viernes, 29 de julio de 2011

La riqueza de Mozambique



Después de hablaros de muchas cosas, quería que este mail reflejara un poco lo que más me ha encantado de esta experiencia. Ciertamente, las misiones, los paisajes, las hermanas... no tienen parangón, pero... hoy quiero hablar de "nombres propios".


EL GRAN MATEUS

Empiezo por el final, mi último descubrimiento. Apenas tres días antes de volver conozco a Mateus. Había oído hablar de él, mas... no imaginaba que me iba a cautivar de esa manera. En mis planes no estaba enamorarme, pero... ¡cómo no hacerlo! Tiene unos ojos preciosos y una sonrisa serena, de esas que cautivan. Mientras escribo este mail, está fuera, tocando la guitarra, ayer le enseñé alguna nota y hoy ya sabe tocar. Habla poco, pero cuando abre la boca sentencia. Su padre desapareció y quedó al cargo de su madre (enferma de sida) y de su hermana (también con sida).

Un día llegó a casa de las hermanas y éstas intentaron ayudarles un poco. Tristemente, cuando lograron construir una casa para ellos, su madre murió.

Ahora él vive en un lar y su hermana en otro, con las misioneras de la caridad (las de Teresa de Calcuta). Ayer fuimos a visitarla, tiene tres años y se moría de vergüenza cuando me vio (no me extraña, tan grande y tan blanca...). Tenían más de 80 criaturas, desde 0 a 4 años, la mayoría huérfanos. En un par de minutos, nos vimos envueltos (Mateus y yo) de niñ@s que se nos subían encima, nos tocaban con curiosidad, trataban de jugar, de peinarme, en fin... una locura y una bendición. En poco más de 10 minutos, él se hizo dueño de la situación y la mayoría de los niños empezaron a jugar tranquilamente a su alrededor.

Después, volvimos a casa, fuimos a misa, él regresó a casa de sus "tios" (ahora está de vacaciones y vive con unos parientes) y yo a casa con las hermanas. Hoy hemos ido a un monasterio, donde él vivió hace unos años, para saludar a unos amigos suyos,rezar un poco y hacer balance de esta experiencia. La irma Laura venía con nosotros, así pudimos compartir un poco de lo vivido. Sigue fuera, deleitándome con la melodía. Para que pongáis rostro al Gran Mateus, os adjunto la foto nº1. Ah!, se me olvidó deciros, tiene 11 años.

DOÑA CAROLINA

Doña Carolina es una de las mujeres que viven en el barrio y participan del aula de la mujer. Desde el día que nos conocimos, cada vez que me ve, me saluda como si me conociera desde siempre. Es de fácil conversación,alegre, y muy dinámica. Su marido, si no recuerdo mal, Joao Alberto, es un hombre muy agradable también. Ha tenido a su bebé ingresado en el hospital y después a su hija mayor, enferma con malaria. Cada vez que me la encontraba y me daba noticias, con mucha serenidad terminaba siempre: "mas irma... (aquí siempre soy irma) Deus es grande y van a sanar". Y así ha sido.



DOÑA FÁTIMA

Doña Fátima es... una mujer de bandera, a pesar de ser mayor, es de esas mujeres que aún conservan una figura estilizada y un rostro precioso. La conocí en Chipene, y hablar... no hablamos mucho porque mi makúa, aunque está a mejorar, aún no es como para mantener una conversa. A pesar de eso, con irma Ángeles como traductora, pudimos intercambiar saludos y alguna otra cosa. Estaba con su nietecita (otra que se moría de miedo al verme). Doña Fátima es una de las paralíticas de Ángeles. Tiene una herida abierta en una pierna y no cierra nunca. Ella cada día, se las apaña para lavarla, cuidarla y hacer "vida normal".

GLORIA

Gloria es una de las meninas del lar. Estudia en turno de tarde, por lo tanto es una de las pocas (solo tres) que quedan en casa por la mañana. Desde el día que la conocí, discutiendo con la irma Dolores, vi que iba a ser un hueso duro de roer, y así ha sido. Las demás, más alegres y juguetonas siempre procuraban hablarme alguna cosa, o preguntar alguna duda. Con Gloria, solo monosílabos, hasta que un día... a fuerza de "molestarla" y meterme con ella, conseguimos hablar un poco más. Compartimos sobre nuestras familias, nuestros sueños, sobre España y Mozambique... En fin, conseguimos romper la barrera. Ahora también está de vacaciones.

EL SEÑOR CÉSAR

Le conocí en Chipene. Una menina de Nampula, que es de Chipene e hizo el viaje conmigo hasta allí, me llevó a conocer a su gente. Este señor, viejito ya, era su padrino. Como todas las personas que he ido conociendo, me recibió como si fuera una más de la familia. Estuvimos hablando (esta vez en portugués) de los tiempos de la guerra, de su familia, de la vida de las comunidades, de un padre al que le pegaron un tiro unos ladrones... En fin, historia viva. Me gustó tanto esa tarde...


Haciendo balance con Laura, hoy le decía. Hacer, he hecho poco: ayudar un poco a las meninas del lar a preparar algunos exámenes y trabajos, colaborar con la administración de la guardería mientras Dolores no estaba, algún trabajo en ordenador para alguna hermana no "informatizada" y... nada más. Pero... me he encontrado con tantas personas, con las que he compartido VIDA que... no se me ocurre una experiencia mejor. La gran riqueza de este país, radica en sus personas.

Un abrazo,
Bea Galán

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