Mostrando entradas con la etiqueta Voluntariado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Voluntariado. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de junio de 2018

Campo de Trabajo 2018

Este año tendremos nuestro campo de trabajo del 8 al 14 de agosto en la Fundación Escuela de Solidaridad (FES), como ya os adelantamos hace un par de meses en el blog. Aquí os traemos toda la información para participar.
La FES es un centro de acogida para personas en situación de exclusión social. Es una experiencia muy enriquecedora, llena de humanidad, sencillez, internacionalidad e interioridad. Se vive el respeto y la convivencia a las diversidades de cada persona, y grupo.

Si voy como Combojoven ¿Qué haremos? 

Estaremos 5 días completos, sin contar los de llegada y salida. 

Por la mañana, trabajamos en los diversos talleres que llevan adelante para la propia subsistencia: cocina, panadería, jardín, huerta, pintura, limpieza, guardería; en talleres de artesanía: con el vidrio, piel, madera, hacer velas,… 

Por las tardes, tenemos encuentros entre nosotros, el grupo, para tener algunas temáticas misioneras, oración y tiempos de ocio. 

El domingo, es libre de trabajos, tendremos una mañana de retiro y por la tarde vamos de paseo a la ciudad (Granada). 

Cada uno aportamos nuestros dones y creamos un ambiente amigable, sencillo y muy rico de experiencias que nos ayudan a crecer y ser mejores personas para incidir en nuestra sociedad, en la Iglesia y en el mundo.

¡Me quiero apuntar! ¿Qué hago?
Escríbenos a través de David: davidaguilerap@gmail.com; WhatsApp: 678 801 295
Con los siguientes datos:
  1. Nombre completo
  2. Lugar de procedencia
  3. Contactos
  4. Foto carnet
  5. Haremos equipo de: 1) Oración y 2) Cantos ¿En cuál te gustaría participar?
Tengo muchas ganas de ir pero... ¿Cuánto hay que pagar? de 60 a 100 € (¡Que no sea impedimento para participar!)

Recuerda traer ropa cómoda de trabajo, bañador y lo necesario para aseo personal.

¡¡Nos vemos en Sierra elvira!!

viernes, 20 de abril de 2018

Campo de Trabajo 2018


¡¡¡Os anunciamos con mucho entusiasmo el campo de verano 2018!!!
Será de nuevo en la Fundación Escuela de Solidaridad, donde tuvimos una gran experiencia el año pasado, del 8 al 14 de agosto.


jueves, 17 de agosto de 2017

No hay muro que detenga los sueños





¡Boza!¡Boza! (¡Victoria!¡Victoria!). Escuchamos los gritos en el silencio de la madrugada de nuestra habitación. Sorpresa, miedo, inquietud y alegría. Miles de sentimientos y sensaciones que se chocaban dentro de mí. Quería gritar y guardar silencio. Mientras, los inmigrantes bajaban la calle camino al CETI, celebrando la última victoria en su conquista del sueño europeo. Después silencio.

 La segunda noche que les oí, ya sabiendo lo que significaba el griterío, volví a la cama y pasó mucho tiempo hasta que pude volver a dormir. Pensaba en su duro pasado y futuro. En como dejando todo atrás, su familia, amigos y paisajes se habían embarcado en el viaje que les ha traído hasta mi país. Un país, como todos, construido a través de generaciones de inmigrantes y emigrantes. Estas semanas les he conocido. No a través de los medios o de los prejuicios e indiferencias de mi país. De tú a tú, aprendiendo y descubriéndome a mí misma en ellos. Sintiéndome hermana suya, hijos del mismo Dios. Jóvenes y niños con sueños y esperanzas como los míos: un trabajo digno, una familia, un hogar; pero sin mis derechos. Nacidos al otro lado del charco y por ello considerados ciudadanos de segunda. Les miro, escucho, veo sus sonrisas, su indignación, sus miradas ausentes, viajando a los duros momentos del camino y me siento pequeña, hasta ridícula en mis quejas del día a día, en mis enfados por nimiedades, en mi creencia de merecer todo lo que tengo. 




 Estas dos semanas han sido un regalo precioso. Hemos podido acercarnos al inmigrante y ensanchar el corazón, los objetivos principales del campo de trabajo. Personas de otras culturas y religiones nos han abierto las puertas de sus templos y corazón de forma altruista. Con la única intención de conocer mejor lo que nos une y dejar a un lado lo que nos separa. Han sido días de abrir nuestra mente y alma, apartando la mochila que traíamos de conocimientos, prejuicios, comodidades, etc.; para empaparnos de esta realidad. Una realidad sin filtros, palpable, vibrante y llena de vida. 

Gracias a Dios, los pequeños milagros que suceden en el San Antonio y Ceuta no son un hecho aislado. En Martil (Tánger-Tetúan), nos sentamos en el Centro Cultural Lerchundi, con subsaharianos, marroquíes y europeos a crear lazos y buscar cómo mejorar. Cómo enfrentarnos a esta realidad que vivimos y cómo construir desde nuestra posición un mundo que acoja al inmigrante. De este encuentro tan especial destaco cómo cambiar la visión que tenemos del inmigrante, de amenazante a enriquecedor. Integrar haciendo ver y aprendiendo de sus capacidades y conocimientos, trabajando con ellos de igual a igual. Recalco también que en todos los grupos de trabajo partimos todos de la misma idea: todos tenemos historias de emigración cercanas y en el futuro podremos ser también inmigrantes en otro país. ¿Cómo queremos ser acogidos? 



 Son muchas las experiencias vividas, pero me es imposible compartir todo. Muchos momentos están todavía macerándose, y como el pequeño grano de mostaza darán fruto, pero todavía es pronto para saber cuándo y cómo. Estoy convencida además de que todo lo recibido en estos días no puede expresarse en palabras, hay que vivirlo. Mirar a los ojos al otro y acogernos mutuamente. Abrazarnos en un gesto, una mirada, una escucha y empezar de nuevo cada día, en el convencimiento de que sólo el amor acabará con la ignorancia y miedos que nos hacen construir vallas en vez de puentes. 

 Al final de la película 14 Km se citaba un texto de Rosa Montero, muy duro y real: “Seguirán viniendo y seguirán muriendo, porque la historia ha demostrado que no hay muro capaz de contener los sueños” Soñemos entonces juntos con el mundo que ellos y nosotros queremos, sabiendo que cada segundo de nuestra vida cuenta y podemos aprovecharlo para cambiar el mundo desde nuestro pequeño ámbito de acción. 

Cuando veas a un inmigrante, a cualquiera más débil y desprotegido mírale a los ojos, tiende tu mano, déjate hacer. 

 “…porque el más pequeño entre vosotros, ése es el más grande” , Lc 9, 48

Ana Doreste


sábado, 1 de julio de 2017

Aprendiendo la solidaridad

El equipo combojoven os invitamos a participar en el campo de trabajo este verano.
Serán los días del 27 de julio al 1 de Agosto. Aquí os presentamos alguna información. 
¡Animaros pues será una bonita experiencia!


Información del Campo de Verano.

El campo de trabajo lo haremos en la Fundación Escuela de Solidaridad, es un centro llevado adelante por un matrimonio, Ignacio y Dona, desde hace muchos años. Reciben principalmente a madres con sus hijos: niños pequeños, adolecentes o jóvenes, todos ellos en estado de vulnerabilidad. Los residentes en este hogar es de unas 100 personas de diferentes nacionalidades, culturas y religiones. Todos ellos se sostienen por el trabajo que realizan en los talleres, que allí se llevan a cabo.

Nosotros les daremos una mano a los residentes en los talleres durante la mañana y por  la tarde tendremos algunas actividades de formación espiritual y misionera. El tema de nuestro campo será “Aprendiendo la Solidaridad”.
Magda y Maribel en el taller de jardinería. ¡Qué bien se la pasaron!

Inscríbete en: combojovenes@hotmail.com 
Envia tu nombre y apellidos, fecha de nacimiento, lugar de origen, correo electrónico, núm. de móvil y una fotografía tipo carnet.

Lugar del campo: Sierra Elvira, Granada (Os recogeremos en la estación de autobuses/tren) Traer todo lo necesario para el aseo personal y sábanas o saco de dormir.

Fecha: 27 Julio al 1ro. Agosto.
(Llegada el jueves 27 por la tarde, hacia las 18h y terminamos el 1 de agosto después de la comida, hacia las 15h)

Cuota: 50 € (más la voluntad) 


miércoles, 28 de septiembre de 2016

Primeros días en Kenia



"Llevo apenas un par de semanas y ya todo me resulta super familiar en estas tierras. Recuerdo el primer día que llegué como algo lejano ahora... después de la primera noche, interrumpida millones de veces por el zumbido de mosquitos asesinos, amanecí con un día medio grisáceo bañado por los chillidos de niños jugando al fútbol. 

Casi que no me ha dio tiempo a aterrizar. Hacía unas horas estaba saliendo del trabajo en la metrópoli de Madrid y, abrí los ojos para acoger una mañana llena de visitas a las distintas casas, en medio de un Slam en el que la sonrisa inocente de los niños contrasta con el vertedero infinito en el que viven. Esa misma tarde fue un momento de compartir sonrisas con estos niños, que se reúnen los sábados para tener un momento de juego con las hermanas. Que importante es que los niños sean niños, y que puedan tener sus momentos de recreo y aprendizaje. Por lo que veo, creo suponer que la gran mayoría empiezan a trabajar o a mendigar al poco tiempo de dar sus primeros pasos. 

 Finalmente, la “musungu” (así es como llaman a la “gente blanca”), cerró los ojos, eso sí, esta vez, protegida por la gran mosquitera que no usó el día anterior. La verdad es que los primeros días tuve algún que otro shock interno… el más grande de ellos fue ver, después de la misa del domingo, en Korokocho, otro slam pegado a Kariobangui, lo que llaman el “dumping”… Se trata de un gran vertedero (inmenso), donde mucha gente de la zona va a trabajar buscando algún que otro objeto que pueda vender luego. 

Pero, incluso en Korococho, termina una encontrando trocitos de ese Jesús que se hace presente en medio de los más pequeños. Un gran testimonio para mí, aparte del trabajo de las Hnas. Combonianas, fue el de las Hnas de la Madre Teresa de Calcuta, que han construido un pequeño oasis en medio del desierto. Tienen una casa en la que cuidan de niños con discapacidad y donde viven además mujeres que querían abortar a las cuales ayudan durante y después del embarazo… es difícil explicar con palabras el amor que uno ve cuando llega a este lugar."

María del Mar

martes, 12 de julio de 2016

¡Dale sabor a la vida!



Este fin de semana 18 y 19 de junio, en la casa del Postulantado de Granada, hemos concluido nuestro curso Combojoven 2015-2016 con el tema “Abriendo puertas al servicio”.

Muchos de nosotros esperábamos este encuentro con gran ilusión, ya que tuvo un aspecto celebrativo de clausura, de renovar compromisos y de recoger frutos. Varios habían concluido exámenes, estudios y trabajos, y tres combojoven tenían proyectos de misión, cada uno en diferente nivel de compromiso: Santi se nos fue a Lesotho con un proyecto de trabajo de dos años, Iñigo con un proyecto ecológico de intercambio universitario en Colombia por 6 meses; Begoña va a Ecuador por un mes con un proyecto universitario de apoyo psicológico infantil. Los tres se sienten y son enviados por el grupo combojoven que para ellos representa su comunidad, y esta conciencia les ayuda a ir con una actitud de escucha y de servicio a sus hermanos/nas.  

El sábado estuvimos todo el día compartiendo con una comunidad de acogida, la Fundación Escuela de Solidaridad. En ella se acogen personas con situaciones de exclusión social, pobreza y abandono. Viven juntos y trabajan en diversos talleres para sostenerse. Compartimos el trabajo, la comida, experiencias personales tanto de los responsables de la fundación como de los residentes y voluntarios. Por la tarde disfrutamos de un tiempo de ocio, merendando los deliciosos dulces que preparó el taller de panadería.

El domingo nos preguntamos ¿Y nosotros qué?, ¿Cómo queremos vivir los pequeños o grandes compromisos que tenemos a la puerta? Los jóvenes tuvimos un tiempo de reflexión personal y después compartimos desde el corazón. Se creó un ambiente de confianza, apoyo  y complicidad, en definitiva unión entre nosotros. 

Para dejarnos un poco del sabor del finde, Maribel nos cuenta de primera mano su experiencia:

<<Ha sido un encuentro muy rico. Me gustaría destacar algunas cosas que me han llamado la atención y que las tengo grabadas dentro de mí.

  •  “La verdadera felicidad está en el compartir”. Esta frase la llevo grabada dentro de mí. La leí en la Fundación Escuela Solidaria. Os podréis imaginar todas las experiencias y sentimientos que llevo en mi mochila de vida. Valores como: la tolerancia entre las diferente religiones, respeto, educación, constancia, aprendizaje, perseverancia, vivir en comunidad, luchar para un futuro mejor y sobretodo el COMPARTIR. Respiramos aire cargado de todos estos valores, aire puro y fresco. Ya que el aire que se respira en nuestra sociedad creo que está contaminado de desigualdad, injusticia, intolerancia, ambición, guerras, etc.
  • La fuerza que hay en cada joven por querer un mundo mejor. Dentro del grupo de jóvenes que han participado en este encuentro existe una fuerza, motivación, un motor que se pone en marcha, dispuestos a “darlo todo”, a pesar del miedo que se apodera por momentos, y lanzarse al más allá.
Realmente es poner un grano de sal en este mundo insípido que necesita aquello que tantas personas anhelan SABOR EN LA VIDA. >>
Gracias Maribel por tu experiencia, gracias a los jóvenes que habéis participado a lo largo del curso, gracias al equipo de Jóvenes en Misión y ¡Gracias a Dios que ha hecho tantas maravillas!,
¡Buen Verano! 

¡ABRIENDO PUERTAS!




jueves, 30 de junio de 2016

El rostro escondido de Cristo




Dijo el Papa Francisco que Jesús quiso la comunidad cristiana “como una familia hospitalaria, una casa donde todos, sin exclusión, fueran acogidos y amados”. Pues es eso lo que voy experimentando en la parroquia de Santa María Micaela, desde que he empezado el postulantado. 

La parroquia me abrió sus puertas permitiéndome ser catequista de un grupo de once niños de tercero de primaria y animando el coro de la misa de las Familias a los domingos. Durante los miércoles del primer cuatrimestre participaba en la formación que el párroco dedica a los catequistas y en el encuentro de catequesis, siendo estos espacios ricos de calor humano, del compartir y de una entrega generosa. Mi grupo de niños representaba bien la población de este barrio: dos hermanos de origen nigeriana, dos gemelas de Latinoamérica y los demás españoles, llenos de energía, empeño en conocer mejor a Jesús y… ¡Mucha curiosidad por la misión! 

 Hace unos meses que estoy visitando a una mujer mayor que vive sola y a veces ella me acompaña a misa dominical, cuando su enfermedad lo permite. Este es un caso entre muchos y que es parte de la realidad de este barrio: mayores que viven en soledad o en enfermedad, y que son el rostro escondido de Cristo. Termino con unas palabras del Papa Francisco y que representan muy bien la vivencia de este apostolado: “si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida.”




Vera Rocha

martes, 28 de junio de 2016

La alegría de estar



Voluntarios y voluntarias del Proyecto Girasol
Hacía tiempo que, antes de entrar en el postulantado, yo buscaba hacer algún tipo de voluntariado con inmigrantes pero nunca me fue posible a causa del trabajo. Por eso para mí fue una gran alegría cuando me ofrecieron colaborar como profesora de español para inmigrantes en el Proyecto Girasol que actualmente lleva Cáritas Parroquial. ¿Cómo explicar lo que ha significado para mí este voluntariado? Y es que la felicidad que siento al caminar por las calles de la Chana e ir encontrando alumnos y alumnas, poder saludarlos, llamarlos por su nombre, felicitarles un feliz Ramadán… no se puede explicar. Tampoco se puede explicar la ilusión de escuchar leer su primera frase en español al alumno que empezó sin saber la diferencia en “a” y “e”. No soy una profesional de la enseñanza y menos de lengua para extranjeros pero he intentado dar lo mejor de mí misma para ayudar a las personas que se acercaban a la parroquia.


 Estoy agradecida al Señor por haber estado en esta labor tan bonita de ser signo de Su acogida gratuita, incondicional. Agradecida por cada uno de los voluntarios que han trabajado conmigo, me han animado. Agradecida por los alumnos que con ilusión afrontaban la tarea de integrarse en nuestro barrio, me han recordado que posiblemente yo un día también necesite que me enseñen un idioma y que me acojan en una cultura diferente.

La fiesta de final de curso, que celebramos el 29 de mayo, con la entrega de diplomas y la merienda compartida fue una oportunidad para recoger los frutos del curso y animar a que perseveraran en su tarea a los alumnos de los talleres. Para unas cuantas también fue una oportunidad para que expresáramos nuestra alegría de estar juntos mediante el baile, un lenguaje universal, capaz de unir a las personas por medio de la música.

La excursión de final de curso que hicimos el 4 de junio con el resto de alumnos y voluntarios de todos los talleres de Cáritas fue muy bonita. Me hace creer que otro mundo es posible el pasar un día entero visitando la Alpujarra, un autocar lleno de mujeres saharauis con sus hijos, de nigerianos y nigerianas y otras nacionalidades tan dispares. Contemplar la belleza de la naturaleza, eso es universal y agrada al ser humano, independientemente de su lugar de origen.


 Para mí la experiencia ha sido edificante y siempre enriquecedora. Concretamente con los tiempos que estamos viviendo en nuestra Europa con las fronteras cerradas a los refugiados, he sentido la necesidad de permanecer en esta presencia de acogida y solidaridad con los inmigrantes de nuestro barrio como aportación a la creación de una sociedad más justa. 


Lucía Fonts.

Related Posts with Thumbnails