es fundamental nuestro conocimiento interior para la "misión de la Vida". Dicho autoconocimiento se posiciona en 3 centros: vísceras - cabeza - corazón. ¿Cuál nos determina de los Tres?.Nuestra vida y nuestros actos, ¿nacen del corazón, de la cabeza o de las vísceras? ¿O acaso actuamos desde y con los tres? Somos el Todo, como lo es Jesús. Esta reflexión me ayudó en una mirada y una búsqueda interior hacia un pasado, en el cual no me había detenido con anterioridad. 

Por la tarde, llegó el testimonio de Tereisa, Hermana Misionera Comboniana, que ejerció la misión en Ecuador. Acompañada de diapositivas sobre los distintos momentos de su vida, con los más pobres entre los pobres. Inmenso testimonio de entrega, trabajo y dedicación, pasando grandes necesidades de ambre y frío.
La hermana Tereisa compartiendo su testimonio
Por la noche, en la Vigilia dirigida por Inma, leímos el Evangelio de Zaqueo. Zaqueo, tratando de ver a Jesús, subió a un árbol, y consiguió que la mirada de Jesús se parase en él y le hablase...A los pies del Árbol, nos detenemos en sus Raíces, preguntándonos qué nos mueve...trepando por él, grabamos en su Corteza las personas que nos empujan, alientan, y que ayudamos por el Camino...y, finalmente, subidos a la copa del Árbol, meditamos acerca de nuestros miedos de ser vistos y del que dirán...

El domingo 18, en la oración de la mañana dirigida por Lourdes, nos detenemos a meditar en las Tentaciones, que nos impiden que nuestro diamante sea más y mejor pulido. Y una vez pulido...en el difícil proceso de conversión del diamante para mostrarlo con toda su Belleza a los demás: Ayuda incondicional, activismo comprometido, sonrisa, alegría.

Al término de la oración, Gonzalo, Laico Misionero Comboniano (LMC), nos acompañó durante la mañana con una catequesis, que empezó con un juego cuyo fin era "la comunicación y la escucha al prójimo". ¿Somos capaces de escuchar con atención y de comunicar con objetividad y acierto? Esta experiencia me hizo autocrítica en tantas veces, que me invade la desidia de escuchar y comunicarme con personas que están necesitando de mi atención. Posteriormente, leímos el Evangelio del encuentro de Jesús con la samaritana. Jesús, cansado, se sienta en un pozo, y pide de beber a una mujer samaritana; Jesús necesita de nosotros...que demos de beber su agua de Vida a tantos que se cruzan a diario en nuestro Camino. Jesús nos revela quién es, y nos invita "a llenar nuestros cántaros vacíos" y dar de beber su agua de vida eterna... sin distinción.
Un momento de la Eucaristía compartida el domingo

Gracias al Padre Daniel, a la Hermana Marisela y a Gonzalo (LMC) por este Encuentro; su elaboración con sus reflexiones, y su invitación a mirar en las "Raíces de nuestra Vida", en nuestro pasado, en las "tentaciones del Camino", y en los impedimentos para el minucioso trabajo de pulir y perfeccionar nuestro diamante. Dios os bendiga a todos.

Yolanda
Foto formal de grupo

lunes, 19 de febrero de 2018

Frase misionera del mes

"Los jóvenes caminan deprisa pero son los viejos los que conocen el camino" Papa Francisco.
Esta frase la pronunción el Papa en su reciente visita a Perú. Es un llamamiento a la sinergia entre la juventud y la ancianidad, entre la energía y la sabiduría, para construir un mundo mejor en colaboración.

Fuente: @dominicos_es

martes, 13 de febrero de 2018

Jóvenes persiguiendo la vida

Este mes os traemos el testimonio del Padre Rafa, misionero comboniano de la comunidad de Granada.

Estas líneas están escritas desde la vida, desde la propia experiencia de quien las escribe. No quisiera que te las tomaras como una simple descripción de la inmigración de nuestros días a la que se ven forzados cientos de miles de jóvenes de tu misma edad. Es por eso que, el contenido de este escrito junto con la experiencia de vida que lo sostiene, quisiera que te ayudara a ti, joven, que lees estas líneas para que veas la fuerza que tiene la solidaridad.

Quisiera hacerte ver que naciste y vives en el mundo occidental, un mundo llamado desarrollado y lleno de muchas y variadas oportunidades. Un mundo que se califica, también, como un mundo de bienestar donde las necesidades básicas, casa, comida, agua, ropa, sanidad, escolarización de cada persona están garantizadas. Esto que lo ves como lo más natural y que ni se te pasa por la cabeza que pueda faltar porque forma parte de tu vida de todos los días, lo tienes y lo disfrutas a diario, resulta que la pura realidad nos hacer ver que no lo es así para cientos de miles de jóvenes africanos de tu misma edad.

El grupo de 19 jóvenes africanos 

Date cuenta que lo que das por incuestionable no es evidente para muchos otros jóvenes como tú.

Seguro que has oído o visto en internet o en los medios de comunicación que muchos son los jóvenes que se ven obligados a dejar sus países. Te has preguntado alguna vez ¿Por qué lo hacen? ¿Cuáles son sus motivos y si es mucho lo que arriesgan? ¿Cuáles son las realidades que viven en sus países?

Todas estas preguntas tienen su respuesta. Y las respuestas son el contenido principal de estas líneas que están dirigidas a ti, joven.

Las respuestas vienen desde la cercanía, escucha y convivencia diaria con 19 jóvenes inmigrantes africanos acogidos en nuestra comunidad de Misioneros Combonianos en Granada. Todo inició el 16 de diciembre del año pasado cuando casi 60 jóvenes inmigrantes africanos, de reciente llegada a las costas de Motril y Almería, fueron abandonados a su suerte a las puertas de la estación de autobuses de la ciudad de Granada.
Parte del grupo de migrantes acogidos en Granada
La acogida de estos jóvenes africanos en nuestra casa, a lo largo de los días de convivencia, han ido pasando de la asistencia a la promoción humana. La convivencia nos ha ido quitando muchos prejuicios y miedos que, en realidad, no existen. Nos hemos dado cuenta de que los prejuicios y los miedos son el resultado del desconocimiento, de la ignorancia y de ver al otro como distinto. Lo cierto es que cuando convives con ellos día a día te das cuenta de que, estos jóvenes africanos, son tan parecidos a nosotros como lo son tus colegas de barrio.

Volvamos a las preguntas: ¿Por qué dejan sus países estos jóvenes? ¿Cuáles son sus motivos y si es mucho lo que arriesgan? ¿Cuáles son las realidades que viven en sus países?

Las respuestas, que ellos mismos nos comparten, son de que el hambre y la muerte cotidianas les quitan la vida y la esperanza… Los jóvenes africanos (nos dicen) vivimos entre muertes violentas todos los días desde que nacimos. En Mali, Nigeria Tchad y, países del África del Oeste, como son Guinea Conakry, Costa de Marfil, Sierra Leona, son países en los que cientos de miles de jóvenes no tenemos futuro ni oportunidades para prosperar.

Nosotros, jóvenes inmigrantes africanos, estamos desesperados y nuestra desesperanza está nutrida por los conflictos sociales que vivimos, cada día. La vida se nos hace insoportable. Esta situación no es de ayer, está enquistada desde hace muchos años y cada año va a peor. En nuestros países hay persecución y favoritismos interesados que nos privan de las pocas oportunidades que hay, repartiéndoselas siempre entre los mismos.

Y continúan contando, a todo esto hay que añadir las violencias inter-étnicas y religiosas. Las enfermedades como son el cólera, el sida, el ébola, etc… que ponen en peligro y nos mantienen arrodillados al 90% de las familias de nuestro país.

Y… cuando, estos jóvenes africanos, nos comparten las atrocidades del camino hasta que llegaron a nuestras costas (para unos 9 meses desde que salieron de sus países, para otros 11) ¡¡¡eso sí que clama el cielo!!!

Nos cuentan: “En el desierto, atravesando Libia, nos encontramos con grupos de Mafias de Tuaregs, ellos son de piel blanca que se creen europeos, ahí vivimos un verdadero calvario. Esas mafias nos tratan como esclavos, algunos fuimos vendidos a la gente rica por el módico precio de 20 30 euros. Millares de jóvenes son golpeados y quedan heridos violentamente por no tener el dinero que se les pide, y otros después de ser torturados rompiéndoles los pies, las manos, los brazos o reventándoles los ojos pierden la vida”.

Si el calvario del desierto no fuera suficiente ahora se tienen que enfrentar, esta vez por agua y en pateras, al mar Mediterráneo. Nos cuentan que una avería en el motor o una ola demasiado grande son frecuentemente nuestra muerte.
El grupo de jóvenes africanos en la patera en la que llegaron a las costas de Almería
La travesía del mar nos puso delante de la elección más difícil de nuestra vida y nos decíamos una y otra vez: “Avanzar, es morir. Volver atrás, es morir. Vayamos hacia adelante, hay que avanzar o morir”.

Bastantes respuestas hemos recibido. Caemos en la cuenta que estos jóvenes africanos de tu misma edad y que, a tu misma edad, han vivido “el doble” de su edad biológica… Por lo acontecido en sus vidas se podría decir que “han nacido dos veces”. Son un milagro el que estén vivos.

¿Cómo no vamos a abrir nuestras manos de par en par a quienes así llegan a nuestras costas?

Joven, ahora que has llegado hasta el final de estas líneas y sabedor de la dura y cruel realidad que viven cientos de miles de jóvenes africanos inmigrantes, pregúntate si todavía te queda alguna duda de hacer lo que esté de tu mano para perder tu miedo, desechar los prejuicios que ensombrecen la solidaridad.

Acércate con respeto, conoce, defiende y colabora solidariamente en la ayuda al inmigrante. Recibirás mucho más de lo que des. Te lo aseguro desde mi propia experiencia.

P. Rafael Pérez mccj
Parte del grupo de migrantes acogidos en la comunidad
comboniana de Granada.  A la izquierda, el P. Rafa

lunes, 5 de febrero de 2018

Jornada de oración y reflexión contra la trata de personas

SANTA JOSEFINA BAKHITA



El 8 de febrero se celebra la Fiesta de Santa Bakhita.


Nace en 1869 en Olgossa, Darfur, Sudán. El 8 de febrero de 1947 muere en Schio, Vicenza, Italia. El 17 de mayo de 1992 madre Josefina Bakhita es proclamada Beata por su Santidad Juan Pablo II. Y eI 1 de octubre del año 2000 Beata Josefina Bakhita es inscrita en el libro de los Santos. 



Santa Josefina Bakhita, más conocida como “la madre Moretta”, tenía 144 cicatrices que le hicieron cuando fue raptada y hecha esclava a los 9 años y que conservó toda su vida.

Queridos hermanos y hermanas:
Para el día 8 de febrero, memoria litúrgica de santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que de niña vivió la dramática experiencia de ser víctima de la trata, las Uniones de superiores y superioras generales de los institutos religiosos han organizado la Jornada de oración y reflexión contra la trata de personas. Aliento a cuantos están comprometidos a ayudar a hombres, mujeres y niños esclavizados, explotados y abusados como instrumentos de trabajo o placer, y a menudo torturados y mutilados. Deseo que cuantos tienen responsabilidades de gobierno tomen decisiones para remover las causas de esta vergonzosa plaga, plaga indigna de una sociedad civil. Que cada uno de nosotros se sienta comprometido a ser portavoz de estos hermanos y hermanas nuestros, humillados en su dignidad. (Papa Francisco)

Cuando escuchamos hablar de niños, niñas, hombres y mujeres engañados y llevados a lugares desconocidos con fines de explotación sexual, trabajo forzado y venta de órganos, nuestro corazón siente indignación y nuestro espíritu sufre, porque su dignidad y sus derechos son violados con amenazas, engaños y violencia.

Oh Dios, ayúdanos a luchar contra toda forma de esclavitud. Junto a Santa Bakhita te pedimos que la trata de personas llegue a su fin.
Danos la sabiduría y la fuerza para estar cerca de quienes han sido heridos en el cuerpo, en el corazón y en el espíritu, para que juntos alcancemos la promesa de vida y de amor tierno e infinito que ofreces a nuestros hermanos y hermanas explotados.
Toca el corazón de los responsables de este grave crimen y sostén nuestro compromiso por la libertad, don tuyo para todos tus hijos e hijas. Amén.



lunes, 29 de enero de 2018

Ludoteca misionera

Este mes os proponemos la película La buena mentira, una historia basada en hechos reales que nos acerca la realidad de los refugiados, los obstáculos que sufren para poder soñar una vida digna. Nos acerca también a nosotros mismos que, como Carrie, somos ingenuos e ignorantes, pero la humanidad de cada uno acaba uniéndonos en fraternidad. Como cita el cartel de la película, "le abrieron los ojos, le abrieron el corazón".
Un drama que no pierde la sonrisa, como la vida misma. Esperamos que la disfrutéis y nos comentéis vuestras sensaciones.


domingo, 28 de enero de 2018

Si cuidas el Planeta combates la pobreza

Este es el lema de la campaña Enlázate por la Justicia, lanzada por diversas organizaciones de Iglesia en el 2016 y con planificación hasta este 2018. Surge a partir de la encíclica Laudato Si y la conciencia de que el trabajo desarrollado por estas organizaciones en el ámbito social está íntimamente ligado al cuidado de la Casa Común. A lo largo de estos dos años se han ido desarrollando diversas actividades encaminadas a reflexionar y compartir juntos el compromiso por un modelo alternativo de desarrollo, guiados por el decálogo verde, que podéis consultar en su web junto con todos los materiales que han ido desarrollando: www.enlazateporlajusticia.org. En este contexto se desarrolló el pasado viernes 26 la Jornada de Migraciones Climáticas en Madrid.

Presentación de las Jornadas.
Las jornadas empezaron con la ponencia de Víctor Viñuales, director de la Fundación ECODES. Después hubo una mesa redonda en la que participaron Serigne, migrante senegalés, y Arantxa García, periodista de InspirAction. Para terminar, se realizó un gesto comunitario donde expresar los compromisos de cada una.
Fueron intervenciones muy diferentes, complementarias entre ellas: realidad, denuncia y acción.

Serigne en un momento de su
intervención. A su izquierda, Arantxa.
La realidad golpeó fuerte en el auditorio mediante la voz de Serigne. Senegalés de 42 años, de los cuales lleva 13 en España. Era buen estudiante, pero tuvo que dejar el bachillerato para ayudar a su familia. Su padre era agricultor y él fue a vivir a Kayar, rica ciudad pesquera, donde aprendió las artes de la pesca y tuvo éxito, llegó a tener su propia barca. No tenían que recorrer largas distancias y en una sola mañana pescaban lo suficiente para comer y vender en el mercado. Pero poco a poco se fue haciendo más difícil, tocaba pasar un día entero, recorrer largas distancias. Al poco, tuvieron que pasar noches enteras en alta mar, el gasto de gasolina ya no compensaba las ganancias de la pesca. Cada vez más riesgo para menos producto. Se reunieron los pescadores locales, impotentes ante los grandes barcos pesqueros que expoliaban y arrasaban las zonas de pesca. Decidieron limitar sus salidas para permitir la recuperación de los bancos, pero los grandes barcos cada vez salían más de sus límites, pirateando por la noche en las zonas prohibidas. Denunciaron al Gobierno, pero no escuchaban a las pequeñas barcas de madera sino a los grandes barcos de metal. Decidieron defenderse organizando ataques a los barcos que irrumpían por la noche, pero era una lucha desde el principio perdida. Al final no quedó nada. Serigne volvió al campo, donde sus padres siempre habían utilizado las cabezas de pescado y las heces del ganado como abono, pero que habían cambiado por fertilizantes químicos que tanto éxito les daba a los vecinos. Y el éxito agotó a la tierra. Al final no quedó nada. Ni mar, ni tierra, ni peces, ni frutos. Solo quedaba arriesgar la vida para mantener la vida. Así llegó embarcado en un cayuco a España, puso su vida de nuevo en el mar ¿migrante climático? ¿expoliado sistémico? Da igual cómo lo llamemos, la realidad es Serigne, nombre propio, realidad invisibilizada pero necia. Hace unos meses llegó otro amigo de su pueblo, y desagraciadamente no será el último.

La denuncia la trajo Arantxa, presentando su trabajo periodístico llevado a cabo en el corredor seco centroamericano. Un análisis que será presentado en los próximos meses en su web, www.inspiraction.org. Un estudio que da voz a la memoria climática de las comunidades campesinas, que ya no trabajan para dos cosechas anuales sino para una sola. Un estudio que pone de relieve la interrelación entre los problemas ambientales y sociales, los problemas de la titularidad de la tierra, la inequidad de sus consecuencias, siendo las mujeres las más perjudicadas. A veces tan interrelacionado que resulta muy difícil aislar la variable climática en los motivos de migración. El trabajo de campo como el de Arantxa resulta imprescindible para levantar conciencias en el Norte global, y denuncia también es ser altavoz de estos esfuerzos.

Víctor Viñuales en un momento
de su intervención.
La acción vino de la mano de Víctor Viñuales, mostrando el reto al que nos enfrentamos, las tres rupturas que nos amenazan, la primera es la producida entre la economía y la biosfera, la segunda entre nosotras y las otras, y la tercera con nosotras mismas, nuestro propio yo. Tres rupturas que es una misma a diferentes escalas. Para sanar estas rupturas debemos repensarnos nosotras mismas y como sociedad. No son luchas independientes y aisladas, como comentó Víctor, “si una niña que tiene que elegir entre ir a por agua o ir a la escuela elegirá lo primero”. Por tanto, la lucha feminista por la igualdad, la lucha social por la fraternidad y la lucha ecológica por la libertad, son una misma lucha. Y para ello debemos fortalecer lo que Víctor denominó la miopía de la compasión, solo nos removemos si sucede cerca, tanto en el espacio como en el tiempo. La realidad del cambio climático queda lejos, la realidad de la tejedora de Bangladesh queda lejos. El reto está en acercar esas realidades, mostrar al cambio climático en los pantanos secos y las malas cosechas, a la tejedora de Bangladesh en la tienda más cercana, ponerle nombre propio. 

Para concluir el acto se organizó un pequeño gesto comunitario, la construcción del tejado de una casa abierta, con hojas donde cada pareja o grupito apuntaba sus compromisos. Un gesto que nos recuerda que la oración y la acción deben ir de la mano, su sincronía es un elemento esencial en este reto. La oración es la formulación de nuestra espiritualidad interior, poner todo ese sentimiento en orden y formularlo con la palabra, es dar forma a lo intangible, moldear lo abstracto. Y luego la palabra se hace acción, se hace carne. Ese es el anuncio de Jesús, la palabra que se hace carne.
Gesto comunitario.
Íñigo Vitón García

sábado, 27 de enero de 2018

Jesús nos provoca

Reseña del encuentro de Jóvenes en Misión. Madrid, 20-21 de enero.
Me provocó hasta el punto de abrirme el corazón de par en par, fui capaz de expresar cosas acerca de mi vocación que hasta ese momento habían permanecido ocultas, o más bien no sabía cómo expresarlas.
El sábado 20, primer día, aparentemente era un día como otro cualquiera, me levanté con ganas de ir al encuentro, pero no me esperaba todo lo que me iba a pasar internamente.
Empezamos con una oración y luego hicimos un Taller que tenía por Tema Principal: “La Vocación en la Biblia”, de personajes más conocidos como Moisés, Abraham y también de personajes menos conocidos o nombrados en la Biblia. Fue muy bonito e interesante, a la vez que me sentí identificado al principio con una de estas lecturas, de un personaje de los menos conocidos, me parece que se llamaba Arga. Hablaba de una llamada en un sitio concreto e incluso le puso nombre, y en mi caso también puedo decir que fue en un sitio concreto: Catedral de Fátima en Portugal, año 2012. Marcó un antes y un después en mi vida, un nuevo comienzo. Me sentí también identificado de alguna manera con la vocación de José, en el sentido que me ha ido conduciendo por caminos que a veces eran desconcertantes, duros, de sufrimiento, pero que han logrado traerme hasta donde estoy ahora.
Por la tarde llegó el Testimonio de Ángel, un misionero comboniano, que hace sólo cuatro meses que ha regresado de Brasil. Su forma de expresarse me llegó bastante, lo hacía con un amor hacia las personas con las que le había tocado convivir, y con una nostalgia de Brasil, que me emocionó. Al principio hizo una oración y después nos pusieron un reportaje de su vivencia, del lugar y sobre todo de la discriminación racial existente en el país. Una de las cosas que nos comentó nos impactó a todos muchísimo: en los bancos hay diferentes filas para atender a la gente, los negros y pobres en una fila, y en otra la gente blanca y supuestamente con dinero.
Por la noche tocó en esta ocasión el cineforum, que llegaría también a sorprenderme gratamente y a provocarme. La película la elegimos entre todos y con motivo de que apareció en uno de los textos que trabajamos en el Taller de la mañana. Llevaba por título: “Una pastelería en Tokio”. Su mensaje principal es “Dar sentido a la vida, dando a otra persona sentido a la suya”.

El Domingo en la Catequesis, se volvió a tocar el tema de la Vocación, con la Lectura del Evangelio, que hablaba sobre un joven rico que a pesar de ser él quien se acerca a Jesús preguntándole como conseguir la vida eterna, a la hora que Jesús le dice cómo conseguirla, repartiendo todo entre los pobres, él no acepta y se marcha triste. Había citas de San Juan Pablo II, sobre la juventud, proyecto de vida, muy provocadoras también para mí. Fueron definitivas para sacar todo lo que tenía dentro y, como he dicho al principio, estaban ocultas o no sabía cómo expresarlas acerca de mi vocación.

Por todo esto me gustaría dar las gracias a todo el grupo y en especial al P. Daniel y a la Hna. Marisela por su elección del tema Principal y los textos elegidos.
Fueron para mis dos luces. Me iluminaron para ver mejor, más claramente el camino a seguir.
Muchísimas gracias de corazón. Que Dios os bendiga.

Carlos
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