miércoles, 19 de septiembre de 2018

Curso 2018-2019

¡¡Tenemos ya el calendario de nuestros encuentros para este curso!!

Os esperamos en Madrid el 13 y 14 de octubre 😃

Para más información: 
  • Hna. Marisela: combojovenes@hotmail.com
  • P. Daniel Villaverde: sermisionero@combonianos.com
  • Carmina (Laica Misionera Comboniana, LMC): laicoscombonianos@gmail.com


lunes, 17 de septiembre de 2018

Ludoteca misionera

Hoy os presentamos Demain (2015), un documental que nos acerca diversas alternativas que diferentes comunidades están llevando a cabo para concebir un mundo más sostenible. Estas iniciaticas las dividen en cinco sectores: alimentación, energía, economía, política y educación. Pero como queda claro en esta cinta, todas están interrelacionados.

Al inicio del documental, Rob Hopkins, fundador de la Red de Ciudades en Transición (Transition Network), hace la siguiente reflexión: <>

¿Te atreves a imaginar? ¿A crear una nueva historia?


Sobriedad

La frase misionera de este mes es uno de los lemas de Pepe Mujica, expresidente de Uruguay y referente de un modo diferente de vivir y hacer política. Ser sobrias, para garantizar que todos los seres vivos tengan una vida buena; ir livianas de equipaje, para ser libres.


miércoles, 12 de septiembre de 2018

Aprendiendo a sorprenderme de la alegría de Cristo

Tras el testimonio de Carlos que os compartimos el lunes, hoy os traemos el de Lourdes, que nos transmite la emoción y las sorpresas que le ha regalado Mozambique.

Desde los 12 años he querido ver África y la Misión. Y eso fue lo que me llevó a esta experiencia en la parroquia de Benfika, a las afueras de Maputo. Desde que el avión despegó el 11 de julio hasta que aterrizó de nuevo en Madrid el día 31 fue una sorpresa tras otra, un ir cayendo ideas preconcebidas de lo que es África, lo que significa la Misión, e incluso de quien soy yo misma y de qué clase de cristianismo estaba siguiendo.
Lourdes, en el medio, junto a otras dos amigas de Combojoven, Yayo y Sofía
Por partes, la primera gran sorpresa fue la gente. Cuando llegamos a la casa, había un montón de personas haciendo muchas cosas, y nos recibieron cantando, pararon por un momento sus actividades de cada día solo para recibirnos, para asegurarse de que nos instalábamos bien. Esa fue mi primera sorpresa. Nos abrieron sus casas, nos contaron sus historias…y me enseñaron mucho sobre la clase de persona que quería ser, apenas hablaron de Jesús pero por su acogida, su gratuidad, su preocupación, su entrega, dijeron mucho más de él que si hubieran elaborado un complicado discurso con reflexiones complicadas. Y es muy bonito pensar que tenemos un montón de hermanos al otro lado del planeta.
La segunda gran sorpresa fue cuando me di cuenta de que la Misión no era hacer muchas cosas, cambiar el mundo como un superhéroe, resolver problemas. Cada uno tenía su actividad de por la mañana: había un grupo que visitaba enfermos o otros dos que íbamos a escolihnas (lo que aquí viene a ser infantil). El primer día pensé que íbamos a hacer muchas actividades chulas, diferentes…en definitiva, que íbamos a cambiar todo. Por suerte, los niños me hicieron cambiar de opinión pronto. Entre los recuerdos más especiales que tengo están los dos días en que los saqué al patio y decidieron contruir sus castillos. Este es un pequeño ejemplo de lo que he entendido que es la Misión, es estar, vivir la vida diaria de una manera diferente, con la alegría de Cristo y la sencillez de María, como esos peques, no ir queriendo revolucionarlo todo, romper con todo…
La tercera gran sorpresa fue la manera que tienen de ser Iglesia, siendo una familia. Lo he visto en cada misa, con esa importancia que le dan a cantar, a alabar a Dios con cada canción y con la alegría a la hora de hacerlo; también con las catequesis a las que asistíamos los sábados, en las que el patio de la casa se llenaba, literalmente, de pequeños grupos de fe; con la responsabilidad y participación de los jóvenes, a los que se les escuchaba; y con el compromiso de la comunidad con todos los miembros y también con el barrio en que vivían. Cada uno de los gestos que vi me recordaron bastante a lo que debía ser el cristianismo al principio y que muchas veces en Europa no se ve. Ahí vi cómo aquello de lo que hablaba Jesús en los Evangelios cobraba forma.
La cuarta gran sorpresa fue nuesro grupo, lo unidos que estuvimos, eso sí con nuestras cosillas, y lo que he podido aprender de ellos, y lo que me han enseñado de mi misma. Agradezco mucho las reflexiones que tuvimos, las oraciones y las partes de nosotros mismos que pusimos delante y que hicieron que la experiencia tomara forma.
Puede que con este pequeño testimonio haya omitido muchos detalles sobre qué fue exactamente lo que hicimos en cada momento, pero creo que transmite bastante bien lo que me he encontrado y lo que solo era una idealización mía.

Lourdes

lunes, 10 de septiembre de 2018

Memorias de África

Este mes estamos de suerte, para empezar bien el curso no os traemos un testimonio ¡Sino tres! Serán tres visiones de la experiencia que este verano tuvieron nuestr@s compañer@s en Mozambique. Hoy os compartimos el de Carlos.

Grupo Combojoven en Mozambique
Ahora que han pasado unos días y soy capaz de ir asimilando lo vivido en Mozambique, os cuento mi experiencia personal.
Yo desde hace mucho tiempo sentía atracción por  Africa, tenía y sigo teniendo mucho interés por conocer su cultura, sus costumbres, sus gentes.

Carlos, en primera fila a la izquierda

En noviembre del año pasado, en uno de los encuentros con el grupo Combojoven, me dieron una tarjetita con la información del viaje en julio de este año a Mozambique. Me quedé sorprendido, al fin mi sueño se podía hacer realidad. Así que me fui preparando.


La llegada a Mozambique fue muy bonita porque al fin había conseguido un sueño, no me lo podía creer, miraba todo como si fuera un niño, como una esponja. El recibimiento que tuvimos fue genial, ahí fue donde me enamoré de la gente de allí. Los días pasaban y yo seguía con la misma curiosidad y ganas de no perderme el minímo detalle. Estuve en la escueliña que había muy cerca de donde nos alojábamos, disfruté mucho con los niños, qué agradecidos, qué alegres, cuánto amor me llevo de ellos.


Fuimos a visitar distintas comunidades, fue impresionante el nivel de compromiso de esta gente, qué recibimiento, acogida... Me sentía como uno más.


 La gente por la calle te saludaba con gestos muy cariñosos, o con saludos muy educados pero que irradiaban alegría, cariño. Aunque algunos jóvenes nos llamaban mulungus (que significa "blancos"), pero era sin maldad.

Fue una pena que los últimos días, se estropeara la convivencia con el grupo, pero bueno serán cosas de la convivencia.


Muchas gracias a todos los que hicieron posible esta experiencia.
Un abrazo.
Charly


lunes, 3 de septiembre de 2018

Cosas pequeñas

Un vaso de agua gratis,
dos minutos ayudando a atravesar la calle,
conformarse con el maná imprescindible,
un objeto menos en nuestros enseres,
unas monedas que ni van ni vienen,
una sonrisa al que siempre está triste,
un día de ayuno consciente,
unos refrescos menos en nuestros sudores,
esas tardes con grupos marginales,
unas caricias a los que nunca las tienen,
unas horas escuchando soledades,
una compra menos en nuestros haberes,
cinco panes de cebada y dos peces...
son cosas pequeñas.

Esas cosas chiquitas
no acaban con la pobreza,
no sacan del subdesarrollo,
no reparten los bienes,
no socializan los medios de producción,
no expolian las cuevas de Alí Babá,
no subvierten el orden,
no cambian las leyes...

Pero desencadenan la alegría de hacer,
descubren la fuerza del compartir
y mantienen vivo el rescoldo de tu
querer y nuestro deber.

Al fin y al cabo, actuar sobre la realidad,
y cambiarla aunque sea un poquito,
es la única manera de saber y mostrar
que la realidad es transformable,
y que tu Reino es posible... ¡y viene!

Señor de la historia y de la vida, no sea
yo quien menosprecie
y deje sin hacer las cosas pequeñas de
cada día.

Florentino Ulibarri

jueves, 30 de agosto de 2018

Encuentros sin fronteras


Ayer os compartíamos el testimonio de nuestra compañera Lucía en la Amazonía ecuatoriana. Hoy nos suscribimos a la carta publicada por los voluntarios y las voluntarias de la Asociación Elín. Ambos testimonios están profundamente relacionados. Yayo Herrero usa una imagen muy clara: Si España tuviera una valla como la de Ceuta y Melilla que además de no permitir la entrada de personas, no permitiese la entrada de recursos, no duraríamos ni quince días. Es decir, para mantener nuestro modo de vida necesitamos de los recursos expoliados a otros territorios. Hacer oídos sordos a los lamentos de las comunidades empobrecidas y la Tierra sobreexplotada, pero alzar la voz contra las personas que buscan el futuro digno que se les ha prohibido, es una profunda hipocresía. No podemos ser consecuentes con el mensaje de Jesús si justificamos el rechazo de nuestros hermanos y hermanas migrantes, si justificamos la injusticia y la falta de memoria. Cuidar de la Casa Común, es también cuidar de sus habitantes. Por eso compartimos y apoyamos esta carta escrita por las compañeras y compañeros de Elín ante las dolorosas noticias que llegan estos días desde la frontera sur. Gracias por vuestro compromiso.

Encuentros sin fronteras

No podíamos quedarnos calladas ante las noticias que diariamente aparecen en los medios de comunicación que desinforman tanto. Tampoco podíamos permitir que se siga divulgando gratuitamente el discurso del odio y se promueva la xenofobia. Por eso hemos decidido canalizar toda nuestra indignación y rabia ante los hechos ocurridos estas últimas semanas en la Frontera Sur. Y juntas, convencidas y organizadas, decidimos alzar la voz.

Los derechos humanos en Ceuta y en todo el Estado español vuelven a vulnerarse sistemáticamente sin ningún complejo. Durante las últimas semanas hemos podido ver cómo el nuevo gobierno del PSOE, con el aval de la Unión Europea, ha dejado de lado los intereses de los migrantes, favoreciendo políticas de inmigración y firmando un nuevo tratado de externalización y control de fronteras con Marruecos.

Dicho tratado tiene como objetivo facilitar el retorno de las personas migrantes en tránsito hacia ciudades fronterizas con el desierto de Mauritania, mediante redadas y persecuciones policiales en las principales ciudades marroquíes y en los bosques cercanos a Tánger y Nador; en estos lugares se encontraban asentadas miles de personas en condiciones alimentarias e higiénicas infrahumanas, esperando la oportunidad para entrar en territorio español. Esta persecución se ejerce usando la violencia física y psicológica. Una vez reclutados, los migrantes son identificados fotográficamente, se les esposa, en algunos casos se les requisan todas sus pertenencias y los distribuyen en autocares para ser abandonados a las puertas del desierto.

Desde la firma del tratado se han desplazado forzosamente más de 2.000 personas costando la vida a dos jóvenes de Malí, uno de ellos menores. Con estos hechos pensamos que se pretende también lanzar un mensaje de alerta y sembrar el miedo entre todas esas personas que se encuentran en tránsito hacia territorio español con el objetivo de rebajar el flujo migratorio que pasa por Ceuta y Melilla. En definitiva, se trata de políticas de inmigración excluyentes, basadas en la defensa y no en la regulación de las fronteras, que no garantizan los derechos humanos más básicos como el asilo. Políticas de control que favorecen económicamente a grandes empresas tecnológicas y armamentísticas españolas, que hacen negocio del dolor ajeno. Políticas institucionalmente racistas que como consecuencia fomentan aún más el racismo social, la deshumanización de una parte de la población y la perpetuación de prejuicios y estereotipos falsos e injustificados.

La situación en la ciudad ceutí tampoco es muy esperanzadora. Algunos la sienten como una "cárcel a cielo abierto", rodeada por una valla fronteriza con un altísimo coste de mantenimiento, donde viven jóvenes en el CETI considerados ilegales por no tener papeles aunque ello no sea un delito, sino una falta administrativa. Actualmente las condiciones de vida en este Centro han empeorado desde el salto de la valla del 26 de julio de 2018 ; en un espacio destinado para 512 personas viven cerca de 1.000 en condiciones físicas, higiénicas y sanitarias insuficientes. Recursos escasos para tanta demanda: falta de intérpretes, de asesoramiento jurídico, de atención personalizada para las personas víctimas de trata o de violencia sexual sufrida en el trayecto migratorio. Inseguridad. A estas condiciones se une el temor ocasionado por las "devoluciones exprés" organizadas por el Gobierno, expulsando a Marruecos a jóvenes que ya estaban en el CETI; los que se han quedado allí temen la misma suerte. El Centro que acoge a los llamados MENA (Menores extranjeros no acompañados) también se encuentra superpoblado con un total de 219 menores y con escaso personal puesto a su disposición.

La realidad descrita no es más que la representación de nuestros miedos. Miedo a convivir con el diferente, a compartir distintas visiones del mundo y la vida, a la interculturalidad, al aprendizaje continuo, a derrocar nuestras propias fronteras personales e internas, físicas y mentales. Es el miedo al encuentro cercano. Es el reflejo de una sociedad atemorizada que ve cuestionados sus privilegios. Privilegios construidos siempre a través de la desigualdad económica o la discriminación racial contra otros colectivos. Privilegios del neo-colonialismo europeo omnipotente y que a día de hoy, sigue presente.

Es por esto que hoy queremos hacer llegar este mensaje. Porque ante el miedo, nosotras hemos decidido sembrar vida. Ante la destrucción de las políticas racistas y sus fronteras, nosotras decidimos construir vínculos de solidaridad y amor. Frente a la resignación, nosotras decidimos remar hacia el activismo por la esperanza y la fraternidad. Durante 15 días hemos tenido la gran suerte y la enorme oportunidad de compartir encuentros y espacios con muchos de los chicos subsaharianos en Ceuta que participan en la asociación Elín. Hemos realizado un proceso de deconstrucción de prejuicios y estereotipos totalmente falsos. Nos hemos cuestionado nuestros privilegios queriendo ir a la raíz del problema. Hemos puesto en valor la cercanía y el trato personal, la importancia de establecer relaciones de igualdad, de hacer prevaler la diversidad y la diferencia para enriquecernos mutuamente con ella. Hemos compartido experiencias personales de vida, a veces llegando a llorar juntas, otras riéndonos a carcajadas.

La migración ha existido siempre y así seguirá siendo. Deberíamos afrontarla como una oportunidad y no como una amenaza. El progreso económico, la distribución más equitativa de la población mundial o el intercambio cultural son algunos de sus beneficios. Por eso también exigimos responsabilidades a nivel institucional. Exigimos el establecimiento de vías migratorias seguras, el fin de la ley racista de extranjería y por encima de todo el respeto a los derechos humanos. Pedimos fehacientemente el fin de las políticas de externalización de fronteras, el negocio de la guerra y las devoluciones en caliente consideradas ilegales por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Finalmente, también queremos sacudir y despertar conciencias. Queremos apelar a la responsabilidad individual, dirigirnos a cada ciudadano y ciudadana, personas anónimas. Animamos a comprobar, cada uno por su cuenta, en su escalera de vecinos, en su barrio, pueblo o territorio, que todos esos miedos que escondemos son injustificados. Os animamos a buscar el encuentro con el diferente, a derribar las fronteras internas y personales que nos impiden relacionarnos en condiciones de igualdad. A entender que si se vulneran los derechos de las personas migrantes, también se vulneran los nuestros. Alentamos al activismo y la movilización permanente para ganar los derechos de todos y todas.

Os animamos a tender manos para acoger y pies para seguir caminando juntas.

Firmado por los voluntarios y las voluntarias del mes de agosto de la “Asociación Elín”:

Flora Ridaura Isern
Alejandro Navarro Blázquez
Rubén Pérez Tellería
Joan Franco Seguí
Neus Vidal Grané
Loli Fernández Colmenarejo
Begoña Richart Albelda
Marta Blázquez Toledo
Andrea Maquilón Perdiguero
Paula Domingo
Pilar Alba Díaz
Francisco José Hernández Rivero
Begoña Gutiérrez Casado
Laura Ganado Otero
Teodora Corral
Ramon Puig Valls
Candelaria Guitierrez Torrado
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