martes, 27 de junio de 2017

Compañera de viaje



En Octubre hará un año que estoy en Brasil. Es mi primera misión y sé que he estado mucho tiempo en silencio, pero lo hice porque en cada cambio es necesario tener un espacio para ambientarse “antes de entrar”. Es como cuando estamos esperando antes de abrir la puerta de una casa nueva: un tiempo para llegar, descansar de un largo viaje, mirar, sentir, oler, tocar…. Un tiempo para conocer lo nuevo y dejar atrás lo bonito del pasado. Un tiempo para mí, para los demás, para Dios, para encontrarlo y encontrarme. 

Ahora sigo con vosotros para describir un poco mi llegada a San Antonio de Matupi, más comúnmente llamado Km180. Antes estuve unos días en Puerto Velho para ambientarme al clima y al ambiente. San Antonio de Maputi, es una ciudad de 15.000 habitantes y la mayor parte son emigrantes del Sur de Brasil que llegan buscando tierras para trabajar y un poco de suerte. Son pueblecitos de “fazendas” que forman comunidades alrededor de una pequeña Iglesia, punto de encuentro de las familias católicas. 

En comunidad somos tres hermanas con una gran riqueza cultural: una es de Mozambique, otra de Brasil y yo de Italia. Está situada en el centro de la ciudad y tiene el compromiso de ser presencia para las dieciséis comunidades de la parroquia en donde hay nativos, indígenas y emigrantes del sur del Brasil. Además, sustituimos al sacerdote que está enfermo, ya que la dificultad de esta Diócesis es la falta de sacerdotes locales. 

 Nuestro trabajo consiste en acompañar a las comunidades y formar laicos para los varios ministerios. El gran desafío es estimular el diálogo entre los indígenas y los de otras culturas, roto a causa de una historia de venganzas recíprocas. Empezar a crear conciencia sobre el problema de la tierra, la ecología y el medio ambiente, palabras difíciles entre personas que empobrecen la flora y fauna por las grandes producciones de ganado. También he tenido la posibilidad de conocer todas las comunidades e interesarme por animarles y hablarles de Infancia y Adolescencia Misionera. Asimismo, ayudo en la pastoral litúrgica del centro, en la pastoral del “dizimo” y en la radio comunitaria. 

A pesar de la gran mezcla de sectas, iglesias tradicionales y culturas… se respira un gran deseo de Dios. Quizás la mayor parte de las personas no conocen lo más elemental del catecismo o la Biblia, pero saben convertir en acciones concretas los valores de Cristo. 

Las dificultades no me faltan por el idioma y otras diferencias culturales, pero estoy convencida de que como Misioneras Combonianas debemos priorizar nuestra presencia en el encuentro con Dios, con el otro, con nosotras mismas y con la realidad que nos rodea. Creo que en la vida misionera ya no existen evangelizadores y destinatarios, sino compañeras de viaje que juntas buscan nuevas iniciativas, no solo en el ámbito social sino en la experiencia personal. Hoy en día, existe la misma sed por seguir sus pasos y su estilo desde la Encarnación hasta la Muerte y la Resurrección. 

 No olvidaros de que vosotros me sostenéis, porque estoy aquí en vuestro nombre y mis energías se multiplican para superar las pequeñas dificultades cotidianas. 

Giuseppina Lupo, Misionera Comboniana

domingo, 25 de junio de 2017

Dar la vida: Luisa y Giussi



Hoy nos hemos despertado con una terrible noticia... 

Luisa Manuel (mozambiqueña de 47 anos) y Giussi Lupo (italiana de 37 anos) han tenido un accidente mortal de coche en Brasil, cuando volvían de celebrar el Día de San Juan con distintas comunidades. 

Estamos sin palabras. Os pedimos vuestra oración por ellas, sus familias y por todos los que tuvimos la suerte de conocerlas.

martes, 18 de abril de 2017

Gestos de resurrección



Una niña iraquí enciende una vela en la iglesia de Marqa, Jordania.
Mis queridos amigos/as
¡Cristo Resucitó! ¡Feliz Pascua! ¡Aleluya!
Espero que este email os encuentre bien con vuestras familias y amigos. Como sabéis, estoy aquí en Jordania, en Amman para aprender el Árabe, este hermoso pero desafiante idioma.
Gracias a Dios, ¡Todo va bien! .Todas las hermanas me recibieron muy calurosamente y también la comunidad cristiana aquí presente. Aunque aquí los cristianos seamos una minoría, no somos los únicos creyentes en un único Dios que nos ama y que siempre es misericordioso. Desgraciadamente, las noticias que circulan en nuestros telediarios muestran una visión diferente de la realidad, pues la mayoría de las veces, lo que queda grabado en nuestras corazones y en nuestras mentes son imágenes de violencia y desesperación.

Mis queridos amigos, con este mensaje quiero compartir con vosotros una percepción diferente de la realidad. A pesar de que parezca que nuestro mundo está inmerso en la muerte y la infelicidad sin luz en medio de toda esta oscuridad, la celebración de este Pascua 2017 puede ser un momento favorable para recibir esta gracia del Señor. La luz de nuestro Señor Resucitado nos puede dar el conocimiento y la capacidad de distinguir señales de vida, de resurrección, de esperanza en medio de la oscuridad y la desesperación.

 Aquí, en Amman, además de mis clases de árabe, estoy ayudando a algunos refugiados a practicar su inglés. Gracias a Dios, existen espacios de diálogo ecuménico e interreligioso que nos permiten realizar estas actividades, como es una biblioteca organizada por las hermanas seculares de la asociación española del padre Poveda. La mayoría de los refugiados que vienen a este lugar son de Irak o de Siria. Ellos tuvieron que huir de la guerra, y Jordania es una país de paso, porque ellos buscan lugar en el extranjero, donde puedan vivir en paz.
Este proceso de esperar por la autorización de un país que te reciba es muy lento y la mayoría tiene que quedarse en Jordania por un periodo de tiempo largo, hasta años. Aquí en Jordania, ellos no tienen permiso de trabajo y para los jóvenes es difícil acceder a la Universidad pues es muy cara. A causa de toda esta situación de guerra, tenemos generaciones enteras paradas sin saber cómo va a ser su futuro.
Pero lo bonito es que a pesar de todas las situaciones terribles, ellos son un verdadero testimonio de esperanza en Jesús que los conoce y que les cuida. Para mí, ellos son verdaderos creyentes practicando en distintas religiones. Deberíais ver la gran comunidad de cristianos iraquíes que celebran la Eucaristía aquí en Amman, todos los Domingos por la tarde. Ellos cantan, rezan, están en paz porque saben que al menos aquí no va a caer ninguna bomba que les reviente la casa.
A parte de estas horas que paso en la biblioteca, voy a visitar algunas familias con la hermana Pierina, una hermana comboniana aquí en Jordania. La mayoría de las familias provienen de Iraq, Siria y Sudán. Desgraciadamente las familias que provienen de África son las más pobres, pues no se les otorga la condición de refugiados porque, oficialmente, en Sudán no hay guerra (aunque sabemos que la situación en Darfur no es de paz). Sí, a veces nuestra memoria es muy corta cuando no vivimos esas situaciones en nuestra propia carne.
En uno de estos días fuimos a visitar a una familia sudanesa, un matrimonio joven con trillizos. Os confieso que mi primer pensamiento fue un pensamiento frío de lógica humana: “Si ya tienen dificultad para alimentarse ellos mismos, ¿Cómo lo harán con tres hijos?” Pero después, en mi oración, consigo percibir toda la fuerza de nuestro Dios que siempre responde con vida (¡y abundante!) a toda guerra y violencia que provocamos en el mundo. Esta respuesta y manera de actuar de nuestro Dios la veo presente en la hermana Pierina. Las visitas que hace parecen tan insignificantes y pequeñas, nuestra ayuda parece tan poco eficiente según nuestros criterios humanos, pero tan llena de gestos de compasión y de esperanza, gestos pequeños que nos enseñan que Dios sigue cuidando y sigue necesitando nuestra ayuda para cuidar de los más vulnerables. Gestos de resurrección. 

Bueno, creo que ya he escrito demasiado.
Todo esto es para desearos ¡Feliz Pascua! .Ojalá podamos percibir esta presencia de Jesús en nuestra propia vida y compartir con todos los que más lo necesitan. Pero me doy cuenta que es solo a través de nuestra intimidad con el Señor que podemos percibir todas estas señales de luz y de vida.

Por favor, seguid rezando por nosotros y sobre todo por todos los que, en este mundo, necesitan de la luz de Jesús. Y, por favor, si alguien viene del extranjero, ¡No le demos la espalda! El mundo pasa por un momento difícil, tantas personas se ven obligadas a abandonar todo por razones que les sobrepasan… Por favor, ¡Seamos instrumentos de paz, acogida y reconciliación! Estoy segura de que esto tendrá repercusión muy grande a escala mundial. Somos el mismo Pueblo de Dios.

¡Feliz Pascua!
Unidos en la oración, en la misión.

 Hermana Joana, Misionera Comboniana en Jordania.

lunes, 27 de marzo de 2017

¡Acogiendo la misericordia del PADRE en su PERDÓN!



Este fin de semana ha sido un encuentro con emociones fuertes. La temática del taller que hemos tenido ha sido: “Vestir al desnudo y perdonar al que nos ofende”. Podéis imaginar lo complicado que es perdonar a nuestros seres queridos cuando hacen algo que no nos gusta, pues más aún, aquellos que nos ofenden. 

En relación a este tema hemos tenido la oportunidad de ver una película muy interesante llamada: “Un largo viaje”. Nos invitó, a reflexionar sobre el perdón y la reconciliación, a replantearnos si la sensibilidad y la humanidad siguen vibrando en nuestro interior. Aspectos que se van perdiendo en nuestra sociedad. En la que, hay una fuerza que nos empuja al propio interés y al individualismo. 

El grupo de combojoven que nos hemos reunido en este encuentro, hemos podido escuchar dos testimonios que nos han conmovido, pues nos han ayudado a ver la realidad existente en otro país. Nos ha llamado la atención dos aspectos importantes tanto, en la experiencia de la misionera comboniana, como del laico  Santi, (¡ también combojoven!) Estos dos aspectos son: la humildad y sencillez con la que nos cuentan sus experiencias. 

Por último decir que, estos días han sido como un empujón para perseverar cada uno en su camino de vida. 

Gracias. La paz.

sábado, 18 de marzo de 2017

Los últimos serán los primeros



Campo de refugiados BMLG, marzo de 2017 




Pedro dijo a Jesús: "He aquí, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido." Respondió Jesús: "En verdad os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras, por mi bien y por el bien del Evangelio, que no es ya reciben ahora, en este momento , cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones, y la vida eterna en el siglo venidero. Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros " Mc 10: 28-31 

 Queridos amigos, nuestra vida continúa en el norte de Uganda, aun no tenemos casa, pero como Jesús prometió a Pedro, hasta el momento no nos ha faltado que comer, dónde dormir, una comunidad con la cual compartir nuestras incertidumbres y preocupaciones del momento y en la cual restaurar nuestra energía física y psíquica, y además una iglesia con la cual alabar al Señor e implorar la misericordia de nuestro Dios. Les escribo para compartir fragmentos de vida, historias de nuestra vida y la vida de nuestros hermanos y hermanas en los campos. 

Para nosotras, hermanas misioneras, la vida es incierta, no tenemos aun una casa donde estar, estamos pidiendo a la Providencia de ayudarnos a construir una casa pequeña y sencilla donde compartir la vida cerca de nuestros parroquianos en los campos de refugiados. Hemos estado un tiempo en Kampala para solicitar el permiso de residencia para poder permanecer en Uganda, lo hemos logrado gracias a Dios, y ahora nos encontramos temporalmente apoyadas en una de nuestras comunidades en el Norte del país. Mientras tanto, cuando podemos vamos a visitar nuestros amigos en los campos y a recoger fragmentos de la vida, sus dificultades y esperanzas. 

Sus historias son a menudo historias de hambre, de enfermedad, de incapacidad de estudio para los de la secundaria, de desempleo, de incertezas… algunos recuerdan con nostalgia el pasado, el exilio es la privación de la normalidad, aunque no sólo. Esta que les comparto ahora es la historia de Harriet, su historia es dramática, pero al mismo tiempo es portadora de dos pequeñas semillas de esperanza que han de ser cuidadas para que la vida venza. 

Yuru Harriet es una joven madre que hace un mes dio a luz a dos gemelas. Vive en una pequeña tienda, tan baja que para entrar hay que doblarse. Su marido es discapacitado y para caminar se ayuda con una muleta de madera. Me detuve a saludarlos y para compartir la alegría de esas dos hermosas criaturas. Harriet no habla mucho Inglés, pero consigue comunicar algo, con ella estaba otra mujer que comenzó a contarme la situación de la joven madre. Harriet, como muchos otros en el campo, ¡está realmente sufriendo el hambre! Su seno magro y tirado, no produce leche porque ella misma no se alimenta suficientemente, de consecuencia también sus bebés están sufriendo el hambre.

Harriet con sus gemelos y la hermana Lorena

El marido de Harriet (la muleta está junto al árbol)


En el campo de la alimentación es escasa y todos están preocupados porque no saben cómo alimentar a las pequeñas. En el norte del país aun no llueve regularmente, de vez en cuando viene un fuerte aguacero, ¡pero después pasan días o semanas y nada! La esperanza de la gente está en la lluvia para comenzar a cultivar los campos. El padre de las bebes me dijo que él no puede hacer mucho, pero que bien o mal el campo consigue trabajarlo solo que por ahora el suelo es duro y seco. 

Al ver estas dos frágiles vidas en esas condiciones, mi temor es que mueren de hambre o de enfermedad. En el pueblo más cercano encontré una casa que acoge madres en dificultad y es administrada por las hermanas de una congregación local, pedí si podrían acoger a la madre con las niñas por lo menos por un tiempo mientras las bebes se vuelven más fuertes; ellas me respondieron que deben seguir el procedimiento correcto. No pudiendo quedarme allí por más tiempo, pedí a una amiga de seguir el caso. 

La vida humana se ve amenazada por un desplazamiento injusto y absurdo, porque no hay ninguna razón que condene a los niños a nacer en esas condiciones! En la oscuridad del corazón humano, nosotras obstinadamente buscamos signos de luz y de esperanza, para que la vida venza siempre. 

En nombre de la fidelidad a Dios y confiando en su promesa de que "los últimos serán los primeros", cuidamos de estas semillas de vida nacidas en suelo extranjero, para que puedan florecer y sus flores también hagan primavera.


Si deseas unirte a nuestra solidaridad con los prófugos del Sur Sudan, puedes enviar tu donativo en dólares o euros a esta dirección:

Benificiario: Hna Lorena Ortiz,
Asunto: pro- Prófugos del Sur Sudan.
Bank Information  Bank:NIC Bank Branch: 
Dirección: Ngong Road P.O. Box 44599 00100 Nairobi – Kenya
SWIFT Code : NINCKENA Account Name  COMBONI SISTERS LAVINGTON
NºCuenta. 1000024704                   Euro/Dollars



Un abrazo bajo la bendición del Eterno, 

Lorena Ortiz, Misionera Comboniana. 

PS: Les adjunto una foto de la familia, así cuando oran por ellos al Señor, los recuerdan con un rostro concreto.

miércoles, 15 de marzo de 2017

¡Feliz cumpleaños, Comboni!



Un día como hoy de 1831 nacía en Limone sul Garda, Italia, San Daniel Comboni. 

 Desde muy joven sintió la llamada misionera de anunciar el Evangelio en medio de África, haciendo que los propios africanos fuesen los protagonistas de su evangelización y desarrollo. 

 Hoy, 186 años después, todos los miembros de la Familia Comboniana siguen haciendo realidad este gran sueño de Comboni. 

 ¡Que él interceda por cada uno de nosotros, y nos ayude a vivir cada día su pasión y amor por Africa y los africanos!

miércoles, 1 de marzo de 2017

Denuncia de los obispos de la hambruna en Sudán del Sur


La situación general de Sudán del Sur continúa siendo crítica. Por un lado, las Naciones Unidas llamaban la atención acerca de la preocupante situación de hambruna que está ya teniendo lugar en algunas regiones del país, los obispos en su reunión plenaria vuelven a escribir una carta pastoral y reconocen con merecida humildad que de poco han servido las últimas cartas pastorales escritas… la situación ni ha mejorado ni hay motivos para la esperanza. 

El Papa Francisco ha hecho también un llamado para que los países ayuden al Sudán del Sur en este momento de necesidad. Mientras que es una realidad innegable que hay ahora millones de personas en peligro de hambruna imminente (pueden llegar a 5’5 millones en la estación seca) y que estas personas necesitan urgentemente ayuda humanitaria, también hay que considerar algunos aspectos que pudieran escaparse a cualquier lector que no esté familiarizado con el país. El documento de los obispos dice que esta emergencia ha sido causada “por la mano del hombre” y, si miramos en el mapa, es cierto que los condados actualmente más afectados por la amenaza de hambruna son los colindantes con el pueblo natal de Riek Machar, antiguo aliado y hoy archienemigo del presidente Salva Kiir. 

Hay una sospecha bastante fundada de que ciertos ataques por partes de grupos armados contra la población civil de aquella zona tenían como objetivo impedir que muchas personas pudieran quedarse junto a sus campos y que no pudieran cosecharlos, con la consecuente vulnerabilidad que conlleva. Se habla incluso en la carta pastoral de “castigo colectivo” contra un grupo étnico de aquella zona (los nuer) cuyo único pecado es pertenecer a la misma etnia que Riek Machar. 

Hay otro aspecto que también hay que tener en cuenta ya que ha tenido lugar demasiadas veces en la historia reciente del país. Por desgracia, la ayuda humanitaria no siempre es políticamente independiente. Demasiadas veces, sobre todo en los aciagos años de la guerra civil, los alimentos o los materiales de primera necesidad que se han distribuido no han hecho otra cosa que llenar los ya repletos bolsillos de una élite en el poder, ya que un tanto por ciento de la ayuda “se desvía” por canales paralelos, enriqueciendo a los de siempre y dejando de nuevo en la cuneta del olvido a los más vulnerables.



Por desgracia, la clase dirigente del Sur de Sudán no son unos políticos conocidos por sus principios éticos. Aunque vayan ahora vestidos de limpio y el flamantes todo-terrenos, siguen teniendo dentro de sí la mentalidad de señores de la guerra, la misma mentalidad que tuvieron en su día en la lucha contra los árabes… y tienen mucho cuidado de tener a toda la parentela fuera del Sudán del Sur, en exclusivos colegios y residencias de Kenia, de Uganda, de Australia, Canadá o los Estados Unidos, mientras que los hijos del populacho caen como chinches víctimas de un conflicto causado por la ambición humana. Si la situación del país es seria, está claro que estando quienes están en el poder, la cosa no tiene visos de arreglarse. 

Nos alegraremos de que la comunidad internacional apoye y ayude a la población necesitada, pero la historia nos enseña que muchas de estas situaciones extremas son un caldo de cultivo ideal para que quienes tienen la sartén por el mango hagan el agosto a costa de los que mueren lejos de las cámaras y del ojo público. 

A. Eisman (http://blogs.periodistadigital.com/enclavedeafrica.php)
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