martes, 1 de febrero de 2011

Escucha...Experiencias de Vida


Sor Lucie Tokoyo Buna, originaria de Tadu, en la provincia oriental de la República Democrática del Congo, es una misionera comboniana que regresa del Brasil donde ha trabajado 9 años.Aquí os transcribimos la entrevista que le hicimos:

  • Sor Lucie, ¿cómo ha nacido su vocación?
Al principio ha sido seguramente el contacto con las Misioneras Combonianas que dirigían la parroquia de Tadu. En Isiro, donde fui a continuar mis estudios, conocí allí también a las Misioneras Combonianas. Me atraía su vida, la coherencia, la donación total de Comboni, que se resumen en las palabras “Salvar a África con África”. Me quedé muy impresionada por su empeño en rescatar a los esclavos, educarlos y hacer de ellos los protagonistas del anuncio del Evangelio y de la promoción humana en África. En la parroquia de Santa Ana de Isiro, en contacto con las hermanas combonianas, comencé mi camino vocacional en su Instituto...Y esto contra la voluntad de mis padres.

  • Después de sus años de preparación, ¿partió para la Misión?
Sí, fui enviada al Noroeste de Brasil, en la región de Rondonia, en la ciudad de Cacoal. Es una ciudad cuyo mártir es el P. Ezechiele Ramin, misionero comboniano, asesinado en el 1985 por lo sicarios de los latifundistas porque defendía el derecho de las personas a disponer de la tierra para cultivarla y vivir. Las personas se asombraban de ver a una africana entre ellos. A mi llegada, para sustituir a una Hermana, me confiaron la responsabilidad del Centro de Formación pastoral, a nivel diocesano. Mi servicio comprendía también la catequesis, la liturgia, la pastoral de los encarcelados, etc.….

  • ¿Ha tenido dificultades en esta nueva realidad?
La primera dificultad ha sido, naturalmente, el estudio de la lengua. Se necesita tiempo y paciencia para aprenderla bien. Con frecuencia los anuncios son entusiasmantes, podéis encontrar libros y métodos con títulos como “el portugués en 10 lecciones” o “el portugués sin fatiga”.No siempre es verdad, ¡para aprender bien una lengua hay que fatigar! 

Otra dificultad inicial ha sido la de la organización pastoral, que es completamente diferente de la nuestra, en la RDC. En Brasil es la Conferencia Episcopal la que hace el programa pastoral y da los temas y las directivas que todas las parroquias deben seguir. Al principio yo no he podido participar a algunos cursos de iniciación dado que la parroquia tenía 62 comunidades en la selva yo, me he encontrado directamente sumergida en la pastoral y he tenido que aprender a desplazarme en moto.

  • ¿Cuáles son las realidades brasileñas que la han impactado más?

Desde mi primer largo viaje de dos días y dos noches en autobús desde San Pablo hasta Rondonia, he estada impactada por el hecho de que todos los terrenos de la carretera están delimitados y cerrados con alambre de púas. para señalar que son propiedad privada. Durante estos viajes existe el riesgo de caer en emboscadas por obra de los bandidos. Esto me ha sucedido una vez. Nuestro autobús fue bloqueado y llevado a la selva donde los bandidos nos han cogido todo los que llevábamos. Las personas, están con frecuencia, armadas y una pelea o una simple injuria puede desencadenar violentas disputas.


Otra realidad y esta mucho más bella, es que la población brasileña es un verdadero entresijo de razas. Mirándome, la gente pensaba si sería una religiosa brasileña. Digo esto porque la presencia afro – brasileña (los descendientes de los esclavos venidos de África) es muy fuerte. Las personas se organizan para defender sus derechos, para exigir cambios. Las mujeres saben organizarse, ser solidarias y unidas, defender sus principios, mejor que los hombres. Nuestra Iglesia en la RDC está, sin duda inspirada en la vivacidad de la Iglesia brasileña: Pensamos en modo particular a las CEVB( comunidades eclesiales de base). 

El Brasil tiene una gran experiencia en este campo. Las CEVB brasileñas hoy animan también la concientización de los derechos humanos sobre todo cuando atañe al bien común, por ejemplo la tierra, la defensa de las comunidades indígenas, etc …Las personas comprenden que salvar la naturaleza es salvar la vida de la humanidad y el futuro de la nación, y para esto se forman y se informan sobre diversos aspectos y fines, y luchan junto a las asociaciones: Escriben opúsculos, organizan encuentros, proyectan películas, para informar a la población sobre los bienes y las riquezas de sus lugares. Se ponen en guardia contra ciertas multinacionales, sobre la privatización. No hay que esperar, porque cuanto más se espera, más serán irreparables los daños.


También lo hemos leido en Suore Missionare Comboniane

La reconstrucción de Sudán



El obispo de Rumbek, comboniano, tiene claro que para reconstruir Sudán es necesario perdonar y sanar los interminables años de guerra.

Puedes seguir leyendo la noticia, aquí.


La Paz no sacrifica a nadie



“Luchar por la paz significa no sólo oponerse a la guerra o tomar una posición pacifista simple; sino tomar una posición integral que, pasando por cuestionar al sistema capitalista neoliberal, nos interpele también en la justificación de la violencia, como si fuera ésta el único camino para enfrentar la injusticia. Al reflexionar seriamente la posición del propio Cristo, que proclamó su mandamiento nuevo de amar al prójimo como él nos amó y de amar inclusive a nuestros enemigos (Mat. 4, 38-48; Luc. 6, 27-35), se concluye que es la no-violencia activa, la real alternativa para construir una sociedad donde quepan todas y todos, sin que se tenga que sacrificar a nadie para conservar la paz y el orden”.

Monseñor Samuel Ruiz

Un profeta latinoamericano




Extracto de una entrevista concedida por monseñor Samuel Ruiz García (SR) a Mauro Castagnaro (P), publicada en el número de junio-julio del 2000 de la revista ‘Popoli’, publicación mensual de los Jesuitas. Monseñor Ruiz –obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, en Chiapas, México– falleció antes de ayer a los 86 años de edad.

  • P. Monseñor Ruiz, uno de los puntos centrales de su acción pastoral ha sido su relación con los indígenas. ¿Cuáles son los motivos profundos de las dificultades que la Iglesia encuentra aún hoy en este campo?
SR. En América Latina enfrentamos cuestiones que ya se vivieron en los primeros tiempos de la Iglesia. De hecho, el primer problema que la Iglesia encuentra es el de los convertidos del paganismo. Muchos de los que provenían del judaísmo sostenían que los paganos primero debían adherir a la ley de Moisés y luego, a través de ella, volverse cristianos, porque la promesa había sido hecha al pueblo judío. Pedro y Pablo tomaron posiciones diferentes sobre este tema. Pablo subrayó la superación de la ley mosaica, en una discusión profunda y no sin tensiones. El primer concilio de Jerusalén dio indicaciones para resolver el problema. San Pablo decía: “Dios ha permitido que cuantos no recibieron la revelación de Cristo hayan conocido una presencia salvífica de Dios, para que Él pudiera convocarlos a formar el nuevo pueblo de Dios como pueblo formado por todos los pueblos de la tierra”. Por lo tanto, el nuevo pueblo de Dios no corresponde a un grupo étnico, lingüístico o cultural. Sin embargo, la Iglesia no asumió con plena conciencia esta experiencia.

La inserción del Evangelio en el imperio romano hizo surgir una cultura grandiosa, la occidental o ‘occidental cristiana’. Cuando los misioneros partieron hacia China o América Latina, fueron ir a “occidentalizar”, más que a evangelizar. En nuestro continente no hubo un encuentro entre el cristianismo y las religiones precolombinas, porque se pensaba que estas eran obra del demonio y la acción misionera una tarea llevada a cabo entre las sombras de la muerte y las tinieblas del pecado. Los misioneros, convencidos de que “fuera de la Iglesia no hay salvación” (una interpretación equivoca de San Ireneo), forzaron la conversión de los indígenas y destruyeron todo lo que estaba relacionado con los cultos tradicionales. Se comparaba a la Iglesia con el arca de Noé, recordando que sólo las parejas de animales que subieron a ella se salvaron del diluvio, pero olvidando que los peces no murieron, a pesar de no haber encontrado refugio allí.

En América Latina no hubo ningún diálogo. La mayor parte de los indígenas abrazó el cristianismo bajo la amenaza de los soldados invasores. En el mismo momento en que conocieron el contenido del Evangelio, fueron obligados a aceptar la cultura “occidental cristiana” como el único medio para expresar su fe.
  • P. Luego llegó el Concilio Vaticano II...

SR. Allí aparecieron los primeros signos de un cambio. Fueron sobre todo los obispos africanos los que solicitaron orientaciones para resolver las dificultades de la acción misionera relacionadas con las ciencias antropológicas y sociales. Luego, en un encuentro promovido por el Departamento de Misiones del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en preparación a la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que se llevó a cabo en Medellín en 1968, una presentación del sociólogo Volmatoff, explicaba cómo la evangelización llevada a cabo usando los parámetros culturales occidentales, contribuyó a la destrucción de las culturas nativas. 

Por ejemplo, cuando algunos misioneros llegados a una zona salvaje de la Amazonía Venezolana, hallaron una comunidad indígena que vivían desnudos, quedaron escandalizados y lo interpretaron como un indicio de baja moral. Obligaron por lo tanto a los indígenas a llevar vestidos que hicieron llegar a ese efecto, pero que se convirtieron en un mortífero canal de transmisión de virus, reduciendo la comunidad a la mitad y constituyendo un obstáculo a la comunicación que antes se producía por medio de pinturas en la piel.
  • P. Desde allí comenzó el camino pastoral de su diócesis.

SR. En nuestro continente jamás existió lo que el Concilio llama “Iglesia autóctona”, es decir, la encarnación del Evangelio en la cultura de un pueblo a partir del reconocimiento de lo que hay de revelación de Dios en ella. En este momento, en que los indígenas surgen como sujeto de su propia historia, adquiere gran importancia el hecho de que puedan hallar un cristianismo encarnado en sus culturas o recuperar una religión que no les impone una esquizofrenia. Esto hace urgente el surgimiento de iglesias autóctonas en el continente.

Ese es el camino que tomó nuestra diócesis. Ahora tenemos 18.000 catequistas indígenas. 502 diáconos indígenas, todos ellos casados excepto dos. La Santa Sede está un poco preocupada por este elevado número, pero es fruto de 40 años de trabajo, y si en Chicago hay 200, en nuestra diócesis hacen falta muchos más porque es muy extensa y para permitir realmente el surgimiento de una Iglesia autóctona. Nosotros esperamos tener pronto sacerdotes, y más adelante obispos indígenas.

Lo hemos leido en MISNA , la agencia internacional de noticias misioneras.

sábado, 29 de enero de 2011

¿Sólo a veces?



A veces me siento pequeño… por tantos motivos. Porque no acierto. O no hay ganas, o fuerzas, o motivos. Porque me encuentro solo. O me parece que nadie me entiende. A veces me aburro, me inquieto, no está por ningún sitio la pasión, la intensidad, la ilusión o la alegría. Faltan las ideas, las palabras. Me parece que no amo bien a los otros. Y tampoco sé acoger el cariño o la delicadeza que alguien pone en mi vida … Ayúdame, Señor

A veces me siento absurdo…porque no sé lo que creo. Me pesan las contradicciones. Me pregunto cuál es mi lugar en el mundo, y luego hasta esa pregunta me parece imposible. Sobran las palabras, pero los silencios también muerden. Quisiera ser sincero, pero siento que vivo a medias. Me pregunto por el futuro, por los estudios, el trabajo, la familia, los amigos, los pobres, los ricos… Me dan miedo las preguntas: ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo será esto?... y me dan miedo las respuestas…Ayúdame, Señor.

Palabras de un Dios enamorado a cualquiera de nosotros.

No temas, que yo te he elegido, te he llamado por tu nombre. Tú eres mí a.Si pasas por aguas profundas yo estoy contigo. Si cruzas grandes ríos no te anegarán. Si pasas por el fuego no te quemarás, ni las llamas te consumirán, porque yo soy tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. Eres preciosa a mis ojos, eres estimada y te amo. No temas que yo estoy contigo (Is 43,1-5)

 Lo hemos leído en Vocaciones jesuitas

domingo, 23 de enero de 2011

Hijo mío




"Hijo/a mío/a que estás en la tierra, preocupado/a, solitario/a y tentado/a.

Yo conozco perfectamente tu nombre y lo pronuncio como santificándolo, porque te amo.

No, no estas solo/a, sino habitado/a por mí, y juntos construimos este reino del que tú eres heredero/a.

Me gusta que hagas mi voluntad, porque mi voluntad es que tú seas feliz, ya que la gloria de Dios es la persona viviente.

Cuenta siempre conmigo y tendrás el pan para hoy; no te preocupes, sólo te pido que sepas compartirlo con tus hermanos y hermanas.

Sabes que perdono todas tus ofensas , antes incluso de que las cometas, por eso, te pido, que hagas lo mismo con los que a ti te ofenden.

Para que nunca caigas en la tentación, cógete fuerte de mi mano y Yo te libraré del mal, querido/a mío/a."



¿Qué hacemos en los encuentros misioneros?




Supongo que algunos de los que os asomáis al blog, os habréis preguntado alguna vez qué hacemos en nuestros encuentros mensuales de jóvenes misioneros. Carmen nos explica cómo discurrió el último de esos fines de semana. ¡Estáis todos invitados al que celebraremos en febrero!

CONVIVENCIA DE ENERO (15-16)

"La mezcla de fe, juventud, experiencia e ilusión, es lo que garantiza el flujo de energía positiva y limpia que hace frente, muchas veces inconscientemente, a lo que el mundo impone hoy. En muchos rincones, iglesias y casas hay gente de buena voluntad, reuniéndose con entusiasmo por seguir descubriendo la Palabra de Dios, por seguir compartiendo experiencias de vida, por conocer personas con las mismas inquietudes o que van contracorriente, cuando la corriente hoy es más fuerte que nunca.

Esto es lo que pasa en los encuentros de jóvenes en casa de las combonianas. Lo primero y más significativo, es que vuelves siempre diferente, y eso es garantía de que lo que ha sucedido esos dos días es algo importante. Tenemos la compañía más preciosa, la de un Jesucristo, encantado de ser protagonista de pensamientos, experiencias,reflexiones y sueños.

Este mes hemos tenido la suerte de ser más gente (poco a poco crecemos) y de poder compartir en cada encuentro un poco más de nosotros mismos.

Comenzamos con una oración muy bonita, preparada por Bea, que entre titulares, lectura y canciones dio inicio a lo que sería un tiempo de silencio muy enriquecedor. Pusimos sobre la mesa la actualidad, dura y ausente de amor, para después acariciarla con la oración que Dios nos dedica a cada uno de nosotros.

A continuación Jorge y Alexia, un matrimonio de jóvenes comprometidos, nos dejaron a todos con la boca abierta, no por sus aventuras (muchas), sino por el espíritu con el que las viven. Recién llegados de Mozambique, nos quisieron hablar de ésto y de lo que está siendo la verdadera misión de su vida: “cumplir en cada momento la voluntad de Dios”. Así nos lo transmitieron, una misión no es un viaje aislado, ni un periodo corto de entrega, la misión del cristiano es estar a la escucha constante de la voz del Padre. Por eso su entusiasmo es contagioso, porque no hay nada más auténtico que una persona que se siente amada por Dios.

Juntos y por separado, han estado en muchos países contemplando en primera línea la realidad del mundo. Con su matrimonio, unificaban el camino y seguían caminando hacia nuevos destinos: Etiopía, Mozambique....alternando con experiencias tan humanas como la de estar en una casa con adolescentes provenientes de familias desestructuradas, en Madrid. En definitiva, pudimos compartir con mucha alegría, su generosidad, sus ilusiones y su fe, todo vivido en pareja, y realmente fue una tarde fantástica.

El sábado terminó con la hospitalidad “única” de la comunidad de Combonianas de Madrid, cenando todos juntos en el comedor. Y después buscando la unidad de los hermanos en la vigilia por la paz.

El domingo amaneció de la mejor forma posible, con otro ratito para el Señor, en la capilla. A continuación la catequesis, que dio Expedita, hablando de la paz, y del hermoso mensaje de Jesucristo, de no devolver violencia, sino pedir por la transformación del agresor. Y como los cristianos debemos ser un freno, ante la deshumanización y la falta de amor y de perdón.

La reflexión no podía ser otra, que un análisis sobre nuestra propia violencia, esa que no se ve en los puños, sino en malas contestaciones, indiferencias, gestos, etc. Compartimos cosas interesantes, los que estábamos allí, y fuimos a llevar todas las conclusiones al altar, a celebrar la Eucaristía todos juntos.

Y con ese gustillo en el corazón, por las cosas descubiertas y una sonrisa en la cara, nos despedimos, nos vamos cada uno a su rincón, y en febrero nos volveremos a encontrar...si Dios quiere,claro."

Carmen

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