martes, 7 de diciembre de 2010

Un hogar para las niñas de Mozambique



Poco a poco se aproxima el día de mi despedida, el día en que tendré que dejar mi misión de Mozambique. Sé que un día volveré, pero me duele salir y al mismo tiempo se que lo necesito, necesito descansar y seguramente me hará bien regresar a mi tierra, España, de la que salí hace casi 19 años.

Me voy con el corazón cargado de agradecimiento a este pueblo mozambiqueño que con tanto cariño me ha acogido siempre, desde mi llegada en 1991. A lo largo de todos estos años he podido vivir infinidad de experiencias que me han ayudado a “crecer por dentro” para decir que me siento muy enriquecida espiritual y humanamente.

Estos últimos 4 años los he vivido en Nampula, provincia al norte del país, en un barrio llamado Muahiviri Expansão, precisamente por ser una zona de la ciudad que se está expandiendo mucho, y como todo Mozambique en general es un barrio lleno de VIDA, de movimiento, lleno de niñas y niños que te saludan al pasar: “TATA IRMA” la verdad es que es increíble la cantidad de chiquitines que adornan las calles, son imágenes preciosas que me llevo guardadas en mi memoria.

Vivo con dos hermanas: Carmelina y Assunta, las dos ya superaron los 70 años de edad y son un tesoro de sabiduría y de modelo de amor para los más pobres. Las dos son italianas. Carmelina visita periódicamente Marattani, que es el nombre del lugar donde el gobierno ha instalado el centro de acogida para refugiados. Ahí Carmelina se encuentra con personas provenientes del Congo, Burundi, Ruanda, Somalia y Eritrea y todas en casa participamos de las experiencias de sufrimiento que estas personas viven. Assunta se dedica en cuerpo y alma a los más pobres del barrio: señoras viudas o abandonadas por el marido que tienen sobre sí 4 ó 5 hijos que mantener, enfermos de sida y viejecitas abandonadas.



Justo al lado de nuestra casa está el “LAR ELDA”, o sea, Hogar Elda, que es una casa para acoger a niñas. La mayoría de estas niñas son huérfanas a causa del SIDA, todas provienen de familias extremadamente pobres, lo que en muchos casos degenera en serios problemas de alcoholismo, prostitución y total desintegración familiar. Por ello decimos que son niñas en situación de riesgo; riesgo de acabar en la calle y en la prostitución. A estas niñas he dedicado mi vida en estos últimos años, ellas han sido mis maestras en el arte de amar, con ellas he aprendido lo que significa ser una “Madre de la Nigrizia” como nos quería Comboni.

En esta sociedad Mozambiqueña la situación de los niños y niñas es muy preocupante. El SIDA, y la situación de extrema pobreza en que vive la mayor parte da la población ha dado lugar al fenómeno de los “niños de la calle” que aumentan de día en día.

La Archidiócesis ha abierto un centro para estos niños y otras confesiones religiosas están abriendo casas para acoger a los chicos de la calle, nosotras hemos abierto esta casa para las niñas, ellas no se ven en las calles, al menos de forma tan evidente pero si son muchas las que son utilizadas como esclavas, maltratadas y sin posibilidad de ir a la escuela. La situación nos preocupa mucho pues son estas pequeñas las víctimas más vulnerables para el tráfico humano que aquí es un tema muy candente, estas niñas desamparadas son “mercancía fácil” que serán utilizadas después para la prostitución, sobre todo en el país vecino de África del Sur.


iLa historia que cada una de estas niñas carga sobre sus espaldas siempre me impresiona, como ejemplo cuento la de Inés, ella tiene 10 años y ha llegado a nuestra casa recientemente. Tiene un carácter alegre, es inteligente y especial para el teatro. Su papá murió de SIDA y su mamá lo padece,. Desde la muerte del papá la mamá con sus 4 hijos vive en pobreza extrema y fue la misma mamá que nos trajo a Inés. Hace unos días encontré a Inés sentada sola, me senté a su lado y le pregunté si todo iba bien, entonces ella me dijo: 

“Estoy muy triste, de vez en cuando me quedo muy triste, sí, de repente…” 

Traté de escuchar y entonces abrió su corazón para dejar salir todo el dolor que cargaba. Me habló  de cuando murió su papá y a continuación murió su hermanito de 5 años, de hambre y de cómo ella tuvo que ir a casa de una señora para trabajar, con 7 años lavaba la ropa, buscaba agua cargando cubos de 10 litros sobre su cabeza, buscaba leña, y además era maltratada. No puedo explicar lo que sentí contemplando a esta pequeña que lloraba sin consuelo liberándose del dolor que la oprimía. ¡Como puede un niñita soportar tanto dolor!

Junto al Hogar de las niñas viven mamá Teresa y papá Antonio, ellos son los Papás del Hogar y se dedican en cuerpo y alma a las niñas, son un auténtico testimonio de lo que es ser cristiano, de lo que significa haber entendido el mensaje de Jesús.


Actualmente son 40 las niñas que viven en el hogar, la más pequeña tiene 5 años y la mayor 18; la mayoría llega al Hogar sin saber leer ni escribir, muchas nunca han ido a la escuela, así que toca poner manos a la obra. Se vive un ambiente de familia donde las grandes cuidan de las pequeñas y juntas cocinan, limpian la casa, cuidan de las gallinas, siembran tomates y disfrutan también de las danzas, teatros y canciones que son el mejor instrumento pedagógico para recuperar la autoestima y la alegría.

Desde el año 2003 que fue abierta esta casa han pasado por aquí muchas niñas que ahora son jóvenes mujeres felices. Algunas se casaron, otras siguen estudiando cursos superiores y siempre vuelven aquí, “su Hogar” su casa y su familia para saludar, pasar algún día de vacaciones y contarnos sus preocupaciones.

Sólo me queda agradecer a Dios por esta “Escuela de Vida” que me ha regalado, y agradecer a cada persona que de una manera u otra hacen que esta obra siga adelante, a quienes viven junto con las niñas y a quienes con su oración y cariño o contribución económica posibilitan un futuro más bonito para estas niñas.

Gracias de todo corazón;
Mari Carmen López Galán
(Misionera Comboniana)

lunes, 6 de diciembre de 2010

Me voy a dejar llevar



Se abre el movimiento de la imprecisión
una melodia que se me escapó
esa flor de día que se marchita,
así me siento yo.

Fue soplar las velas y en ese apagón vi pasar mi vida
y aunque me gustó,
deja que te pida, si tu me permites,
contigo me voy.

Ahora me voy a dejar llevar
voy a callarme y escuchar
prometo que esta vez voy a confiar en ti.

De pelear mucho y ya me cansé
tanto sufrimiento para llegar aquí
ahora un nuevo dia parece decirme:
"Déjate llevar".

Ahora me voy a dejar llevar
voy a callarme y escuchar
prometo que esta vez voy a confiar en ti.

Sueño con las luces de hogares llenos de un murmullo lejano que no es ajeno,
cúbreme de besos,
abrazame fuerte y dejate llevar

Es que me voy a dejar llevar
voy a callarme y escuchar
prometo que esta vez voy a confiar en ti.

Me voy..

domingo, 21 de noviembre de 2010

De igual a igual





Soy bolita en Italia,
soy colombo en Nueva York,
soy sudaca por España
y paragua de Asunción

Español en Argentina,
alemán en Salvador,
un francés se fue pa' Chile,
japonés en Ecuador

El mundo está amueblado
con maderas del Brasil
y hay grandes agujeros
en la selva misionera

Europa no recuerda
de los barcos que mandó
Gente herida por la guerra
esta tierra la salvó

Si me pedís que vuelva otra vez donde nací
yo pido que tu empresa se vaya de mi país
Y así será de igual a igual
Y así será de igual a igual

Tico, nica, el boricua,
arjo, mejo, el panameño
hacen cola en la Embajada
para conseguir un sueño

En tanto el gran ladrón,
lleno de antecedentes,
si lo para Inmigración
pide por el presidente

Los llamados ilegales
que no tienen documentos
son desesperanzados
sin trabajo y sin aliento

Ilegales son los que
dejaron ir a Pinochet
Inglaterra se jactaba
de su honor y de su ley

Pajaritas de papel


Para Marcela y todas las soñadoras que, gracias a Dios, hay repartidas por el mundo

Por el año que vivimos juntas, por los fuegos artificiales, las posibilidades, los encuentros y despedidas, por tu sonrisa, por el "ah, ¿pero tú también?", por las horas en tu cuarto de la esquina, por los secretos, por la Pascua y la caja de mariquitas, por Zambia, por Haití, por los cafés.

Por las pajaritas de papel.
Keep on dreamin'!


viernes, 19 de noviembre de 2010

Lo posible



Sabes, pasó.

Sin más. O quizás con todo lo demás.

De repente, el mundo parece ancho y posible y yo estoy en él.

Y todos mis esfuerzos,
mi resistencia
los miedos
se han abierto de par en par y te han dejado pasar.

Desde luego, no he sido yo.
Así que supongo que habrás sido Tú.

Me siento sentada a la mesa, abriendo regalos sin parar, desempaquetando cajas con lazos de colores en el día de mi "Feliz-no-cumpleaños".

Y tengo tantas ganas de bailar...


jueves, 18 de noviembre de 2010

Olvidados por casi todos


En la revista 21 hemos encontrado este artículo sobre la difícil situación de los beduinos, en el desierto de Judea, abandonados tanto por palestinos como por israelíes. Las misioneras combonianas tratan de darle un futuro mejor a través de la educación.


Nos encontramos en pleno desierto de Judea, en el área geográfica comprendida entre Jerusalén y Jericó; en el lugar que los Acuerdos de Paz firmados en Oslo entre palestinos e israelíes denominaron “Zona C”. Allí, en terrenos desérticos e inhóspitos, donde el calor del verano es sofocante y el frío del invierno llega a ser helador, habita marginada, tanto por las autoridades palestinas como por las hebreas, la comunidad de beduinos Jahalin.
Su vida transcurre en un territorio degradado, que a menudo alberga los vertederos de basura a cielo abierto de los barrios árabes de Jerusalén Este. Las haimas y las barracas de precaria construcción son los únicos edificios permitidos en un lugar donde la construcción está terminantemente prohibida desde 1993. La mayoría de las chabolas carecen de agua corriente, de luz eléctrica y de servicios higiénico-sanitarios.

Estas circunstancias, unidas a los altos índices de pobreza, de paro y de discriminación hacen mella fundamentalmente en el sector más vulnerable de la población: los niños más pequeños, que se ven imposibilitados para asistir a la escuela infantil, y que, para estudiar en las escuelas de la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos), situadas a 30 km, deben buscar quien les transporte cada día poniendo en riesgo sus vidas en las cunetas de carreteras con tráfico intenso.


En el año 2008, las misioneras combonianas comenzaron a trabajar con los beduinos Jahalin. El suyo es trabajo arduo, en el que diariamente han de sortear infinidad de dificultades. Su dedicación, que a veces no es bien comprendida, tiene como única finalidad colaborar con los más desfavorecidos.

Las hermanas combonianas han hecho de la educación de los más pequeños una prioridad, y con ayuda de diversas organizaciones civiles y religiosas, como un grupo de arquitectos de la ONG italiana “Vento di Terra”, jóvenes voluntarios hebreos canadienses o los Rabinos israelíes por los Derechos Humanos (RHR-il), lograron levantar una de las escuelas más peculiares que probablemente haya existido nunca: un edificio con cuatro aulas espaciosas, un despacho para la administración, patio y servicios, construido con 3.000 neumáticos rellenos con tierra. La escuela ha sido reconocida por el Ministerio de Educación de la Autoridad Palestina, pero ha desafiado la estricta prohibición de edificar en la zona. Mientras esperan la resolución de los tribunales, que podrían ordenar su demolición, en el colegio se imparten clases con total normalidad.

Tras esta escuela han llegado las de los más pequeños. Las maestras beduinas y los miembros de la comunidad Jahalin denunciaron la casi nula preparación de los alumnos que ingresaban en los cursos de primaria. Pero para estos pequeños no había escuela infantil. Y las condiciones de la zona incrementaban las dificultades a las que normalmente se enfrentan los más desfavorecidos a la hora de escolarizar a sus hijos: el bajo rendimiento escolar y la alta incidencia de absentismo y abandono, sobre todo entre las niñas, debidos a la carencia de habilidades sociales necesarias para seguir la disciplina y el ritmo de la escuela.

Finalmente, se llegó al acuerdo de acondicionar la mínima infraestructura existente (tiendas y barracas compatibles con las restricciones de construcción) y establecer una red de escuelas infantiles en los campamentos beduinos, capaces de albergar, en una primera fase, a 120 niños y niñas. Además, se daría formación a 10 jóvenes maestras beduinas en el centro Al Sabah de Jerusalén Este, en cursos intensivos de educación infantil de tres meses de duración.

La hermana Alicia Vacas, dirigió su petición de ayuda a Manos Unidas, que, tras estudiarla y valorarla, decidió hacerse cargo del establecimiento de esta red de escuelas infantiles en los campamentos beduinos de Anata, Khan Al Ahmar, Al Jabal, Wadi Abu Hindi y Abu Nawar, y de la formación de las maestras.

Manos Unidas se ha sumado con entusiasmo a este proyecto destinado a mejorar la vida de los niños beduinos Jahalin, niños víctima de un conflicto que ellos no han provocado y que dura ya demasiado tiempo.

En la aprobación de sus proyectos Manos Unidas no hace ninguna distinción por raza, religión o país y únicamente tiene en cuenta el bienestar y el desarrollo de los más desfavorecidos, en este caso, los niños.


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