martes, 30 de abril de 2013

Es necesario que te vean




"Es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.» 

Jn, 27-31

¿Cuántas veces has hecho lo que Dios te pedía a escondidas? Pero no a escondidas por humildad, sino por miedo a que el mundo te vea.

Ese mundo que te juzga necesita saber que haces lo que haces por Amor al Padre. Es necesario que comprenda.

lunes, 29 de abril de 2013

En los humildes




«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor..." 

Mateo 11, 25-30

Quien ha encontrado a Dios en los más humildes, en las periferias, ya no puede volver a vivir como antes.

El Amor lo cambia todo.

domingo, 28 de abril de 2013

Pan y barcos



"Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe (...) Ésta es la morada de Dios con los hombres: acamparé entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado..."

 Ap 21,1-5a


El día acaba de despuntar y ahí estoy yo, recién llegada a la isla y de cara a ella. Detrás de mí, un alfombra de agua y encima de ella una flota de barcos atados con sus cuerdas. Observo los árboles de un verde rabioso con los brazos en jarra. Sólo se oye el ronroneo del mar y algún pájaro despistado. Todo es tan hermoso que soy incapaz de moverme durante un tiempo. Allí dentro está el campamento, aunque desde el muelle no pueda verlo. Sé que está ahí, a un par de kilómetros selva adentro.

Los barcos me han traído hasta aquí. Con ellos puedo viajar a donde me plazca y pueden llevarme de vuelta a casa. Sin embargo, y aunque parezca extraño, eso es precisamente lo que impide que me adentre en la isla. El corazón me arde de una manera que si sigo más tiempo allí clavada, tengo la sensación de que me quemaré. No sé qué hacer. Hay tantos barcos a mi espalda.¿Quién puede pegarles fuego?¿cómo voy a hacer eso?

Huele a pan. El aire se llena de ese sabor a miga tostada.

La isla es tan bonita.

Doy la vuelta y corro hacia los barcos. Lo único que puedo hacer por ahora es cortar con ahínco la soga que une el primer barco de la cadena al noray. Ahora los barcos flotan mansamente sin ninguna atadura. Puede que, poco a poco, se vayan alejando.

viernes, 26 de abril de 2013

Ni te lo imaginas




«Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.» 

San Pablo a los Corintios (2,1-10)


Y aquí nosotros agarrados a nuestras pequeñas conquistas, negociando los beneficios con Dios, calculando... Cuando Él mismo nos dice que es imposible que comparemos con nada la Vida que nos tiene preparada, esa que guarda como un regalo para cuando estemos dispuestos a abrirlo.

lunes, 22 de abril de 2013

Dejo la puerta abierta




"Yo soy la puerta: quien entra por mí, se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos..."
 Jn (10,1-10)

Solo el que te ama, te quiere libre. Incluso libre para irte lejos.

Solo el que te ama, te quiere libre. Y espera en vela hasta que vuelvas.

Solo el que te ama, te quiere libre. Para darte la bienvenida con un aluvión inapropiados de besos y risas.

domingo, 21 de abril de 2013

La vocación,signo de esperanza

Amelia Romo, misionera comboniana, en República Democrática del Congo



"Como sucedió en el curso de su existencia terrena, también hoy  Jesús, el Resucitado, pasa a través de los caminos de nuestra vida, y nos ve inmersos en nuestras actividades, con nuestros deseos y nuestras necesidades. Precisamente en el devenir cotidiano sigue dirigiéndonos su palabra; nos llama a realizar nuestra vida con él, el único capaz de apagar nuestra sed de esperanza. Él, que vive en la comunidad de discípulos que es la Iglesia, también hoy llama a seguirlo. Y esta llamada puede llegar en cualquier momento. También ahora Jesús repite: «Ven y sígueme» (Mc 10, 21).

 Para responder a esta invitación es necesario dejar de elegir por sí mismo el propio camino. Seguirlo significa sumergir la propia voluntad en la voluntad de Jesús, darle verdaderamente la precedencia, ponerlo en primer lugar frente a todo lo que forma parte de nuestra vida: la familia, el trabajo, los intereses personales, nosotros mismos. Significa entregar la propia vida a Él, vivir con Él en profunda intimidad, entrar a través de Él en comunión con el Padre y con el Espíritu Santo y, en consecuencia, con los hermanos y hermanas. Esta comunión de vida con Jesús es el «lugar» privilegiado donde se experimenta la esperanza y donde la vida será libre y plena.

Queridos jóvenes, no tengáis miedo de seguirlo y de recorrer con intrepidez los exigentes senderos de la caridad y del compromiso generoso. Así seréis felices de servir, seréis testigos de aquel gozo que el mundo no puede dar, seréis llamas vivas de un amor infinito y eterno, aprenderéis a «dar razón de vuestra esperanza» (1 Pe 3, 15).

Del Mensaje  de Benedicto XVI, 
con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2013.

viernes, 19 de abril de 2013

¡Somos una gran familia!




 La Familia Comboniana embarcados en la Misión y guiados por la Fe.

- ¿Quiénes forman parte de la familia comboniana?
- Mmmm (una voz, desde atrás le “sopla” a mi madre: combonianos, combonianas y laicos).
De buenas a primeras, la pobre mujer acaba de enterarse que su hija ha entrado a formar parte de una “familia numerosa”. 

Y sí… es así, somos una “familia numerosa” y el domingo 14 de abril nos reunimos en Granada para festejarlo. Los “combos” pusieron la casa y prepararon la Eucaristía, las “combos” el testimonio misionero, los laicos la dinámica de presentación, Comboni desde el cielo una sonrisa y un sol “casi africano” y nuestro buen Dios… se encargó de todo lo demás.

Fue un día de gozo intenso y de encuentro; entre nosotros, con nuestros familiares y amigos y con los familiares de los misioner@s que ahora mismo están en tierras lejanas. 

Con la presentación, los laicos consiguieron romper el hielo, en sentido literal y figurado porque ¡el sol derretía! A base de pasarnos un ovillo de lana y de ir respondiendo  preguntas personales y de familia, fuimos tejiendo una red muy misionera. 



Después, Magdalena Ribas, comboniana recién llegada del Chad, logró que a todos los presentes se nos “moviera” algo por dentro al escuchar su testimonio. Oposición de sus padres, opción por los leprosos, descubrimiento de “nuevas lepras”, los hospitales y las misiones del Chad… Una vida llamada a hacer causa común con los más pobres y necesitados del continente africano. Una vida entregada, sin reservas, por Amor.



Terminado el testimonio, nos esperaba el “banquete” de la Eucaristía. En torno a la mesa compartida nos reunimos para festejar y celebrar como comunidad la fe que nos une. La alegría del Resucitado se respiraba en el ambiente. La red del Pescador nos llenaba los ojos de “peces misioneros” repartidos por los distintos continentes para anunciar la Buena Noticia. La Palabra nos hizo amanecer junto a Cristo, nos invitó a lanzarnos para llegar junto a Él, nos alimentó y llenó de VIDA (como aquellos panes y aquellos peces) y nos lanzó a perdonar y a amar, a amar mucho. 




Con el “alma esponjada”, la garganta agotada (después de haber cantado a voz en grito: Llévame donde los pueblos necesiten tus palabras, necesiten mis ganas de vivir) y las tripas haciendo los coros porque se nos había pasado el tiempo volando, fuimos de la Misa a la mesa. Manteniendo el mismo clima de alegría degustamos una riquísima paella y un sinfín de esmerados postres caseros que se hubieran llevado el 10 en cualquier concurso gastronómico. 



Como colofón, flamenquito del bueno con Almudena, Jose, y Melin (al cante, la guitarra y el baile); danzas varias animadas por el hermano Jesús y secundadas por toda  la concurrencia, especialmente por un incondicional grupo de seguidoras salobreñeras que después se animaron a cantarnos los secretos de las solteras y las delicias de su tierra natal. 

Así transcurrió el día de esta “familia numerosa” que, embarcada por la Misión y guiada por la fe, continúa caminando tras las huellas de Comboni haciendo realidad sus palabras: yo muero, pero mi obra no morirá. 

¡Os esperamos!

Beatriz Galán



jueves, 18 de abril de 2013

Si crees en mí





Desde Granada, hemos querido entrar en sintonía con toda la Iglesia, que vive el año de la fe propuesto por Benedicto XVI, con el cual nos invitaba a redescubrir la belleza de nuestra fe y la alegría de comunicarla.

La Pascua juvenil misionera que, como familia Comboniana, hemos propuesto y vivido junto a los jóvenes tenía por título: ¿Crees en mí? Demuéstralo. Suena a desafío y, es que realmente la fe nos desafía cada día a implicarnos en la transformación de la humanidad, a pasar de la palabra a la acción, pues como decía el apóstol Santiago en su carta: “¿De qué le sirve a un hombre alegar que tiene fe si no tiene obras” e insiste aun “la fe que no va acompañada de obras, está muerta del todo”. (St 2, 14.17).

Aquí se siente que la fe sigue viva, prueba de ello son el grupo de jóvenes que del 24 al 31 de marzo llegaron a Granada, con sus mochilas llenas de entusiasmo, alegría y disponibilidad, para prepararse y vivir juntos el misterio pascual.  Creo que ha sido importante, cómo a través de las distintas actividades: oración, catequesis, reflexión personal, compartir de vivencias, visitas a las familias, testimonios misioneros, etc, nos hemos ido preparando para celebrar la gran noche pascual, donde todos, junto a la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Merced, que  nos acogió, exultamos de alegría sintiendo a Cristo resucitar de nuevo en nuestras vidas.



Hemos vivido estos días al ritmo de una única interpelación ¿Crees en mí? Pero aunque si cada mañana nos levantábamos e íbamos a dormir con esta misma pregunta, el eco que provocó en cada uno de nosotros, seguramente era distinto cada día, porque juntos fuimos descubriendo lo que implica responder afirmativamente. 

Y así, al final del primer día, un eco resonaba en nuestros oídos: “si de verdad crees en mí. CompárteTe”. El viernes, descubrimos que compartirnos nos llevaba un poco más lejos, “si crees en mí, entrégaTe”…pero ¿cómo podemos entregarnos, si aún no te hemos encontrado?. Y entonces, comprendimos que Él sale a nuestro encuentro y nos repite aún: “Si crees en mí, encuéntraMe”. Y de qué vale encontrarte si no nos comprometemos. Y allí, el eco se hizo claro: “Si crees en mí, entonces embárcaTe”. Y fue así como todos, al final de la Pascua, terminamos embarcados con Jesús.

Puede sonar quizás, solo un juego de palabras, pero realmente cada una está cargada de significado, para quienes hemos vivido la experiencia del resucitado. 

Personalmente puedo decir, que ha sido un tiempo precioso, que me ha permitido contemplar el paso de Dios en mi vida  y cómo me fue preparando para acoger el don de la vocación misionera, hasta que decidí embarcarme. Fue inevitable emocionarme, el domingo de pascua, mientras entronizaban el cuadro de Comboni en la parroquia, porque me di cuenta de la grandeza del don recibido, no solo a través de una vocación misionera, sino al mismo tiempo de un carisma específico: el de Comboni, que implica una responsabilidad hacia el mundo entero, pero en particular hacia aquellos que aún no conocen a Cristo.

Solo me queda dar gracias a cada uno de los jóvenes que con tanta sencillez y espontaneidad han enriquecido cada momento, por la profundidad con la que han vivido y compartido sus propias vivencias, y por la alegría que ha dado un toque especial a cada jornada, en especial la noche de pascua.

Gracias a los parroquianos por abrirnos sus puertas de par en par y permitirnos celebrar juntos nuestra fe. Gracias a mis hermanos y hermanas, miembros de la familia Comboniana, por esta bella experiencia de trabajo en equipo, donde vamos aprendiendo que cada uno, desde su diversidad, colabora a crear algo armónico y valioso.

Sigamos viviendo este tiempo pascual, en la alegría que nos dona el Resucitado y, sintiendo en lo profundo de nuestro ser, esa fuerza que nos impulsa a comunicar que Cristo verdaderamente está vivo en medio de nosotros.

Omaira Martin
Misionera Comboniana



martes, 16 de abril de 2013

Esclavitud infantil




Hoy es el Día contra la esclavitud infantil.

¿Cómo es posible que a estas alturas de siglo aún tengamos que denunciar esta perversión? ¿Cómo puede permitirse?¿cómo puede negársele a un niño ir a la escuela y soñar con una vida diferente...?

martes, 9 de abril de 2013

¡Escoge la vida!




A pesar de todas las situaciones de muerte que hay a nuestro alrededor, a pesar de todas las malas noticias y de todos esos túneles que parecen sin salida...

¡Escoger la vida cada mañana depende de ti! :)

lunes, 8 de abril de 2013

He abierto una puerta



"He abierto ante ti una puerta-dice Jesús- que nadie puede cerrar" (Ap 3,8)

Acércate a esta nueva puerta
con gran confianza en tu corazón,
porque tienes mucho que ofrecer.

Abre cada nueva puerta con ánimo,
teniendo tus sueños muy presentes...
Sabiendo que el mundo está esperando
la bondad y el amor que llevas contigo"

Del libro "Ungidas" de Mariola López,rscj



Primavera de diálogo





Primavera de diálogo
Hacia la dignidad de la familia humana

Huésped de un pueblo que está renaciendo, la familia comboniana reunida en el Foro Social Mundial ha respirado la primavera árabe y la fuerza de los sueños de la gente. En Túnez se despiertan la dignidad del espíritu crítico de las mujeres, la potencialidad de los jóvenes y su deseo de abrirse al mundo. Esta sed de liberación, de una religión de rostro humano, es propia de la Pascua que hemos celebrado en los días del Foro.

La Semana Santa dio un sabor especial a la sed de justicia y de paz compartida con muchos pueblos y movimientos sociales. Por el contrario, los desafíos mundiales han iluminado de modo nuevo, para nosotros, el misterio de la Pascua celebrada con la pequeña iglesia local. Vivimos días de respeto y atenta escucha del mundo islámico, provocados por la dimensión intercultural que es propia de estos encuentros de la sociedad civil mundial.

Por primera vez, estuvimos presentes en el Foro no sólo escuchando, sino proponiéndonos como Misioneras y Misioneros Combonianos, con nuestras actividades, experiencias y nuestro mensaje. Nos sentimos en el lugar justo: en diálogo con tantas personas que buscan, juntos con otros hermanos y hermanas que caminan en la misma dirección, animadores misioneros inmersos y desafiado por el pluralismo de ideas y movimientos.

Voz de nuestros pueblos, dando razón de nuestra esperanza con la coherencia de quien vive al lado de la gente, fuimos de los pocos testigos directos, en el Foro, de los dramas de varios países en conflicto en África subsahariana y en el mundo árabe. Percibimos la riqueza del compromiso de la iglesia en los diversos ambientes de Justicia Paz e Integridad de la Creación que también nosotros llevamos adelante. Nos sentimos confirmados, de descubrir también en otros la misma metodología de Comboni: “Salvar África con África”.
Hemos construido juntos, misioneras y misioneros, un Foro comboniano al lado de los acontecimientos del Foro Social Mundial. Este camino nos enriquece y nos hace bien, es una oportunidad irrepetible de formación permanente y nos permite creer que un mundo mejor es posible.

Areópago de evangelización

Somos hombres y mujeres de la calle y del Evangelio. Tenemos una grande riqueza y experiencia de vida misionera para compartir.Pero tenemos que sistematizarla, ajustar las piezas, explicitarla y reflejarnos más profundamente.

Nos interrogamos sobre cuál debe ser nuestra misión hoy sabiendo que nos toca proponer una teología y una espiritualidad encarnada, alimentada en la escucha bíblica, en camino con Cristo verdadero liberador de la historia, recuperando la mística de los pueblos a los que pertenecemos y servimos, en diálogo con el patrimonio espiritual de las poblaciones nativas y de las grandes tradiciones religiosas del mundo.


La fuerza de nuestra fe e identidad está en la inclusión y en la escucha, más que en la definición de fronteras y diferencias. Acogemos el desafío de abrirnos al mundo y combatir todo tipo de prejuicio.
Comprometernos juntos como familia comboniana no es el objetivo, sino la condición inicial y necesaria para ser misioneros hoy.

Percibimos que debería haber más espacio para los laicos misioneros y para la gente con la que vivimos y trabajamos, en redes cada vez más ricas y competentes para afrontar los complejos desafíos de hoy: el protagonismo es suyo, nosotros con ellos somos sal y fermento para amasar una nueva historia, piedras escondidas como enseñaba Comboni.

Continuar el camino

Releyendo las experiencia misioneras y pastorales, nos sentimos en plena sintonía con algunos itinerarios que aglutinan nuestras actividades locales y provinciales. Renovamos nuestro compromiso al servicio de tres prioridades comunes:

• el tráfico de personas y la movilidad humana
• el cuidado de la Creación, especialmente contra el acaparamiento de tierras y el saqueo de los bienes comunes
• el diálogo interreligioso e intercultural.

En éstos ámbitos que unen nuestras opciones por JPIC, muchos de nosotros están construyendo ya interrelaciones entre provincias y colaboración entre los dos Institutos. No podemos pretender hacer y saber todo, es necesario calificarnos y especializarnos en temas que creemos más urgentes y en sintonía con nuestro carisma misionero.

Renovamos, así, la metodología de articulación temática entre comunidades y provincias que se sienten desafiadas por situaciones similares, como sucede ya, por ejemplo, en el caso del grupo de trabajo entre los nómadas en África del Este, o el empeño común en Brasil, Mozambique y Perú ante los impactos de la minería.

Partimos de Túnez con la Pascua de los pueblos en el corazón y la alegría de compartir con nuestras comunidades y provincias lo que vimos y oímos.

Sentimos claro que el encuentro comboniano durante el Foro Social Mundial es oportunidad en la que los misioneros pueden ser evangelizados y evangelizar. Como familia comboniana, sentimos la necesidad de que se mantenga un grupo de referencia permanente para garantizar y facilitar la continuidad de este proceso.
Orando ante la tumba de los primeros mártires de estas tierras, hemos renovado con ellos el coraje de vivir en profundidad nuestra fe y dar nuestra vida sin medida para  que todos tengan vida plena.

Familia comboniana

domingo, 7 de abril de 2013

Una terrible belleza





“Now and in time to be,
Wherever green is worn,
Are changed, changed utterly:
A terrible beauty is born. “

Easter 1916, Yeats

Una terrible belleza ha nacido.

Repleta de latidos acelerados

Constantes

Eternos.

Yo la puse ahí y quise desde el principio

Que estuviera en tu corazón

Porque tú la repartirías a tu manera

En esa combinación tan tuya

De pasión desbordada

Y calculada racionalidad

Que a veces te hace encogerte

Y otras expandirte como la sonrisa

De una mariposa.

Así te hice y así quiero que vivas

Esta terrible belleza que no sabes

Explicar.

Que te hace volar, aunque no quieras

Que te hace soñar para otros

Y te calienta la planta de los pies.

He resucitado y quiero que se lo cuentes


A todos
           A todos
                       A todos.

sábado, 6 de abril de 2013

Este tren





Súbete al tren
de los perdedores,
de los reyes y de los locos,
de los que les han roto el corazón,
de las prostitutas,
de los tahúres:
la fe será recompensada y
ningún sueño quedará defraudado,


¿no oyes las campanas de la libertad tañendo...?

viernes, 5 de abril de 2013

Cadena de oración por República Centroafricana



¡Hola a tod@s a todos los jóvenes que nos siguen a través del blog! 


Como bien sabemos, El Señor está VIVO pero, tenemos algunas situaciones de "muerte" aún por desgracia, de las que no podemos pasar sin más.

La situación en Centro Africa está cada día más tensa, con mayores saqueos, violencias y asaltos armados. El poder del mal sólo puede ser "combatido" con el poder de "la oración".

Cómo vimos en el triduo, podemos hacer una "cadena de favores", con nuestr@s herman@s centro africanos, todos l@s misioner@s que allí se encuentran con nuestro recuerdo y nuestra oración. Comboni, sabía que en la oración podemos encontrar nuestra fuerza, y ell@s la necesitan.

Por eso os invitamos a tener el día 8 de abril, lunes, una hora (quien pueda) o un rato de oración, donde quiera con una sola intención: ¡Qué esa PAZ que el Señor en estos días nos está dejando en su PALABRA sea una realidad para Centro Africa!

¿Nos embarcamos en esta aventura?

¡Qué el Dios de la Vida se haga presente en medio de este pueblo!

jueves, 4 de abril de 2013

Quien llama es Dios




"Más que África, quien llama es Dios. Él hace resonar su voz en los acontecimientos en los que están inmersos los hombres. Esas circunstancias son como un grito de necesidad de ayuda, de llamada a una respuesta generosa.

La vocación siempre viene de Dios a través de las más diversas circunstancias. Es difícil que uno pueda explicar toda la hondura de su vocación. Porque, en el fondo, Dios tiene sus razones que no siempre acertamos a saber los hombres.

Todo lo que está sucediendo en África es, qué duda cabe, una señal que se ofrece y que está invitando a emprender una peregrinación desde la urgencia de la fe cristiana hasta la misión especialmente comprometida y fascinante de la evangelización..."

Carlos Amigo Vallejo

martes, 2 de abril de 2013

Si crees en mí, embárcate




Esta vez no ha soplado ningún huracán, no ha habido ninguna explosión, ni fuegos artificiales, ni fanfarria. Fue algo muy simple. Tan simple que no sé bien cómo explicarlo. Un mapa de colores lleno de cruces. Han ido nombrando muchos países, muchos crucificados. Silencio. No lo pienso demasiado, no podía decir otra cosa. Alzo la voz y recuerdo a Sudán. Conforme las palabras me van saliendo, el corazón va esponjándose. Casi no me doy cuenta, pero todo me tiembla cuando digo en voz alta aquella cifra. Silencio. Alberto, que ha vivido allí como misionero, se levanta y cuelga la pequeña cruz de cartulina negra en Sudán del sur.

He ido construyendo un colchón aislante a mi alrededor. Nada ni nadie penetra realmente. Estoy cansada de embarcarme en proyectos, estoy agotada de soñar, estoy extenuada de creer ciega y obstinadamente en los demás. Estoy cansada de que se me rompa el corazón. Y la única manera de protegerme de todo eso ha sido pasar la vida a la cabeza. Ahí todo puede ser controlado, medido, calculado y eso es todo lo que hago últimamente: manterme escépticamente  al margen. Al final, sólo a los idiotas nos hacen daño.

Balbuceo todo eso en el mismo sitio de siempre. Subida en lo alto de Cartuja, enfrente de mi facultad. Miro al suelo, miro al lado. “¿Cómo tú me pides de beber a mí? Si conocieras el regalo de Dios y quién te pide de beber, Beatriz, me pedirías tú y ya nunca más tendrías sed” Estallo y reconozco que lo único que permanece invariable en mí es ese corazón minúsculo, arrugado y herido que late a mil por hora cuando recuerda a las mujeres de Kaande o sueña con dar clases en Sudán (aunque ahora tenga prohibido soñar con nada). Y sé que eso es mío, que es mío, auténticamente mío, y que no quiero cambiar por ninguna otra cosa. Que tengo sed, muchísima sed, que me siento perdida y, a ratos, irreconocible.

“Quiero un abrazo”, musito. 

No puedo tapar el sol. No puedo esconder la verdad. No puedo obligarme a vestir el jersey que no me pertenece. No quiero tapar el sol. No quiero esconder la verdad. No quiero obligarme a vestir un jersey que no me pertenece. Porque yo sé a quién y a quienes pertenezco, porque sé por qué late mi corazón de verdad y porque Jesús, a pesar de todo, cuenta conmigo.

lunes, 1 de abril de 2013

Dejé mi cántaro y corriendo , fui a anunciarte




Jesús , cansado del camino , estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: “Dame de beber.” Juan 4, 42.

No te importa estar cansado de ir de pueblo en pueblo: Jericó, Jerusalén , Judea, Galilea…”Era necesario que pasaras por Samaría.” Para hacerte hoy el encontradizo conmigo. 

Llego con mucha sed, traigo mi cántaro vacío por eso voy con prisa a sacar agua. Estoy entretenida en mis pensamientos y no me doy cuenta de que estás ahí, sentado junto al pozo. Quieres llamar mi atención: “Dame de beber.” Y entonces te veo y entablo una conversación contigo, extrañada de que alguien que no había visto nunca antes necesite mi ayuda.

 En cuanto empezamos a hablar comienzo a sentirte familiar, muy cercano, como si de algún modo me conocieras…de toda la vida, como si no te extrañara nada de lo que soy, ni de lo que he hecho. 

Me hablas de un agua que no se acaba, y aunque no te entiendo muy bien, sé  y estoy convencida de que es eso lo que quiero. 

Entonces, algo en mí se alegra y brota como esa fuente de la que me hablas y dejo mi cántaro vació en el pozo, y voy corriendo a contarles a todos lo que se están perdiendo.

Me creen al ver que ya no cargo con mi cántaro, que no necesito ir al pozo donde iba antes, que algo mucho más valioso ha saciado mi sed para siempre.

Lucía Fonts

El Amor ha vencido a la muerte





"¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? ¡No está aquí, ha resucitado!

Entonces las mujeres dejando el sepulcro fueron a contar a los once discípulos y a todos los demás lo que habían visto y oído." 

Del evangelio según san Lucas (24, 5-9)


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