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viernes, 24 de abril de 2015

Con un amigo en silencio



"Un amigo es esa otra persona con la que podemos compartir nuestra soledad, nuestro silencio y nuestra oración. Un amigo es esa otra persona con la que podemos mirar un árbol y decir "¡Mira qué bello es!", o bien sentarnos junto al mar y contemplar cómo se va poniendo el sol en el horizonte. 

Con un amigo no tenemos que decir o hacer nada especial. Con un amigo podemos quedarnos en silencio y saber que Dios está allí con los dos.” 

Henri Nouwen

jueves, 27 de noviembre de 2014

Amad a África



“Amad a África. Amad a la gente a la que sois enviadas/os.Yo he amado todo de África, su pasado, su porvenir,sus montañas, su cielo azul, su sol, las grandes líneas de sus desiertos…

Amad a África por sus heridas y sus gritos de dolor…

Amadla aunque tengáis que sufrir, amadla con todas las razas,que un día llegaran a fundirse en un solo pueblo” 

Cardenal Lavigerie, fundador de las Misioneras de Nuestra Señora de África 
y los Misioneros de África

miércoles, 11 de junio de 2014

Amigos




"Cada nuevo amigo que ganamos a lo largo de la vida nos perfecciona y enriquece, no tanto por lo que nos da, sino por lo que nos muestra de nosotros mismos" 

Miguel de Unamuno

miércoles, 15 de agosto de 2012

Sólo el amor nos alumbra



Llevo dando vueltas por la estación de Oriente, en Lisboa, unas tres horas. Miro la mochila y mis pies y me pregunto si realmente seré capaz de caminar los 100 km que nos separan del santuario de Fátima. Tengo sin embargo, tantas ganas de ver a algunos amigos y a las hermanas combonianas que la pregunta no se mantiene demasiado tiempo en mi cabeza.

¡Allí están, en la segunda planta! Antes de que me dé cuenta, somos casi ochenta personas dispuestas a subirnos al tren que nos llevará a Azambuja, el pueblo desde donde comenzaremos la caminhada. Después de hacer la inscripción y que nos den nuestro librito de peregrinos, compartimos la cena y algunos aprovechamos para ponernos al día de las últimas novedades desde que no nos veíamos. Antes de irnos "a la cama", los animadores y responsables nos explicaron el tema de nuestra peregrinación hasta Fátima: "Ven, ve, vive...¡ve en misión!", así como el motivo central que guiaría las dinámicas que estaban preparadas para cada etapa del camino: la cuerda. De hecho, la cruz que nos acompañaría sostenía un Cristo hecho con cuerdas. Pero, ya es hora de irse a dormir (¡preferimos no pensar a qué hora nos levantamos!) y el padre Carlos nos bendice a nosotros y a los bastones que nos sostendrán durante los kilómetros que nos quedan por delante.


Tres en punto de la mañana.
"Pessoal, bom dia!Vamos, embora!" repite insistentemente el hermano Neto por los cuartos.

Lucho con el saco para que vuelva a la mochila. Tengo los ojos pegados y la misma pregunta en la cabeza que el día anterior "¿Seré capaz de hacer esto?" Saludo en el pasillo a un amigo "¿Has dormido bien?" "Bueno, no he dormido nada, la verdad" Y comenzamos a caminar de noche, con una pieza de fruta en el bolsillo, la linterna y mirando al suelo para no tropezar. Casi está rallando la luz el cielo cuando nos toca girar a la derecha y atravesar corriendo un maizal...¡los aspersores están trabajando! No salgo muy mal parada, pero algunos llegan al final convertidos en "caldo verde". Lo peor no es haber acabado con una ducha matutina, sino que nos hemos equivocado de camino y no queda otra solución que desandar un buen trecho para encontrar el correcto. Pienso en todas las veces que he desandado un camino en mi vida, la de vueltas y curvas que he cogido y las pocas veces que he tenido la certeza de estar en el camino adecuado. Y decido no enfadarme demasiado, aunque me preocupa el sol y el calor que vamos a tener que soportar en grado extra.



Después del desayuno, recogemos de la Cruz nuestra cuerda: nos servirá para presentarnos en pequeño grupo y elegir un nombre, que daremos a conocer en la Eucaristía de la tarde. Llegar hasta Las Laranjeiras va a ser duro: el sol cae a pedazos. Pero los que están mejor, animan a los que ya no pueden más: cantando, rezando, haciendo reír, dando conversación para no pensar demasiado, cargando agua para dar de beber al sediento, cargando la mochila del compañero. Y aunque costaba creer que llegaría...¡allí están los naranjos, allí está la sombra! La carrinha de apoyo nos tiene preparado todo para que sólo tengamos que llegar y desplomarnos en el suelo. Me tumbo al lado de quien me espera, después de quedarme descalza. La brisa nos refresca bajo las ramas de la laranjeira. El sol se asoma entre las hojas. Siento tanta calma y tanta paz que no me movería de allí. Escuchamos un trozo del Passo-a-rezar. Después de la magnífica comida que nos habían preparado, caigo rendida en una beatífica siesta.

A la sombra de los naranjos.

La misa la celebramos allí mismo. Nuestro altar es una nevera de la playa. La Eucaristía nos da aún más fuerzas y más empuje para emprender la tercera etapa. Hasta los más doloridos insisten en continuar a pie. Así que allá vamos de nuevo: Vamos, embora! Nuestra meta está en Santarem, en la casa que los misioneros combonianos tienen allí. Reconozco que mi motivación durante esos kilómetros fue la piscina que decían que había (¡aunque sospeché que se trataba sólo de un rumor!) Bea y yo llegamos de las últimas (para eso somos muy combonianas: "siempre con los últimos" :P) cantando una versión de "Ya están pisando nuestros pies tus umbrales...¡Santarem!" Milagrosamente, llegué sin una ampolla en los pies. Corrí a ponerme el bikini y salté con infinito entusiasmo a la piscina porque no, no era un rumor.



El jueves, lo reconozco, lo empecé con un agujerito negro en el ánimo: uno de nosotros tenía que abandonar la peregrinación por una lesión. Y por si fuera poco, también era el día más difícil y duro "físicamente hablando": cuestas arriba y cuestas abajo. Yo no podía más. Pero es aquí donde entra el ingrediente mágico de la amistad, la fuerza de voluntad y la oración que nos sostenía en vivo y en directo, o a través de los que nos acompañaban desde lejos. Bea tiró de mí y aunque llegué a la hora de la comida con lágrimas en los ojos del cansancio, fuimos capaces de superarlo. Dormir, comer bacalhau, recibir ánimos vía móvil y la Eucaristía hicieron su tarea...Y partimos de nuevo: la sierra de Minde nos esperaba.


Hoy por ti, mañana por mí

"Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene
nada le falta..."

Contra el dolor, cariño y sabiduría.

¡Qué duro fue, qué duro!Las lágrimas de dolor e impotencia corrieron a borbotones, pero...¿nos rendimos?¡No! :) Con paciencia e infinito cariño, nos ayudamos mutuamente para que todos pudiéramos cumplir la promesa que habíamos hecho. Peleamos como jabatos con cada piedra del camino para llegar hasta la cima. Los abrazos y los besos se repartían sin medida. Éramos un equipo y nadie se iba a quedar atrás. Llegamos, llegamos al cuartel de los bomberos. Más muertos que vivos, pero con la satisfacción de haber superado un día más. Fátima estaba cada vez más cerca.



 ¡Juntos SÍ que podemos superarlo!

Yo miraba mis pies, intactos. La pregunta de "¿Seré capaz?" se había convertido ahora en una exclamación rotunda "¡Sí, soy capaz!" Me dormí, como siempre, agarrada a la medalla de Nossa Senhora de Fátima. ¿Soy capaz?¿es esto mérito mío? Pienso realmente en mis fuerzas y en mi condición física y tengo que responder que no. Deslizo los dedos por su imagen. Sé por qué he venido, sé por qué llevo en las espaldas casi cien kilómetros, sé qué sentido tiene todo este cansancio y toda esta energía a la vez. Sé que es sólo el Amor el que me mueve y que sin Él no hubiese avanzado un sólo paso.  Sé a quiénes llevo en el corazón y sé que quiero que ellos también llegue a los brazos de Nossa Senhora. Sé que no depende de mí, que es ella la que me atrae. Decir que el amor es la razón que me ha traído aquí puede sonar demasiado cursi, demasiado abstracto, demasiado increíble. Pero tampoco sé darle otro nombre.


¡Por allí, por allí! :)

El viernes ya todo olía a Fátima...¡estábamos tan, tan cerca!El camino se nos hizo llevadero, la alegría aumentaba por momentos, también los nervios, las ganas, hasta la velocidad con la que caminábamos. El grupo del norte, que había salido desde Coimbra, también avanzaba hacia el mismo destino. Y, finalmente...

¡Allí estábamos, habíamos llegado a Fátima, habíamos llegado al Santuario de Nossa Senhora!


Españolas, colombianas, portugueses, ingleses, italianos...Da igual de dónde venimos
¡porque todos tenemos la misma meta!

Saltos, risas, abrazos, llamadas por teléfono para anunciar que TODOS estabais allí con nosotros...Yo esperaba ansiosa poder llegar a la capillita para darle gracias a la Virgen por haberme llevado en volandas hasta aquel lugar. Realmente, la oportunidad llegó aquella noche, en la procesión de las velas. Me emocionó como a una niña pequeña poder rezar el rosario una vez más...una vez única. No lo diré en voz alta, pero lo cierto es que hasta este verano no lo he rezado completo nunca. Y no deja de tener su gracia que haya sido en un idioma que no es el mío, pero que sí que me unía con los amigos y el país que siempre me ha acogido incondicionalmente y con tanto cariño.

Unidos en la oración


El sábado era el día previsto para el gran encuentro nacional de la Familia Comboniana. ¡Reconozco que no podía salir de mi asombro con la cantidad de gente que mueve esta familia en Portugal! Decenas de autobuses llegados del norte y del sur trajeron a cerca de cuatro mil personas, todos unidos por el carisma de san Daniel Comboni: hermanas, padres, hermanos, laicos, seculares, amigos, jóvenes, mayores, matrimonios, familias enteras. Tras el encuentro en el auditorio, compartimos la comida y nos congregamos en la capilla de la Santísima Trinidad para celebrar en la misa nuestra unión.




Como broche final, esta foto. Allí estábamos todos los que con nuestras dudas, temores, ilusión y alegría comenzamos a andar...camino de la misión que Dios nos tiene preparada con inmensa ternura. Ahora es nuestro turno para volver a decirle que SÍ.



Ya casi estamos de vuelta



Las actividades de verano de la familia comboniana nos han tenido un poquito ocupadas, pero ya hemos vuelto a casa y dentro de poco subiremos las crónicas de la peregrinación a Fátima y el campo de trabajo de Missao+, en Lisboa.

Y para ir abriendo el apetito...¡algunas fotos de estas maravillosas experiencias! :)









viernes, 21 de octubre de 2011

Adoracion




"Quedarme ahí, SER esto, adoración simplemente, calladamente, sin canto, sin palabra, sin gozo en los sentidos." 

Cristina Kaufmann, OCD 

 ¿Por qué estas frases de Cristina me llegan tan hondo como haciendo eco en el corazón? 

 Algo tan simple, tan parecido a no hacer nada, y sin embargo es adoración, es dejarse hacer. 

 Sin nada que distraiga, ni canto, ni palabra, ni gozo sentido, sino sólo ser adoración de Quién te espera.

 También sin palabras, sin música, con un inmenso amor de Padre que quiere compartir Su vida contigo, darte paz y felicidad porque es todo Amor. 

 Ana María Gallart, rscj

Para una amiga, que acaba  de empezar a "compartir" su vida...

jueves, 13 de octubre de 2011

En la oración



Estas últimas semanas me ha costado sentarme delante del ordenador y compartir con vosotros qué se me pasaba por la cabeza y por el corazón. Han sido días muy intensos, en una mezcla de actividad frenética con ratos en los que literalmente no había otra cosa que hacer que estar tumbada en la playa. Días en los que he hecho decisiones trascendentales. Días en los que abiertamente me he preguntado en qué se sustenta mi fe y dónde estaba Dios. Días en los que casi no había tiempo para pensar o lamentarse, sino para seguir hacia delante.

Y durante todas estas semanas, sin embargo, he sentido algo que jamás antes había experimentado: realmente, la oración de los demás me ha sostenido. Había agobios, prisas, nervios, malos sueños...pero a la vez, la sensación de estar segura. Mensajes, e-mails, promesas de agosto, conversaciones por teléfono o por cualquier medio imaginable a través de las cuales mucha gente me recordaba "Estoy pidiendo por ti" o aquel mágico "Estamos juntos en Dios" y que convertí en oración interminable hasta quedarme dormida.

Gracias a todos los que desde lejos me tuvisteis en vuestra oración. Creo que no os podéis imaginar lo que ha significado para mí y lo que ha abierto mis ojos a Dios...

jueves, 29 de septiembre de 2011

Si encuentras la alegría




Si la soledad te enferma el alma,
si el invierno llega a tu ventana,
no te abandones a la calma, con la herida abierta.
Mejor olvidar y comienza una vida nueva.

Y respira el aire puro, sin el vicio de la duda.
Si un día encuentras la alegría de la vida...
Sé feliz...



viernes, 2 de septiembre de 2011

A nuestros amigos de la misión



Expedita me ha invitado a compartir con vosotros cómo ha sido nuestra vivencia de la JMJ y me ha faltado tiempo para ponerme manos a la obra, pues son muchas cosas las que me sale del corazón compartir con todos vosotros que nos habéis abierto el corazón y la casa, esa casa que se viste de acogida y cariño y que te impulsa a recorrer los caminos del mundo llevando el Evangelio de la Paz y la Misericordia.

Nuestro grupo de monjas contemplativas llegó a Madrid con mucha ilusión y emoción, pues salir de la clausura es para nosotras todo un acontecimiento y más para vivir estos días en compañía de tantos jóvenes. Para todas ha sido un momento único, excepcional, irrepetible. Y encima, gracias a Dios, nos hemos encontrado con nuestras hermanas combonianas, que nos han acogido como al Señor, han sido nuestras madres en estos días, pendientes de nosotras en todo, nos esperaban a la llegada, nos acompañaban a la salida, de verdad no tenemos palabras para agradecer tanto “evangelio hecho verdad”.

Nuestros días en Madrid los hemos compartido entre los actos centrales de la JMJ a los que hemos acudido con el grupo de jóvenes portugueses que estaban acogidos también en la casa de las hermanas y los actos que tenía preparado la Familia Dominicana. Han sido días de mucha riqueza y mucho compartir, mucho conocer realidades nuevas, hermanos y hermanas nuevas de todo el mundo. Así un día compartí la oración con unas jóvenes religiosas suizas, con las que apenas me pude comunicar en un mal hablado francés pero que luego resultaron unas cantoras excepcionales y nos ayudaron con el coro; otro día mi compañero de banco en la Eucaristía internacional de la Orden en Madrid fue un frailecito alemán que me sonreía a cada momento y con el que me encontré varios días, Philipe es su nombre y nunca me olvidaré de su semblante. 


Y otro día compartimos concierto con los jóvenes portugueses, tan vivos, tan alegres, tan sorprendidos de compartir con unas  monjas “de clausura” nada menos.  Recuerdo a las hermanas Joana y Paula, a María, a Pedro, a todos los demás que nos acogieron con tanto cariño y nos hacían preguntas sobre nuestra vida y misión.  Otro día la oración con el grupito de jóvenes españoles, tan profunda, en esa capillita “misionera” y la catequesis de Silvia que nos hizo llorar a casi todos, y también la oración en el Seminario de Madrid, donde los jóvenes portugueses me sorprendieron por su devoción en la oración y lo bien que prepararon todo, con esos cantos tan sentidos y tan espirituales.

Muchos momentos quedan grabados en la retina del corazón por la intensidad de lo vivido, pero hay algunos especiales como el momento en que la lluvia arreciaba en la noche de la Vigilia en Cuatro Vientos y de pronto tras el estupor inicial, la muchedumbre de los jóvenes se puso en pie gritando: “Esta es la juventud del Papa”, sin importarles los truenos y relámpagos que centelleaban por encima de nuestras cabezas, ni la fuerza del viento y la lluvia. Yo pensaba: Señor, fortalece a esta juventud para que con la misma fuerza que ahora, superen las tormentas de la vida y permanezcan firmes en la Fe, arraigados y edificados en Ti, sólo en Ti”.
Y al Santo Padre, diciendo: “Esperemos, esperemos”, y todos a su alrededor chorreando agua y tratando de evitar que él se mojase…

La comunión vivida con tanta gente que se acercaba a nosotras para saludarnos, para darnos una palabra de aliento, o simplemente decirnos: “hermanas, gracias por venir”. Esto, o es de Dios o es imposible que se pueda dar.


Bueno, voy a dejarlo porque no terminaría si siguieran mencionando cada momento. Sólo nombrar a las que no pueden quedar en silencio: Encarnita, Mari Luz, Charo, María Rosa, Mª Carmen, Mª Luisa, Teresa, Julia, Mercedes, Pino, Inés  y todas las de casa; Expedita, Silvia, Palmira, Gracia, Celia, Rosario, Benjamine, Beta  y si alguien me falta, no dude que no se me olvida en la oración y en el corazón. Por supuesto,  todos los jóvenes, no dudéis que cada día tenéis un lugar delante de mi Señor.

GRACIAS. 


sor Inmaculada, dominica contemplativa del convento de Santa Ana (Murcia)

viernes, 12 de agosto de 2011

Tragicomedia


Basta decir un par de veces lo trágica que es tu vida y encontrar a alguien que te tome en serio, para que empieces a pensar que tal vez no es tan grave.

(Cosas que pasan cuando la JMJ está a punto de llegar y los amigos asoman por la puerta, gracias a Dios)

jueves, 11 de agosto de 2011

Un oasis de vocaciones

El grupo de jóvenes de la familia comboniana vamos a acoger a un grupo de madres dominicas del convento de Santa Ana, Murcia, durante estos días. Se unirán a nuestras actividades y compartiremos todos juntos los eventos de la Jornada Mundial de la Juventud. En Vida Nueva han explicado cómo ediciones anteriores de la JMJ cambiaron para siempre su vida.


sor Inmaculada
En el Convento de las Monjas Dominicas de Santa Ana en Murcia, hay varias vocaciones que surgieron en las JMJ.

Sor Inmaculada y sor Isabel María descubrieron su vocación a la vida contemplativa en Santiago, en 1989; mientras que sor María Belén lo hizo en París, en 1997.

“Descubrí mi vocación en Santiago de Compostela cuando tenía 17 años. Juan Pablo II nos dijo con mucha fuerza: ‘No tengáis miedo a ser santos’. Y nos presentó la figura del Hermano Rafael, al que yo no conocía. Luego en un encuentro con mi comunidad, con Kiko Argüello, pidieron vocaciones. Mi corazón estaba dispuesto con todo lo que había recibido de la JMJ y dije que sí para entrar en un convento”, cuenta sor Inmaculada.

Por su parte, sor Isabel María reconoce que “no sabría decir qué hecho concreto” le hizo descubrir la voz de Dios que le llamaba a entregar su vida.

sor Isabel
“Durante todo el año me habían pasado una serie de cosas que yo no entendía, pero que iban trastocando mi escala de valores; después comprendí que, sin darme cuenta, Dios me había preparado interiormente para escuchar su voz y para responder con prontitud. Al año siguiente entré en este convento, en el que vivo feliz como el primer día”, responde a través del correo electrónico.

Sor Inmaculada sí estará en Madrid, en el encuentro con el Papa en El Escorial; sor Isabel María, no. Lo seguirá por televisión. Sor María Belén de la Inmaculada, de 41 años, también estará en la localidad madrileña, aunque no sabe si podrá entrar o no, porque supera la edad establecida.

Ella entró en la comunidad de las dominicas de Murcia hace diez años tras rechazar una oferta de trabajo buenísima. “Me pusieron el mundo a mis pies con una oferta de trabajo muy buena, pero, ante el amor de Jesucristo, todo lo estimé, y lo estimo, basura, como dice el apóstol san Pablo”.

La primera vez que sintió la llamada de Dios fue en París, aunque no respondió en ese momento. Venía de una fuerte conversión, tras 10 años fuera de la Iglesia y sin querer saber nada de Dios, y se sintió “indigna de ello”. “Me invadió un gran miedo y no respondí”, afirma.

Fue en 2000, en Roma, cuando sí lo hizo. “El escuchar que Dios me amaba como yo era cambió totalmente mi vida. Experimentar el amor de Dios es lo único que cambia la vida y cuando una va descubriendo que Dios lo da todo y que no quita nada se da cuenta de que el único tesoro y lo único que da la verdadera felicidad es Dios”, añade.

Las tres coinciden en la dificultad para explicar al mundo de hoy su opción. También en que la JMJ cambia la vida, en algunos casos, radicalmente. “Claro que la cambia, a mí me la cambió radicalmente. Pero tiene que ser algo muy fuerte y no solo la emoción del momento. Y hay que crecer en la fe”, añade sor Inmaculada.

lunes, 25 de julio de 2011

Un día juntos



El sábado la capellanía africana de Madrid organizó un día de convivencia en el parque junto a una de las comunidades nigerianas. Los misioneros combonianos y las combonianas, que se encargan de la animación y acompañamiento de dichas comunidades, nos unimos a ellos para disfrutar el día.

Llegamos al parque sobre las doce del día y, después de buscar el sitio más adecuado, acampamos con nuestras telas, tam-tams y neveras de comida en un césped a la sombra de unos árboles magníficos y con vistas al lago. Todos compartimos lo que traíamos para comer y beber. Algunas, por equivocación y temeridad también probamos el picante africano... ¡y casi vemos las estrellas! Tras la comida, John Bosco introdujo un tema de reflexión sobre la creación del hombre y el amor de Dios hacia sus criaturas y luego, siguiendo la mejor tradición oral africana, otros hombres se animaron a compartir lo que el Espíritu Santo les sugería sobre el texto leido por John Bosco.


Tras estas reflexiones, algunos de nosotros nos animamos a dar un paseo por el parque y descubrir algunos de sus jardines y plazas. Nos reímos muchísimo, jugamos y compartimos las curiosidades botánicas y culturales que nos íbamos encontrando. Cuando volvimos al "campamento base", surgieron cantos, bailes y más risas que precedieron a la oración final de acción de gracias por el día vivido.


¡Gracias a TODOS los que hicieron posible este día de encuentro tan lleno de alegría!




lunes, 13 de junio de 2011

Desnuda de todo lo criado



"Acuérdese con qué aliento comenzó a servir a Cristo, y no se detenga agora en el camino; mas desnuda de todo lo criado, a Aquel solo encierre en su corazón, que la tiene a ella sellada en el suyo"

San Juan de Ávila

 
El jueves fue mi último día en secretaría. Se acabó el séneca (programa de la Junta para asuntos administrativos de Educación), las fotocopias, las llaves, las montañas de papeles, atender el teléfono. Y con ellos, todos los que cruzaban a diario el umbral de la puerta: madres, bebés, amigos, desconocidos, vecinos, ilusionados, desesperados, desesperanzados, entusiastas, con el corazón roto y con el corazón rehecho a base de tiritas, novatos, expertos, mentirosos, sinceros, cuerdos y locos.

Estos últimos meses en Sevilla han supuesto mirarme al espejo y encontrarme con que la imagen que intentaba proyectar sobre mí misma no era del todo real. Mis muecas de incomprensión y desprecio ante una realidad que ni entendía, ni amaba. Toparme con que el dinero y la seguridad me importaban mucho más de lo que pensaba. Asistir aterrada a los zarapazos de algún monstruo que creía desterrado.

Pero también, y por encima de cualquier otra circunstancia, he sido feliz gracias a todos los que cruzaron aquella puerta. Por mi comunidad de Jesús-María, por los amigos, por la gente de La Providencia, de Jesús Obrero y del Arrupe, por Sevilla, por los niños y por las mujeres, por todos los que empujaron para que lo que traíamos entre manos saliera adelante.

Me cuesta mucho dejar Sevilla. Mucho. Mucho. Por lo que suponía esta ciudad para mí antes de venir y por lo que se ha convertido en estos meses. Porque me encanta en todos los sentidos, pero más que nada en el sentido preciso de los amigos que dejo, los proyectos a medio hacer y que ya intuyo en qué pueden convertirse en octubre, por la vida en comunidad, por el Dios que se me ha revelado.

"Desnuda de todo lo criado", tengo que abrirme y exponerme de nuevo a lo que viene. Y, una vez más, sin ninguna perspectiva de éxito o de utilidad. Como cuando me vine a Sevilla con la maleta. No sé qué me deparará el otoño, ni con qué batallaré, ni ante qué me rendiré. Pero confío en que se produzca de nuevo el milagro y tenga que cerrar la puerta a regañadientes, porque no quiera marcharme.

martes, 7 de junio de 2011

Desofuscadores




Yo me ofusco. Me ofusco con sofistificación. Me ofusco racionalmente. Me ofusco disimuladamente. Pero me ofusco. Y cuando me ofusco, no pido ayuda: tan sólo salgo corriendo sin dirección, como en las mejores canciones de Los Secretos. A veces, cuando me ofusco, sale a pasear mi monstruo particular y se lo come todo. Y ahí, ni mis racionalidades, ni mis lecturas, ni mis paseos interminables sirven para nada.

Por suerte, Dios creó también a los desofuscadores.

Yo he encontrado muchos en mi vida. Y estoy convencida de que nunca han llegado por casualidad, sino en el momento justo. Cuando un desofuscador se sienta conmigo, las sogas parecen ahogar menos y van aflojándose casi sin que me dé cuenta. A veces es la frase menos importante, o la que han dicho con más descuido, pero es ésa la que enciende el interruptor. Otras, me da la sensación de que ponen mis distorsiones en orden, como si fuera un mago colocando los cubiletes de colores sobre el tapete de la mesa. O me recuerdan (qué desmemoriada soy cuando me ofusco) de dónde vengo y porqué estoy aquí.

Por suerte, Dios creó a los desofuscadores para que nunca olvide de dónde vengo, porqué estoy aquí y hacia dónde voy.

Por suerte, Dios sabe qué necesitamos cada uno.

lunes, 16 de mayo de 2011

Tú me has traido

MªCarmen con una menina de su misión en Mozambique


Tú me has traído amigos que no me conocían.
Tú me has hecho sitio en casas que me eran extrañas.
Tú me has acercado lo distante
Y me has hermanado con lo desconocido.
Mi corazón se inquieta, si tengo que dejar mi albergue acostumbrado.
Olvido que lo antiguo está en lo nuevo,
que en lo nuevo vives también Tú…

Rabindranah Tagore

lunes, 18 de abril de 2011

A las dos de la mañana

Dos de la mañana y dos días enteros persiguiendo pasos de Semana Santa por Sevilla. Cómputo de horas dormidas en tres días: unas once horas.

- A ver, esto es como si de repente dejas que otro opine en la conversación,¿no? Y claro, si le dejas que hable, entonces ya la has fastidiado porque tienes que escuchar la respuesta. Vamos, que aquí no estoy decidiendo yo sola, él también y, esto, claro, ya lo has tomado en cuenta, ¿no?¿me explico?-

Cara de incomprensión profunda al otro lado.

-Pero es que esto no es ningún diálogo: eres tú hablando contigo misma, desde tu experiencia y tú quieres dar una respuesta desde esa experiencia,¿o no?-

Cara de asombro profundo por este lado.

-No, yo estoy contando con "otro", estamos en diálogo-
-¿Y tú eso lo tienes escrito en algún lado?-
-¿El qué?-
-El diálogo con "el otro"-
-¡Pues claro!-
-Vamos a ver si nos entendemos, tía, que me estoy rayando-

Repito mi magnífico discurso sobre diálogos, conversaciones y entradas en la vida.
Recibo una onomatopeya larga de "ah, esto ya sé lo que es".

-Ya: esto es como cuando te echas novio formal y ya tienes que decidir las cosas importantes tomándolo en cuenta, ¿algo así?-

-Sí, algo así, sólo que el tipo de la conversación es Dios-

Y nos echamos a reír.



jueves, 7 de abril de 2011

Tan brillante y tan magnético



Ana Torroja – Sonrisa

Enciendo velas en la madrugada,
voy deshojando flores en mi almohada,
mirando al techo me dejo llevar a otra realidad.

Y observo el sol que entra por mi ventana,
que me despeja y renueva mis ganas,
miro al espejo y me pregunto qué me espera fuera.

Y siento todo tan brillante y tan magnético,
nada ni nadie puede hacer que me derrumbe
hoy que tiemble el suelo que allá voy,
pisando fuerte y sin reloj

Tengo una sonrisa para regalarte,
tengo mil cartas de amor, y tengo
todo el tiempo que perdí sin ver el sol.

Tengo mil historias que quiero
contarte escondidas en mi voz.

No quiero dejar nada por sentir,
ya sé quien soy.

Y salgo a pasear entre la gente,
y juego a imaginar de donde vienen,
y me enamoro de cada rincón
dejando al corazón volar.

Y extiendo la ciudad mirando al frente,
esta mañana el mundo es diferente,
descubro tantas cosas que no vi por no quererme…

Al fin sé que amanece y me respira la mañana,
deshacer las vendas que ocultaban mi mirada,
no quiero que la prisa me obligue a no ver nada,
por fin la lluvia me toca…

No quiero dejar nada por sentir,
ya sé quien soy...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Juguetes en Uganda

La imaginación de los niños africanos a la hora de construir juguetes es inagotable. Aunque, la verdad, nunca se me hubiera ocurrido que fuera posible esto...


martes, 24 de agosto de 2010

Amigas



Las amigas descuelgan el teléfono y te dejan las cartas de la madre de Katherine Hepburn bajo la puerta. Y entonces una (y la otra) cree que tampoco es tan difícil alcanzar los sueños. Sólo hace falta un saquito de determinación, una pizca de inconsciencia y una buena dosis de entusiasmo inagotable:

"Éste es el verdadero goce de la vida: ser usado para un objetivo que tú mismo reconoces como importante; estar totalmente agotado cuando te arrojen al cajón de los trastos, ser una fuerza de la naturaleza en lugar de un pequeño febril y egoista, lleno de malestar y resentimiento, quejoso siempre de que el mundo no se dedique eternamente a hacerte feliz.


No te des por vencida.
Lucha por tu futuro.
La única solución es la independencia.
Las mujeres valen tanto como los hombres.

¡Adelante!


No tienes demasiado dinero pero sí un espíritu independiente.

¡Conocimientos! ¡Educación!

¡No cedas!

Traza tu propio camino.
No gimas.
No te quejes.
Piensa positivamente."


viernes, 30 de julio de 2010

De jedis y otras conversaciones por teléfono



Qué difícil es tomar decisiones. No sé si es característica de nuestra generación o es que mis mejores amigas y yo formamos un selecto club, pero lo cierto es que nos cuesta arriesgarnos, apostar sin garantías y librarnos de "lo que se supone que tenemos que hacer".


Hoy he tenido con una de ellas una larga conversación de teléfono (¿y cuándo no lo son?), viendo los pros y contras de dos posibles caminos, aunque al final (¿y cuándo no?) hemos ido un poco más allá de la situación concreta y hemos compartido cómo nos las apañamos para distinguir el camino correcto, las elecciones que nos hacen más felices y cómo distinguir si lo que nos retiene es sana prudencia, sexto sentido o puritito miedo a caernos.


Yo le conté que había aprendido este año (bueno, eso de aprender es quizá muy pretencioso, todavía ando en prácticas) a hacerme una pregunta cuando empezaban a entrarme esos atasques mentales: ¿esto que estoy sintiendo es del espíritu bueno o del malo?¿esto que estoy eligiendo me da vida o me acerca a la muerte? Si olía el tufo del mal espíritu, dejaba de darle vueltas y me agarraba a lo que ya tenía claro que me daba vida. Entonces mi amiga me preguntó "¿Y a qué llamas tú vida?"


Glups. Menuda pregunta.


Respondí que me acercaba a la Vida cuando volvía a sentirme en mi centro, cuando sentía una alegría que no estaba tan relacionada con lo que hacía, como con verle sentido al lugar en el que me encontraba, con darle alas a mis convicciones más profundas y con las que me sentía más "yo". Básicamente, con "estar en mi centro" y dejar brillar la Luz.


"La verdad, es que esto es como en la Guerra de las Galaxias"-le dije-" Tú eres un guerrero jedi, pero puedes acabar en el lado oscuro, si te dejas llevar por el mal espíritu; y el miedo, normalmente, es el peor porque te está privando de encontrar tu sitio, de arriesgarte a probar otros lugares, otras experiencias, otras vidas"

A veces me sorprendo transmitiéndole a los demás cosas que me haría mucha falta aplicármelas a mí misma. ¿De dónde nos viene esa clarividencia, cuando hablamos con alguna gente?¿por qué somos capaces de iluminar lo que ni nosotros tenemos resuelto?Cuando hablaba, parecía tenerlo tan claro, tan masticado, tan vivido...que cuando colgué, me pregunté a mí misma qué es lo que me falta, por qué sigo dándole tantas vueltas a lo mismo, por qué no soy capaz en realidad de dejarme llevar y mandar al cuerno todos los planes y los "tengo que".

Por qué, básicamente, dudo de que soy un caballero jedi y ya sé, aunque no lo quiera reconocer, dónde está La Fuerza.

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