sábado, 7 de abril de 2018

Amando hasta el extremo. Pascua 2018

En esta entrada os acercamos la Pascua de Jóvenes en Misión en Granada. Las palabras y las imágenes se quedan cortas para transmitir toda la intensidad que vivimos. Os compartimos las impresiones de Lucía, una de las participantes, y también algunas reflexiones e impresiones de esos días. Todo ello ilustrado con alguna foto y un breve vídeo.

"El miércoles 28 llegamos a la estación de autobuses de Granda sin saber a dónde íbamos, con quién o a qué; no conocíamos los Combonianos ni su labor, ni mucho menos las personas con las que nos íbamos a encontrar, lo único que teníamos claro era lo que buscábamos; redescubrir nuestra fe, ver más allá de ella y aprender qué es una Pascua misionera, viviendo el amor de Jesús, viviendo el amor hasta el extremo.
Momento de preparación del Via Crucis
Compartimos y vivimos nuestra fe a través de catequesis, oraciones y otras actividades encaminadas a acercarnos a la experiencia de la Pascua, a sentir a Jesús entre nosotros. Escuchamos también distintos testimonios, muy reveladores, que nos hicieron ver los aspectos de la realidad que no vemos reflejados en nuestra vida diaria o en los medios, algunos de ellos nos acercaron a Dios por medio de la felicidad, mientras que otros lo hicieron por medio de la tristeza, la empatía y la vergüenza, vergüenza por un mundo que, lejos de luchar por una mejora para todos, acalla las voces del amor, y es ahí donde entra la vocación misionera, de llevar la palabra de Dios a quienes lo necesitan, de compartir lo que nos hace felices como cristianos, que no es otra cosa que la fe y el amor. 
Catequesis del Jueves Santo

Vigilia Pascual


Testimonio de Adama, migrante de Guinea Conakry
Además de las actividades, tuvimos la suerte de compartir y vivir las celebraciones con una comunidad que nos abrió las puertas y nos recibió con la alegría que Jesús nos ha enseñado; disfrutamos de las celebraciones como no lo habíamos hecho antes , sintiendo este espíritu de comunidad, unión y amor, pero, sobretodo, pudimos vivir los distintos momentos de la Semana Santa en un ambiente de familia, culminando con la Vigilia Pascual, en la que, más que nunca, sentimos que Jesús había resucitado en todos nuestros corazones, haciéndonos de nuevo enviados de su Palabra. No nos vamos a engañar, no hubo sólo misas y oraciones, hemos vivido muy buenos momentos todos juntos, nos hemos reído hasta tener agujetas y nos hemos conocido en la mejor de las circunstancias, tan buena que cuesta creer que haya sido tan solo una coincidencia."
Lucía Rodríguez



Reflexiones e impresiones
A lo largo de la Pascua fuimos compartiendo nuestras reflexiones, estas son algunas de ellas:

“El camino del amor no puede ser reemplazado por el camino del poder”
Muchas veces me obsesiona la idea de cambiar este mundo corrompido por el egoísmo y la hipocresía. Pero la esencia del cambio tiene que estar, a mi parecer, en el amor porque si partimos de él podremos crecer en una sociedad donde reine la paz, la justicia y la libertad. Muchos lo llaman utopía pero para mí no es más que esperanza.

Por ahora no sé qué esperar de estos cuatro días, pero estoy rodeada de mucha gente de la que sé que voy a aprender mucho. Tengo una cosa clara, y es que me estoy llenando de fuerza para ser luz.

Me gustaría ser luz para los que han perdido la esperanza.

La fe se vive desde la familia.

No olvides que a pesar de la vida ajetreada que llevas debes cultivar ese granito de mostaza que habita en tu corazón. No te traiciones, no le des la espalda.

Aprender a ser luz y querer serlo. Ayudar al prójimo para que a la vez yo me sienta ayudado y realizado.

Estoy expectante a todo lo que va a pasar, nerviosa, como una niña pequeña. Todo, hasta las conversaciones son un regalo. Me encanta el grupo que se está creando. Jesús está aquí, no me cabe duda. Me sorprende la atención que le estoy poniendo a todo.

Me siento ilusionado por vivir esta Pascua, ya que es la primera vez que la celebro de esta manera y con ganas de aprender nuevas cosas.

Me gustó mucho la frase de la oración de la mañana: “Que las personas puedan conocer a Dios en mi”.

Cuando necesite…mándame a quien me necesite.

Recíbeme, con todo lo que tú pusiste en mí. Gracias por la vocación. Dios no llama a los capaces, capacita a los que llama.

En el momento de sentarnos a la mesa con Jesús me he planteado varias cosas; ¿Le diría Jesús a las mujeres que se sentaran hoy con él, o ellas cenarían en otra mesa? Quiero pensar que toda/os junta/os. ¡Ojala!
He pensado también que  su mesa, hoy si sería tan internacional como lo ha sido la nuestra, sin fronteras.

lunes, 2 de abril de 2018

Perderlo todo por amor

En este lunes de Pascua os compartimos una oración del Obispo Santiago Agrelo que nos acompañó en nuestra Pascua de Jóvenes en Misión en Granada.

"Señor, ayúdame a perder la fe en mi fe, por si aún es tiempo de que empiece a creer en ti. Enséñame a ir contigo, a seguirte, a escucharte, incluso si me pides que desate y te lleve el borrico que necesitas.

Si creo en ti, abandonaré mi camino por el tuyo, que eres el Camino y la Verdad y la Vida, y contigo iré donde tú quieras, donde tú vayas. 

Si creo en ti, tu destino se volverá mi destino, ya se llame cruz ya se llame cielo, ya lo llames abajamiento ya lo llames gloria, ya se llame muerte ya se llame vida.

Si creo en ti, entraré en tu mundo, en tu evangelio, en tu humanidad, en tu pasión por el reino de Dios que llega para los pobres, que va donde tú vas, que se acerca a quienes tú te acercas.

Si creo en ti, en todo tiempo y lugar pediré, a silencios, a susurros, a voces, a gritos, el Espíritu que me transforme en ti, el amor que me haga uno contigo, hasta que me pierda en ti, hasta que tú, más que yo mismo, vivas en mí.

La fe en mi fe me ha llevado a suplantar sin escrúpulo el culto a Dios por el culto al dinero; a conjugar sin remordimiento la veneración de Cristo en la Eucaristía y su desprecio en los pobres; a guardar en el corazón odios en lugar de amor, ofensas en lugar de perdón, venganza en lugar de misericordia; a sacrificar en el altar de mis ambiciones -de grandeza, de dominio, de poder, de riqueza- la paz que tú nos has ofrecido haciéndote pequeño con nosotros, pobre por nosotros.

La fe en mi fe ha transformado tu evangelio en ideología desencarnada, y a ti, Jesús, Dios de carne y hueso, Dios y hombre verdadero, Dios discapacitado, Dios disminuido, Dios mendigo, Dios emigrante, Dios maltratado, Dios crucificado, te ha reducido a doctrina inocua, a imagen de madera, a rito que puedo cumplir sin complicarme la vida.

Y mientras la fe en mi fe va diciendo que lo mío es mío y que todo lo necesito para mí, tú, Señor, a lomos de un borrico prestado, te dispones a darlo todo, a perderlo todo, a renunciar a todo porque los sedientos encuentren el agua, los hambrientos el pan, los ciegos la luz, los muertos la resurrección y la vida que necesitan y que eres tú.

Hoy, mientras mi fe, orgullosa, satisfecha y descreída, va diciendo que los pobres se queden donde están, que no apesten la sala de nuestro banquete, que no den el espectáculo de morir en nuestras calles, a la puerta de nuestras cosas, tú, en la eucaristía, nos muestras tu cuerpo repartido, tu sangre derramada, todo tú perdido en el abismo de mi necesidad: ¡Todo tú entregado porque nos amas!
El mundo te necesita, Jesús; la humanidad te necesita; los pobres te necesitamos: Ayúdame a perder la fe en mi fe. ¡Enséñame a creer en ti!"

Santiago Agrelo Martinez-Obispo de Tánger (22/03/2018) [Fuente original]


lunes, 26 de marzo de 2018

Ludoteca misionera

Para la ludoteca de este mes de marzo os compartimos un poco de música. El grupo Afroféminas nos propone en esta entrada 10 artistas africanas para introducirnos a este fantástico mundo musical.


lunes, 19 de marzo de 2018

Frase misionera del mes

Este mes os traemos esta frase del misionero Leo Ramos, que resume el valor de la solidaridad misionera frente a la caridad sin compromiso.


viernes, 16 de marzo de 2018

Perseguidos


"Cuando salí de Senegal, salía con la cabeza llena de sueños. Llegué a España con la cabeza llena de sueños. Ahora tengo la cabeza llena de miedos" Lebón (pseudónimo de migrante senegalés en la transcripción de su testimonio)

Nos llega una triste noticia, Mbaye Ndiaye ha muerto en Madrid tras ser perseguido por la policía en una redada. Ndiaye era senegalés, tenía 35 años y llevaba 14 en España. Era vendedor ambulante, y según los primeros testimonios, fue perseguido por la policía desde Sol hasta el barrio de Lavapiés (C/ Mesón de Paredes), donde ha sufrido un infarto y, a pesar de los esfuerzos del SAMUR, ha fallecido. Estos hechos aún no tienen versión oficial. Pero más allá de los detalles que se esclarezcan en los próximos días, deja en evidencia las condiciones a las que se ven forzadas a vivir las personas migrantes.  Perseguidas.
Vecinos de Lavapiés encienden velas en el lugar de fallecimiento de Mbaye Nsiaye
(Fuente: @fanetin)

Pensar en Mbaye Ndiaye, me hace pensar en Pierre Osar, compañero de camino de un día de 2011 por Senegal, en una aldea llamada Ndiemane. Tras una tormenta que dejó atrancados los todoterrenos en el fango, tocó hacer una caminata hasta el pueblo. Varios jóvenes llegaron para sacar las ruedas del barro y llevar las mochilas en carretas tiradas por mulas. Uno de ellos era Jean Pierre. Con un poco de su inglés que había aprendido en la escuela, y con un poco de mi francés que había aprendido en el colegio, fuimos recorriendo el camino entre baobabs. Su sueño era ser informático, y no lo tenía fácil en la aldea así que había ido a la ciudad. Esos días estaba en la casa de sus padres ayudándoles con la cosecha, pero que ya casi no daba para cubrir los gastos. Quería emigrar a España para trabajar y poder enviar dinero a su familia. No sé si consiguió asentarse en la ciudad, si consiguió evitar un viaje inhumano. No lo sé, desde entonces no he sabido nada de él, el correo que me apuntó en un papel bajo la lluvia debía tener alguna errata que lo hacía inválido. Hago mías las faltas. Pienso en Pierre, siguiendo un sueño, perseguido por la necesidad.
Con Pierre Osar en Ndiemane (2011)
Pensar en Mbaye Ndiaye, me hace pensar en Serigne. Senegalés de 42 años, residente en España desde hace trece. Quien compartió su testimonio en la Jornada de Migraciones Climáticas, empujado a lanzarse al mar en una patera por el expolio de los recursos pesqueros por parte de multinacionales, que abastecen nuestros supermercados. Hago mías las faltas. Pienso en Serigne, siguiendo un sueño, perseguido por el despojo.

Pensar en Mbaye Ndiaye, me hace pensar en todos esos migrantes con los que convivimos en nuestro día a día. Esas miradas hacia otro lado, esas miradas de recelo. Esas palabras ausentes, esas palabras condenatorias. Hago mías las faltas. Pienso en Ndiaye, siguiendo un sueño, perseguido por los prejuicios.

“ Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho 
Gabriel Celaya (La poesía es un arma cargada de futuro)

Íñigo Vitón García



lunes, 12 de marzo de 2018

Experiencia misionera en Malindi

Soy una joven de 26 años, que siempre he tenido el deseo de conocer el mundo de las misiones. En mi interior ha existido la inquietud de ver cuál podría ser el camino en mi vida. 

He tenido un trabajo y una vida muy buena que Dios me ha estado regalando. Pero esta inquietud, por momentos se hacía más grande. Era como una fuerza interior que me impulsaba a descubrir lo desconocido, a ver los diferentes caminos que hay en la misión, a conocer otras costumbres y realidades, etc. Ya no es sólo el deseo de ir a ayudar a los demás, sino es el hecho de estar entre la gente, compartir costumbres, hábitos, recursos, alegría y felicidad.
Maribel, en el centro, con la comunidad comboniana
He tenido la oportunidad de ir a Adu (Malindi), situado en Kenya (África), donde he podido conocer a una comunidad cristiana de combonianas, quienes me acogieron como una más, y a unas familias que me han dejado huella. En Adu la gente no tiene muchos recursos, viven prácticamente en cabañas, recogen el agua de la lluvia para beber, se alimentan de la agricultura y ganadería. A pesar de todo esto, la gente desprendía felicidad, emoción que brilla por su ausencia en la sociedad en la que vivimos. Una cosa que puedo remarcar es el amor con el que l@s misioner@s hacen las cosas en la misión. Es sentirse querid@s por Dios, y así, poder querer a los demás, a los más pobres, sin esperar nada a cambio. Sólo es ver cómo van progresando, dando un poco de esperanza a sus días. También he podido observar el concepto de vida que tiene la gente en África, al menos las personas que he conocido. Un alma transparente, gente que se vuelca por aquellos que se acercan queriendo hacer el bien, gente acogedora, capaces de compartir con el huésped todo lo que tienen, cuando a veces solo tienen para comer una vez al día. Es impresionante la dimensión de la acogida que pueden llegar a hacer estas personas. 

Esta experiencia para mí ha tenido, y tiene, un significado. Por una parte, la oportunidad de haber podido ir y conocer el mundo de la misión en una comunidad cristiana de combonianas, a penas en sus inicios, en un poblado muy precario donde los recursos son escasos y donde existe una cultura muy diferente. Todo esto es un regalo y el sentimiento que tengo es de agradecimiento. Esto permite abrir los ojos del corazón y la mente para ver la vida desde otro punto de vista, a ser más consciente de la realidad, a saber valorar y apreciar cada momento y cada cosa que tenemos. 

Por último, me gustaría compartir lo que esta experiencia está significando en mi vida. La razón es porque podría ser un camino de vida en el cual me sienta llamada. Si no es así, he podido conocer desde cerca otros caminos dentro de la misión en los cuales puedo sentirme llamada a ellos. En este momento de mi vida, he retomado mi vida anterior, ejerciendo la profesión que tanto me gusta: Enfermería. Esto también me ayuda para este camino de discernimiento en el que me encuentro. 

Ante todo esto, me gustaría concluir diciendo que, una de las cosas que me ha enseñado esta experiencia y que grabo en mi corazón es: “Esperar y tener paciencia porque todo llegará a su tiempo; y lo que llegue vendrá con Paz y Amor”. 

Pues Jesucristo espera, es paciente, y viene justo en el momento necesario, regalando la Paz interior y el Amor. 

Maribel

lunes, 5 de marzo de 2018

Pon tu mano en mis ojos

Este mes os traemos esta bella oración de Florentino Ulibarri:

Pon barro y saliva,
y tu mano humana y divina,
en mis ojos para que tengan vista

Pon tu mano en mis ojos miopes,
para que puedan mirar más allá
de la costumbre, la familia y la comunidad,
y ver al hambriento, al sediento, a los siempre pobres.

Pon tu mano en mis ojos endurecidos
por el paso de los años y los fracasos,
para que se transformen
en ojos emocionados, capaces de llorar.

Pon tu mano en mis ojos cansados,
que no alcanzan a distinguir bien cosas y personas,
para que adquieran juventud y claridad
en este mundo convulso y cambiante.

Pon tu mano en mis ojos enfermos,
mal acostumbrados y poco cuidados,
para que recuperen la salud
y puedan ver sin engaño en plenitud.

Pon tu mano en mis ojos heridos
por tantos golpes, luces y fogonazos
que han recibido de la vida
cuando intentaban verla en profundidad.

Pon tu mano en mis ojos vacilantes,
que no saben detenerse y reconocer
lo que ante ellos emerge con novedad
dejándome siempre perplejo y vacilante.

Pon tu mano en mis ojos superficiales,
que pasan rápida y febrilmente
por todo lo que encuentran y se les ofrece,
pero evitan encuentros y compromisos estables.

Pon tu mano en mis ojos ciegos,
clausurados a la vida y a la luz,
para que vuelvan a ver la vida y tus signos
con paz, ilusión y movimiento.

Pon barro y saliva,
y tu mano humana y divina,
en nuestros ojos para que tengan vista.
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