lunes, 10 de diciembre de 2018

TAIZÉ EN MADRID

Combojoven se une al ENCUENTRO EUROPEO DE JÓVENES en Madrid. 

¡Os invitamos a participar a este evento eclesial juvenil!

¡Apúntate ya!

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Credo

Creo en un Dios impotente,
en un Dios débil debilitado,
creo en un Dios que no puede,
que no triunfa. Derrotado.

Creo en un Dios tan vecino
que se vuelve un Dios humano,
que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.

Creo en un Dios sin poder,
hecho hombre y torturado,
y por corona: ¡espinas!,
y por respuesta: ¡insultado!.

Creo en un Dios impotente,
un Dios de brazos atados,
un Dios distinto a los hombre,
poderosos, soberanos...

Creo en un Dios que no sabe
negar lo que ha declarado,
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!

Creo en un Dios novedoso,
de novedad siempre a mano
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.

Creo en un Dios generoso,
del amor crucificado,
creo en un Dios también pobre,
que tiene a los pobres al lado.

Creo en un Dios que no puede,
¡es el amor quien lo ha atado!
Creo en un Dios sin poder,
pobre... ¡resucitado!

E. de la Serna

domingo, 25 de noviembre de 2018

Ludoteca misionera

Hoy os presentamos Demain (2015), un documental que nos acerca diversas alternativas que diferentes comunidades están llevando a cabo para concebir un mundo más sostenible. Estas iniciativas son divididas en cinco sectores: alimentación, energía, economía, política y educación. Pero como queda claro en esta cinta, todas están interrelacionadas.

Al inicio del documental, Rob Hopkins, fundador de la Red de Ciudades en Transición (Transition Network), hace la siguiente reflexión: "Es fascinante el hecho de que como especie y como cultura se nos da estupendamente bien imaginar nuestra propia extinción, nuestro final. Hacemos películas sobre cómo acabamos aniquilados por unos zombis o bombas nucleares, enfermedades, robots, alienígenas, o pequeños gremlins graciosos... Todo tipo de cosas. Se nos da bien, nos encanta hacerlo, pero ¿y las películas donde al final nosotros cambiamos algo y resolvemos un problema? No hay películas así, se nos da fatal hacerlas. Y esas historias son importantes, porque cuando los científicos dicen, "si queréis mantener la biosafera de este Planeta dentro de los márgenes donde la civilización apareció y floreció, y dentro de los cuales ha acontecido todo lo que consideramos Historia, debéis empezar a reducir las emisiones un 8, un 9 o un 10% al año". Entonces el problema es que no tenemos historias que hablen de eso, lo relacionamos con ir a menos y alejarnos de algo. Y si le dices a la gente ¿Qué pasaría dentro de 20 años si fuéramos disminuyendo las emisiones cada año? ¿Qué pasaría? Muchos creen que estaríamos sentados en una cueva fría, comiendo patatas rancias. Es el fin del mundo. Pero en realidad ¡¡podría ser fantástico!!"

¿Te atreves a imaginar? ¿A crear una nueva historia?

lunes, 19 de noviembre de 2018

Sueños

"Nunca seremos derrotados mientras nuestros sueños continúen, incluso en la ligereza de una pluma como esta" Leonardo Boff

martes, 13 de noviembre de 2018

Kalei wanakkam!


 Desde la Perla del Índico: Combonianas en Sri Lanka 

      
   Kalei wanakkam!! O lo que es lo mismo, Buenos días, en lengua tamil.

    Me llamo Beatriz, soy Comboniana, madrileña y misionera en la República Democrática Socialista de Sri Lanka, una isla del Océano Índico separada por poco más de 50 km del Sureste de la India. Desde Marzo de 2012, las Misioneras Combonianas estamos presentes en este país con una comunidad en Talawakelle, una pequeña ciudad en la provincia central del país, rodeada de montañas y plantaciones de té.

     La población Tamil en la región donde nos encontramos, tiene sus orígenes en los esclavos que los británicos trajeron desde el Sur de India en el s. XIX para trabajar en las plantaciones y es la más pobre y desfavorecida del país.  Son mayoritariamente hindúes y cristianos. Tras una Guerra Civil que durante veintiséis años los enfrentó a los  Cingaleses, etnia predominante y de religión budista, nueve años de paz no han sido suficientes para recuperar un clima de total y pacífica convivencia. Los Tamiles, perdedores del conflicto, siguen siendo considerados ciudadanos de segunda clase, con derechos restringidos y condiciones laborales que en muchos casos, como en las plantaciones (ahora en manos de población local), rozan la esclavitud.


           
     En la actualidad, somos cuatro combonianas: de Polonia, Guatemala, Eritrea y España. El mero hecho de vivir como hermanas, teniendo orígenes tan diversos, ya es un signo para este pueblo, mostrando que es posible vivir en paz y armonía reconociendo la belleza y la riqueza de lo diferente. Todas trabajamos en St. Patrick's College, un colegio concertado, con más de 500 alumnos entre los 6 y los 18 años. El obispo así nos lo pidió, por la escasez de profesorado en la zona y por la capital importancia de la educación en el proceso de reconstrucción del país. Sólo las nuevas generaciones de jóvenes srilanqueses, -cingaleses y tamiles-,  que crean y hagan vida  valores como el diálogo, la paz, la justicia, la fraternidad, la libertad, la entregada desinteresada y libre de la vida por amor a los demás, podrán hacer de Sri Lanka un país reconciliado con su pasado de guerra. Y en esa tarea estamos, ¡poniendo alma, vida y corazón en esta tarea del Reino!

     En el colegio, siendo católico,  más del 50% del alumnado y del profesorado es hindú y la convivencia, el respeto y el cariño entre las dos distintas religiones es algo que ni se piensa, que “sale solo”. Los recursos económicos son muy limitados, el número de profesores es reducido y poco cualificado y las clases están saturadas. Pese a todo, el deseo de aprender por parte de los chavales y la creatividad, responsabilidad y buen hacer de los profesores, obra verdaderos milagros. En 2016 abrimos en el colegio la primera clase bilingüe Tamil-Inglés. Ahora ya son tres y el número de solicitudes de admisión sigue creciendo. Con esta opción, los chavales tienen muchas más posibilidades (gracias al inglés) y no renuncian a la riqueza de sus raíces culturales tamiles. Soñamos con que algún día estos jóvenes hindúes y cristianos, puedan ser los líderes que ayuden a caminar y crecer a sus comunidades, Salvando Sri Lanka con Sri Lanka, que diría S. Daniel Comboni.


     Además del colegio, colaboramos en nuestra parroquia, St Patrick, por medio de la catequesis y del acompañamiento pastoral a los ancianos y enfermos. A pesar de ser una minoría, la comunidad cristiana de Talawakelle es numerosa y muy activa y se encuentra diseminada en más de ¡cuarenta asentamientos dependientes de una sola parroquia!
           
     Añadido a todo lo anterior, seguimos estudiando Tamil que es una lengua bellísima,  riquísima, dificilísima e indispensable para compartir la vida con este precioso pueblo al que Dios nos ha llamado.

     El 19 de Agosto cumplí mi primer aniversario aquí, en este rincón de Asia que en belleza se asemeja al paraíso y que necesita de much@s obrer@s disponibles a trabajar por la mies del “Amigo”. Nuestra vida en la Tierra es finita, por eso hay que darle color, sentido, ¡hay que hacer que valga la alegría! Claro que antes de ser Comboniana era feliz y mucho. ¡Pero ahora lo soy mucho más! La razón de mi alegría es Cristo, su Reino y sus favoritos, lo más pequeños. Y por Él y los suyos ¡yo me la juego! Porque esta vida, la  misionera ¡VALE LA ALEGRÍA!  ¿A qué esperas?

     Un abrazo grande con muuuucho cariño “Bea” Galán Domingo




lunes, 5 de noviembre de 2018

Hijo mío

Hijo mío, que estás en la tierra,
haz que tu vida sea
el mejor reflejo de mi nombre.
Adéntrate en mi reino
en cada paso que des,
en cada decisión que tomes,
en cada caricia y cada gesto.
Constrúyelo tú por mí, y conmigo.
Esa es mi voluntad
en la tierra y en el cielo.
Toma el pan cada día,
consciente de que es un privilegio
y un milagro. Perdono tus errores,
tus caídas, tus abandonos,
pero haz tú lo mismo
con la fragilidad de tus hermanos.
Lucha para seguir
el camino correcto en la vida,
que yo estaré a tu lado.
Y no tengas miedo,
que el mal no ha de tener en tu vida
la última palabra... Amén.

José María R. Olaizola sj

lunes, 29 de octubre de 2018

La dignidad de las mujeres

Siendo quinto lunes de mes, queremos ser altavoz de referentes en la esperanza de África, siguiendo la máxima de Comboni "Salvar África con África"

Al este del Congo hay dos personas que luchan contra una de las peores caras de la guerra, la violencia sexual hacia las mujeres. Denis Mukwege y Marie Dolorose Masika Kafanya están dedicando toda su vida a sanar y cuidar de las mujeres (niñas, adultas y ancianas) que han sufrido y están sufriendo la violencia sobre sus propios cuerpos. Son muchas mujeres, miles, pero como nos recuerda Mukwege los números no es lo más importante, “una sola mujer violada ya es demasiado. Detrás de cada cifra hay una persona que sufre, deberíamos ser más sensibles con las personas y no con los números”.
Mukwege dirige actualmente el hospital Panzi en Bukavu, ciudad fronteriza con Rwanda. Desde hace veinte años opera gratuitamente a mujeres que han sufrido violaciones sexuales y violencia sobre su cuerpo, especialmente su aparato reproductor. Por esta labor ha recibido el reconocimiento y la gratitud de miles de personas, varias veces materializada en premios, el último este año, el Premio Nobel de la Paz (compartido con Nadia Murad). Aunque Mukwege le da la importancia justa: “[El Nobel] solo tiene sentido porque quien da el premio reconoce que hay un problema por resolver. Solo tiene valor por eso. Si no ayuda a resolver el problema, no es nada”.
El doctor Mukwege en el hospital Panzi (Foto: Xavier Aldekoa)

Masika Kafanya es enfermera y fundadora de FEPSI (siglas en francés de Mujeres Comprometidas en la Promoción de la Salud Integral), una ONG asentada en Butembo, ciudad cercana a la frontera con Uganda, donde realiza un trabajo análogo al de Mukwege en Bukavu. De hecho, sirve de inspiración para impulsar este proyecto, una doctora del centro hospitalario FEPSI ha pasado una experiencia con ‘el hombre que cura mujeres’, como se conoce a Mukwege, tras la cual ha podido invertir los conocimientos aprendidos para mejorar la atención en Butembo.
Masika Kafanya en la sede de FEPSI (Foto: Lwanga Kakule)
Kafanya y Mukwege son dos personas imprescindibles, como diría Bertolt Brecht, de las que luchan toda la vida. Terminamos con otras palabras de Denis Mukwege “Yo no quiero que me sigan ni me admiren, quiero que peleen a mi lado. Yo lucho para reparar la dignidad de las mujeres”



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